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Descartan riesgo de hambruna en Honduras pese a pérdidas agrícolas

La Secretaria de Agricultura y Ganadería afirmó que Honduras no enfrenta un escenario de hambruna ni una crisis de abastecimiento de alimentos

Las familias productoras que siembran para autoconsumo enfrentan pérdida de alimentos, ingresos y medios de subsistencia cuando se pierden las cosechas.

Las afectaciones provocadas por el Fenómeno de El Niño han generado preocupación en el sector agrícola hondureño, especialmente en las regiones donde la sequía ha reducido el rendimiento de los cultivos.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería sostiene, sin embargo, que estas pérdidas no representan por ahora una amenaza para el suministro de alimentos de la población.

Moises Molina, director de la institución aseguró que las autoridades comenzaron a tomar medidas desde que fueron emitidos los primeros pronósticos sobre las condiciones climáticas adversas. El objetivo, explicó, ha sido anticiparse a una eventual reducción de la producción nacional.

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El funcionario señaló que actualmente no existe un escenario que permita hablar de una emergencia alimentaria a nivel nacional. “No tenemos ningún peligro de hambruna o de problemas alimenticios en el país, el problema está resuelto”, afirmó Molina al referirse a las acciones adoptadas por las autoridades para garantizar la disponibilidad de productos básicos.

Una de las zonas que concentra mayor preocupación es el denominado Corredor Seco, región que históricamente enfrenta condiciones climáticas adversas y mantiene una fuerte dependencia de la producción agrícola para el consumo de las familias.

Pérdidas en el Corredor Seco

De acuerdo con las proyecciones mencionadas por el titular de la SAG, en determinados sectores se llegó a estimar que las pérdidas de cosechas podrían alcanzar hasta el 100%. No obstante, Molina explicó que estas cifras deben analizarse tomando en cuenta el destino de los cultivos afectados.

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Las familias productoras que siembran para autoconsumo enfrentan pérdida de alimentos, ingresos y medios de subsistencia cuando se pierden las cosechas.

En buena parte de las áreas con mayores daños se trata de producción destinada principalmente al autoconsumo y no de cultivos comerciales dirigidos al abastecimiento general del mercado hondureño.

Aunque el Gobierno descarta una crisis alimentaria generalizada, las pérdidas agrícolas sí tienen consecuencias directas para los hogares que dependen de sus propias cosechas.

Molina reconoció que existe una situación particularmente delicada para los pequeños productores que cultivan principalmente para garantizar el alimento de sus familias durante buena parte del año. Cuando las cosechas se pierden, estos hogares no solo dejan de disponer de los granos que habían destinado a su alimentación, sino que también pueden quedar expuestos a una reducción de sus ingresos y de sus medios de subsistencia.

“Las personas que siembran para autoconsumo dependen del resultado de sus cosechas para poder tener un medio de vida a lo largo del año”, explicó el funcionario.

Esta realidad convierte a las pérdidas provocadas por la sequía y otros fenómenos climáticos en un problema que va más allá de la cantidad de alimentos disponible en los mercados. Para las familias rurales, una cosecha perdida puede significar la necesidad de comprar alimentos que normalmente producen, además de enfrentar dificultades económicas durante los meses posteriores.

Importaciones para cubrir déficits

Ante la posibilidad de una reducción de la producción nacional, la SAG comenzó a coordinar acciones con los sectores vinculados a la importación de granos básicos.

Según Molina, desde los primeros días de febrero se iniciaron conversaciones con importadores de maíz, arroz y frijoles, con el propósito de asegurar que la producción nacional pudiera complementarse con producto procedente del exterior.

La estrategia busca evitar que una disminución de las cosechas nacionales se traduzca en una falta de alimentos en los mercados. De esta manera, el Gobierno pretende mantener un flujo constante de granos básicos mientras se recupera la producción agrícola interna.

El ministro señaló que el seguimiento de estos productos se realiza de manera permanente y que las autoridades mantienen comunicación con los importadores para conocer las condiciones de abastecimiento y anticipar cualquier posible dificultad.

Uno de los mecanismos utilizados para reducir el riesgo de desabastecimiento son los contratos a futuro, mediante los cuales se busca asegurar con anticipación el ingreso de determinados volúmenes de granos al país.

Este tipo de acuerdos permitirá garantizar la llegada de productos al mercado hondureño y complementar la oferta nacional durante el período en que las condiciones climáticas hayan provocado una disminución de las cosechas. “Hay contratos a futuro que van a garantizar el ingreso”, señaló el titular de la SAG.

El Fenómeno de El Niño afectó al sector agrícola hondureño, pero la SAG sostiene que no amenaza el suministro de alimentos en Honduras.

Honduras mantiene una dependencia de las importaciones para cubrir parte de la demanda nacional de determinados granos. En ese contexto, las condiciones de producción interna no son el único factor que determina la disponibilidad de alimentos en el mercado.

La estrategia planteada por la SAG consiste en utilizar las importaciones como un mecanismo de respaldo cuando la producción nacional resulta insuficiente, al mismo tiempo que se busca fortalecer la capacidad productiva interna.

Aunque el Gobierno sostiene que el abastecimiento está garantizado, las pérdidas agrícolas también plantean un desafío para el futuro del sector productivo. La recurrencia de períodos secos y otros eventos climáticos obliga a los productores y a las autoridades a buscar mecanismos que permitan reducir la vulnerabilidad de los cultivos.

En el caso de los pequeños productores del Corredor Seco, el reto es todavía mayor debido a la dependencia que muchas familias mantienen de la agricultura de subsistencia.