Las autoridades hondureñas capturaron a un presunto integrante de la pandilla 18 señalado de participar en el brutal asesinato de tres personas halladas calcinadas en el cerro El Cimarrón, ubicado en la periferia noroeste de la capital hondureña.
La detención fue ejecutada por agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), quienes indicaron que el arresto es el resultado de una compleja investigación basada en análisis técnicos, recopilación de evidencias y labores de inteligencia desarrolladas desde el día del hallazgo de los cuerpos.
El detenido fue identificado como Víctor Javier Castro Rivas, de 37 años, originario de Residencial Plaza, en el Distrito Central, departamento de Francisco Morazán.
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La importante acción operativa fue realizada mediante un automotivado de detención preventiva por especialistas de la División de Delitos Contra la Vida (DDCV), quienes ubicaron al sospechoso dentro de una vivienda situada en la colonia Monterrey de Comayagüela, entre las colonias Los Llanos y Lomas del Naboo.
Según las investigaciones preliminares, las víctimas habrían sido privadas de libertad, sometidas a torturas y posteriormente asesinadas antes de que los criminales intentaran desaparecer toda evidencia incinerando los cuerpos en una zona montañosa de la aldea El Cimarrón.
Las autoridades presumen que las víctimas corresponden a Alejandro José Marcilla Reyes, Bowey Burke Midence y Axel Obed Cerrato Pineda, quienes habían sido reportados como desaparecidos desde el pasado lunes 11 de mayo.
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De acuerdo con la DPI, las investigaciones comenzaron inmediatamente después de conocerse el hallazgo de los restos humanos y desde entonces permitieron recolectar una serie de pruebas que condujeron al primer arresto relacionado con el caso.
El hallazgo ocurrió el martes 12 de mayo, cuando miembros del Cuerpo de Bomberos recibieron una alerta a través del Sistema Nacional de Emergencias 911 sobre un incendio forestal en una zona montañosa de la aldea El Cimarrón.
Al llegar al lugar para controlar las llamas, los socorristas descubrieron una escena impactante: dentro de un viejo congelador se encontraban dos cuerpos completamente calcinados. A pocos metros del sitio fue localizado un tercer cadáver igualmente quemado.
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Tras el hallazgo, agentes de Inspecciones Oculares realizaron el levantamiento cadavérico y comenzaron las diligencias investigativas para esclarecer el triple crimen que ha causado consternación entre los habitantes de la capital.
Las autoridades indicaron que dentro de la vivienda donde fue capturado Castro Rivas encontraron varias evidencias que supuestamente lo vinculan junto a otros individuos con el rapto, tortura y asesinato de las víctimas.
El sospechoso enfrentará cargos por el delito de asesinato y ya fue remitido ante las autoridades competentes para continuar con el proceso judicial conforme a lo establecido en el Código Procesal Penal.
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La DPI señaló que las investigaciones continúan y no descartan nuevas capturas en las próximas 48 horas, ya que se mantiene una intensa búsqueda para identificar y localizar a otros posibles implicados en el crimen.
Además, agentes policiales informaron que continúan procesando evidencia recolectada tanto en la escena del crimen como en la vivienda allanada, donde encontraron indicios relevantes para fortalecer el expediente investigativo.
La extrema violencia con la que fueron encontrados los cuerpos complicó considerablemente el trabajo de identificación de las víctimas y convirtió el caso en uno de los más complejos registrados en los últimos meses en la capital hondureña.
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Especialistas de Medicina Forense explicaron que el nivel de destrucción provocado por el fuego eliminó prácticamente toda posibilidad de utilizar métodos tradicionales de reconocimiento.
Las autoridades confirmaron que los restos humanos fueron sometidos a una calcinación extrema, situación que impidió obtener huellas dactilares o realizar análisis odontológicos.
La portavoz de Medicina Forense, Issa Alvarado, detalló que las condiciones en las que fueron encontrados los cadáveres imposibilitan recurrir a procedimientos convencionales de identificación.
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