Momentos de angustia y desesperación se vivieron en el municipio de San Esteban, departamento de Olancho, luego de que una cisterna cargada con combustible se incendiara mientras realizaba el trasiego de gas hacia una tortillería de la zona.
El siniestro dejó al menos cinco personas heridas y provocó alarma entre pobladores, quienes intentaron controlar las llamas utilizando cubetas, barriles y recipientes improvisados debido a la ausencia de una estación de bomberos en el municipio.
De acuerdo con información preliminar difundida por medios locales y autoridades municipales, la unidad pesada transportaba gas licuado de petróleo (LPG) cuando ocurrió el incidente.
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Versiones iniciales apuntan a que una posible fuga habría generado una chispa durante el proceso de descarga, desencadenando el incendio que rápidamente consumió parte de la cisterna.
Las llamas se propagaron en cuestión de minutos y generaron temor entre vecinos del sector, quienes temían una explosión de mayores proporciones debido a la naturaleza altamente inflamable del combustible transportado.
Fotografías compartidas en redes sociales muestran enormes columnas de humo y fuego saliendo desde la unidad pesada mientras pobladores corrían para intentar auxiliar a los heridos y contener el avance del incendio.
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Entre los lesionados figuran varias mujeres que sufrieron quemaduras en brazos y extremidades superiores. Sin embargo, hasta el momento las autoridades no han revelado oficialmente la identidad de todas las víctimas ni el nivel exacto de gravedad de sus lesiones.
La emergencia obligó a movilizar unidades del Cuerpo de Bomberos desde municipios vecinos como Juticalpa, Catacamas y San Francisco de la Paz, debido a que San Esteban no cuenta con una estación bomberil permanente.
La distancia entre estas ciudades y la zona afectada dificultó la llegada inmediata de los equipos de emergencia, situación que volvió a generar cuestionamientos sobre la limitada capacidad de respuesta ante incidentes de alto riesgo en varias comunidades del interior del país.
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Mientras llegaban los socorristas, habitantes del sector utilizaron medios improvisados para intentar sofocar las llamas y evitar que el fuego alcanzara viviendas o negocios cercanos.
Autoridades municipales también solicitaron apoyo de la Fuerza Aérea Hondureña para trasladar a Tegucigalpa a los pacientes con quemaduras más severas, debido a que en Olancho no existen unidades especializadas para atender este tipo de emergencias médicas.
Las autoridades manejan varias hipótesis sobre el origen exacto del incendio, aunque una de las principales líneas de investigación apunta a que el fuego inició durante la conexión entre la cisterna y los tanques de almacenamiento utilizados en la tortillería.
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Equipos técnicos y miembros del Cuerpo de Bomberos continuarán realizando inspecciones para determinar si existieron fallas mecánicas, errores humanos o incumplimiento de medidas de seguridad durante el manejo del combustible.
El incidente volvió a encender las alarmas sobre los riesgos asociados al transporte y manipulación de materiales inflamables en zonas urbanas o residenciales, especialmente en municipios donde la capacidad de respuesta ante emergencias sigue siendo limitada.
Pobladores de San Esteban también aprovecharon la tragedia para pedir la instalación de una estación permanente de bomberos en el municipio, argumentando que la distancia con otras ciudades pone en riesgo la vida de las personas cuando ocurren accidentes graves.
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Hasta el cierre de esta información, las autoridades continuaban evaluando daños materiales y monitoreando la zona para descartar nuevos riesgos derivados del incendio.