La más reciente ola de enfrentamientos violentos en las inmediaciones del Estadio Nacional José de la Paz Herrera en Tegucigalpa, la capital de Honduras, ha reavivado el debate sobre los persistentes problemas de seguridad en los espectáculos deportivos y la incapacidad del Estado para contener los riesgos asociados.
El presidente del Congreso Nacional en Honduras, Tomás Zambrano, quien propuso retomar la aplicación efectiva de la Ley de Prevención de la Violencia en los Estadios, vigente desde 2015, busca evitar que la crisis de violencia que afectó el clásico entre Motagua y Olimpia se repita y termine por erosionar uno de los eventos más emblemáticos del país.
Zambrano, sostuvo en el programa Frente a Frente que la situación actual manifiesta una falla profunda en las políticas de prevención de violencia en el fútbol local.
El funcionario condenó los ataques y fue claro respecto a la necesidad de actuar de inmediato: “No podemos seguir viendo actos de violencia en los eventos deportivos del país”. Su enfoque apunta a la implementación de la Ley de Prevención de la Violencia en los Estadios, aprobada en 2015 y nunca ejecutada en su totalidad desde su entrada en vigencia, como reconoció a TVC.
La ley establece sanciones y procedimientos concretos: exige el fortalecimiento de la seguridad mediante tecnología de videovigilancia, la creación de un censo de miembros de barras organizadas y la imposición de restricciones de ingreso a estadios para quienes participen en actos violentos.
Zambrano señaló la importancia de que las instituciones responsables reglamenten los procedimientos, responsabilidades y sanciones para garantizar la eficacia de la normativa, tarea que, explicó, sigue pendiente y limita la protección de los aficionados.
Parte fundamental de la ley es el trabajo directo con las barras deportivas, promoviendo espacios de diálogo y prevención que trascienden el castigo e intentan abordar las raíces estructurales del problema.
Zambrano subrayó la urgencia de esta perspectiva integral e insistió en que no basta con sancionar, sino que es necesario “abordar las causas del problema mediante estrategias integrales”.
<b>¿Qué paso en el Estadio Nacional en Honduras?</b>
En las horas previas al encuentro de la jornada 18 del Torneo Clausura 2026, los alrededores del estadio, conocido también como “Chelato Uclés”, fueron el escenario de una batalla campal: grupos de aficionados, armados con piedras y objetos contundentes, protagonizaron disturbios que dejaron un saldo de varios heridos entre asistentes y fuerzas policiales.
Si bien hasta la fecha no se conoce el número exacto de lesionados, a través de las redes sociales, se difundieron imágenes de miembros de seguridad recibiendo atención médica en plena vía pública, lo que ilustra la violencia y el descontrol que dominaron la antesala del partido.
Estos hechos derivaron en traslados de emergencia de aficionados a centros asistenciales y en la lesión de agentes policiales encargados de la contención, multiplicando los cuestionamientos hacia la eficacia de los dispositivos de seguridad ordinarios.
Durante su intervención, Zambrano apuntó que la crisis no está marcada por la ausencia de legislaciones, sino por la falta de voluntad política y recursos para implementarlas. Además, responsabilizó a administraciones anteriores por el deterioro del sistema de seguridad en los estadios: “Nosotros estamos reconstruyendo el desastre del gobierno anterior”.
El congresista adelantó que se evaluará el estado de los reglamentos que deben actualizar y ejecutar los organismos competentes, aspecto indispensable para el cumplimiento de la ley.
También destacó la potestad del Congreso Nacional de convocar a todos los actores clave —autoridades policiales, dirigentes de clubes y representantes de barras organizadas— con el fin de conformar un espacio de diálogo orientado a una reforma real y operativa del sistema de seguridad para eventos deportivos.