En una operación que ha sacudido a la comunidad de Santa Rosa de Copán, la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) detuvo a cinco integrantes de una misma familia, acusados de formar parte de una red de abusos y explotación contra una niña de 13 años.
La captura, realizada en la noche de ayer, 10 de abril de 2026, se ejecutó tras la emisión de órdenes judiciales el pasado 2 de abril, resultado de una investigación que permitió identificar a los supuestos implicados. Entre los detenidos figuran el padrastro de la menor, la abuela y dos tías. Las acusaciones figuran por:
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- Violación agravada continuada
- Explotación sexual de menores
- Omisión de los deberes de impedir el delito.
De acuerdo con información oficial, la menor habría sido víctima de abuso sistemático por parte de su padrastro, un hombre de 51 años, residente en la colonia Díaz Valenzuela. El Ministerio Público (MP) le atribuye el delito de violación agravada continuada, una figura penal que reconoce la existencia de un patrón de agresiones reiteradas.
La DPI detalló que un segundo detenido, un ciudadano de 74 años, enfrenta cargos de violación agravada. Las autoridades mantienen bajo vigilancia la relación de este sujeto con el núcleo familiar de la víctima.
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En tanto, la abuela, de 55 años, y dos tías , fueron arrestadas por explotación sexual agravada de menores. Las pesquisas apuntan a que ambas habrían instrumentalizado a la niña para obtener beneficios, lo que agrava la pena al tratarse de ascendientes o parientes cercanos.
Una segunda tía, de 31 años, enfrenta cargos por omisión, una figura que sanciona a quienes, teniendo la obligación de proteger a un menor, no actúan para impedir el delito ni lo denuncian. “El silencio también es un crimen”, enfatizó un portavoz de la Policía Nacional de Honduras.
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Marco legal, aislamiento de la víctima y proceso judicial
El Código Penal de Honduras (Decreto 130-2017) contempla sanciones severas para quienes atenten contra la integridad sexual de menores. El artículo 246 establece penas de 9 a 13 años de prisión para el delito de violación, que pueden incrementarse hasta 17 años o más en casos agravados, como ocurre cuando existe vínculo de parentesco o la víctima es menor de 14 años.
En cuanto a la explotación sexual agravada se castiga con entre 10 y 15 años de prisión, con aumentos si el autor es un familiar directo. La DPI subrayó que la intervención policial no solo buscó capturar a los presuntos responsables, sino también rescatar a la menor.
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La niña fue puesta bajo resguardo de instituciones especializadas, donde recibe atención médica y psicológica. “El daño psicológico causado en estos casos suele ser profundo y de largo plazo”, explicó un psicólogo forense a los medios locales.
La audiencia inicial para los cuatro detenidos tendrá lugar en las próximas horas. El Ministerio Público solicitará la detención judicial para evitar riesgos de fuga o de presión sobre la víctima, dada la cercanía familiar. El proceso penal continuará con la recolección de pruebas y testimonios, en un esfuerzo por asegurar que los responsables enfrenten el peso de la ley.
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La reacción social en Santa Rosa de Copán y en otras regiones del país ha sido de consternación. Organizaciones de protección infantil insisten en la necesidad de fortalecer los mecanismos de denuncia ciudadana y de protección a menores.