La comisión tripartita encargada de negociar el salario mínimo en Honduras concluyó su cuarta reunión sin acuerdo sobre el ajuste que debería regir a partir del 1 de enero de 2026, dejando a trabajadores, empresarios y Gobierno a la espera de una definición, en medio de diferencias sobre el porcentaje de incremento y las proyecciones económicas para el año próximo.
La comisión, compuesta por representantes de los tres sectores, permanece en sesión permanente desde el inicio del proceso con el objetivo de acelerar el diálogo y alcanzar un consenso.
El ministro de Trabajo, Fernando Puerto, expresó que los intercambios continúan con propuestas y contrapropuestas, aunque hasta ahora “no se ha alcanzado un acuerdo final”. Puerto afirmó: “Nos hemos declarado en sesión permanente a fin de encontrar consenso de diálogo.
Hay avances, se sigue el proceso de deliberación, propuestas y contrapropuestas; es parte de la dinámica en la comisión del salario mínimo. En los próximos días estaremos llegando a un acuerdo entre las tres partes”.
La distancia entre las partes radica en el porcentaje y monto del ajuste al salario mínimo estatal.
De acuerdo con información, las centrales obreras solicitan un aumento de 8,90% para 2026, que representaría 1.244 lempiras mensuales adicionales respecto al salario vigente. En cambio, la empresa privada propone un incremento de entre 6,5% y 7%, lo que equivaldría a entre 910 y 980 lempiras al mes. Esta diferencia de hasta 334 lempiras por trabajador constituye el principal obstáculo para un acuerdo.
El salario mínimo fijado para 2025, fue de 13.985,16 lempiras mensuales en promedio, con un alza de 6,29% sobre el año anterior. Este monto sirve de base para la discusión de 2026, en la que ambas partes también consideran factores como la inflación, la situación fiscal y la capacidad de pago empresarial.
El representante de los trabajadores, Josué Orellana, informó que la negociación sigue abierta y que continuarán reuniéndose hasta lograr un pacto aceptable. Prefirió no detallar las propuestas actuales para “no generar falsas expectativas” entre los asalariados.
“Vamos a reunirnos las veces que sean necesarias. Es importante aclarar que no mencionamos las propuestas y contrapropuestas para no generar una falsa expectativa allá afuera. Ya la próxima semana podríamos tener establecido el salario mínimo”, señaló.
La principal discrepancia entre los sectores gira en torno al monto concreto que se aplicará al salario mínimo para 2026. Mientras los sindicatos presionan por un incremento de hasta 1.244 lempiras, las empresas plantean un rango de 910 a 980 lempiras mensuales, consolidando una brecha que hasta el momento impide un consenso definitivo.
Orellana confirmó la disposición de los trabajadores a prolongar el diálogo, evitando anticipar contenidos precisos de las iniciativas en discusión. “Ya la próxima semana podríamos tener establecido el salario mínimo”, anticipó.
Durante las primeras reuniones, la comisión tripartita examinó cifras económicas y estudios del mercado laboral para respaldar las posturas en debate. El Banco Central de Honduras estimó que la inflación interanual de 2025 fue de 4,98%, superior al 3,88% registrado en 2024. Si ese incremento guiara el ajuste, el salario mínimo debería subir como mínimo 696,46 lempiras mensuales para preservar el poder adquisitivo.
Frente a ese dato, los sindicatos reclaman un aumento mayor, fundamentando su reclamo en el alza del costo de vida y en la necesidad de ajustar los salarios por encima de la inflación. Por su parte, la empresa privada defiende incrementos menores, argumentando restricciones presupuestarias y la importancia de no desalentar la generación de empleo formal.
El representante empresarial, Fernando García, reiteró la continuidad de las negociaciones: “Estamos abiertos al diálogo permanentemente con el sector obrero y el sector Gobierno. Seguiremos con el proceso; es una negociación que está abierta, que es permanente, y lo más pronto posible se llegará a acuerdos que beneficien a los trabajadores hondureños”.