Cincuenta y dos menores de edad viajaron solos, sin compañía de adultos o familiares, entre los 190 niños hondureños retornados desde el extranjero entre el 1 de enero y el 28 de febrero de 2026, según datos oficiales de la Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) citados por El Mundo. Este fenómeno de migración infantil no acompañada muestra un crecimiento sostenido que inquieta a las autoridades.
Desde 2014 y hasta enero de 2026, 129 mil menores de entre cero y dieciocho años han sido deportados a Honduras, la mayoría procedentes de Estados Unidos, según el coordinador de la Red COIPRODEN, Wilmer Vásquez.
Vásquez explica que la dinámica es de migración “por goteo”: niños, niñas y familias salen en pequeños grupos, impulsados por la crisis económica y la violencia estructural que vive el país.
El análisis de los retornados señala que, de los 190 menores deportados en este periodo, 49 tenían menos de cinco años, 56 estaban entre seis y once años y 85 entre doce y diecisiete años.
Del total, 138 viajaban acompañados y 52 no acompañados representaron más de una cuarta parte. Las rutas migratorias, marcadas por la desesperación, originaron 231 retornos desde Estados Unidos, 54 desde México y 6 desde Guatemala. De las 291 personas atendidas por Senaf, 252 llegaron en avión y 39 por vía terrestre.
Migración infantil constante: flujo disperso y reto humanitario
Las caravanas que acapararon la atención internacional han dado paso a un escenario donde la migración infantil ocurre de forma casi permanente, en grupos reducidos. Así lo describe Vásquez y lo confirma el reporte de El Mundo: la presión sobre las rutas migratorias regionales no ha cesado, dificultando respuestas específicas y aumentando la dispersión de quienes migran.
La información más reciente documenta la devolución de 190 menores, de los cuales 52 viajaron solos, sin adulto responsable, lo que subraya la normalización del riesgo que implica migrar sin protección. Esta tendencia responde a causas internas como la pobreza extrema, el desempleo y la inseguridad, que empujan a las familias a optar por que sus hijos migren en solitario.
Menores no acompañados, una infancia en riesgo
El aumento en el número de niños no acompañados retornados en 2026 demuestra la vulnerabilidad de la niñez hondureña ante la migración forzada. Emprender el viaje solos los pone en riesgo de trata, explotación, violencia y muerte. Organizaciones de defensa de la infancia insisten en que la cifra de menores viajando sin tutela, sumada a que la mayoría son devueltos desde Estados Unidos y México, convierte la migración infantil en una crisis prolongada de múltiples dimensiones.
Según registros de El Mundo, entre el 1 de enero y el 28 de febrero de 2026, 291 personas fueron retornadas, de las cuales 52 menores realizaron el trayecto solos. El dato implica una alerta para el Estado, las familias y la comunidad internacional, que observan cómo la emigración persiste frente a condiciones estructurales insostenibles.
Durante los dos primeros meses de 2026, 49 de los menores deportados tenían menos de cinco años.