El Gobierno de de Honduras oficializó este martes su retiro inmediato del denominado “Grupo de La Haya” (The Hague Group). La decisión, comunicada a través de un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, marca un distanciamiento estratégico de los bloques de presión legal internacional en los que el país centroamericano había participado activamente en años recientes.
A través de la nota oficial, la Cancillería hondureña justificó la medida bajo el principio de soberanía nacional, argumentando que la política exterior del Estado debe ejecutarse de manera “autónoma y equilibrada”. Según el documento, la permanencia en este grupo generaba dinámicas que podían “comprometer la independencia de criterio” necesaria para la acción exterior hondureña.
El retiro es efectivo a partir de la fecha de hoy, y la Cancillería ya ha girado las comunicaciones pertinentes a las copresidencias del grupo para formalizar el proceso.
Con Tegucigalpa como epicentro de esta nueva directriz, el mundo observa cómo Honduras intenta navegar las turbulentas aguas de la geopolítica de 2026, apostando por una voz propia que, según el Gobierno, no será silenciada ni dirigida por bloques externos.
Soberanía frente a multilateralismo de bloques
A pesar de la ruptura con el bloque, el Gobierno hondureño fue enfático en que esto no representa un abandono del Derecho Internacional. Por el contrario, el comunicado menciona: “Honduras reafirma su compromiso irrestricto con el Derecho Internacional, el Derecho Internacional Humanitario y la protección de la población civil en todo contexto de conflicto armado”.
Asimismo, el Estado hondureño subrayó que seguirá canalizando sus esfuerzos de paz a través de las instituciones formales, específicamente el sistema de las Naciones Unidas (ONU), promoviendo el diálogo negociado como la única vía legítima para alcanzar la justicia.
Sin embargo, la decisión también podría acarrear críticas de sectores que abogan por una postura más agresiva en la denuncia de abusos internacionales, cuestionando si la búsqueda de “equilibrio” no es, en realidad, una forma de pragmatismo que debilita la voz de las naciones pequeñas en los tribunales de justicia mundial.
El retiro del Grupo de La Haya marca el inicio de una fase de “Diplomacia de Equilibrio” para Honduras en este 2026. Al alejarse de las dinámicas de confrontación legal colectiva, el país intenta navegar en un mundo multipolar donde la soberanía es, nuevamente, la moneda de mayor valor en la mesa de negociaciones.
El origen y la naturaleza del Grupo de La Haya
El Grupo de La Haya es un colectivo de naciones que, en el marco de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), ha buscado coordinar acciones legales conjuntas. En los últimos años, este grupo, integrado por diversas naciones del Sur Global, ha sido el principal impulsor de demandas y opiniones consultivas relacionadas con presuntas violaciones al derecho internacional y crímenes de guerra, con un enfoque crítico y punitivo hacia conflictos en regiones como el Medio Oriente.
Honduras se había sumado a esta iniciativa en un intento por fortalecer su perfil como defensor de los derechos humanos a nivel multilateral. No obstante, el retiro anunciado sugiere un cambio de timón hacia una diplomacia de “no alineamiento activo”, buscando evitar que el país quede atrapado en las tensiones de las grandes potencias que a menudo instrumentalizan estos tribunales.
Honduras se integró como miembro fundador del Grupo de La Haya tras firmar la declaración inicial en enero de 2025.