El alcalde de Comayagua prohíbe reuniones del grupo Terian en la Plaza Central, argumentando que este tipo de actividades no cuentan con autorización municipal y contradicen la visión de convivencia humana que impulsa su administración. Esta prohibición anticipa un debate más amplio sobre el uso de espacios públicos, la diversidad identitaria juvenil y el impacto de tendencias nacidas en redes sociales que rápidamente se trasladan al escenario local.
El grupo Terian, vinculado a personas que se identifican internamente con animales reales, convocó a una concentración abierta en el principal sitio histórico de la ciudad a través de plataformas digitales. El mensaje generó reacciones encontradas en la comunidad e inquietó a las autoridades municipales.
Desde la Alcaldía, la decisión se fundamentó en las normas que regulan el uso de la Plaza Central, restaurada recientemente para consolidarse como un punto de encuentro ordenado y legalmente regulado conforme a la Ley de Municipalidades. Carlos Miranda, jefe edilicio de Comayagua, afirmó: “No concebimos convertir la plaza central en un zoológico. Totalmente negativo. Por lo tanto, no estamos de acuerdo”, con lo que rechazó cualquier evento sin los permisos formales requeridos.
El alcalde justificó su postura en argumentos legales y de convivencia, así como en consideraciones religiosas y sociales respecto a los roles tradicionales. Si bien aseguró que su negativa no representa un ataque a las libertades individuales, remarcó que las expresiones identitarias deben ajustarse al marco normativo para acceder a espacios de uso común.
El fenómeno therian gana visibilidad en redes sociales, convirtiéndose en tema de discusión en América Latina tras viralizaciones en TikTok e Instagram, donde jóvenes se muestran con máscaras, colas artificiales o imitan movimientos animales en actividades llamadas “quadrobics”. El término proviene de la raíz griega “therion”, usada para describir bestias o animales.
La teriantropía define a quienes, desde una perspectiva identitaria, psicológica o espiritual, se sienten internamente conectados con un animal real, como lobos, felinos, zorros o perros, identificándolo como su “teriotipo”. Quienes viven estas experiencias insisten en que, aunque son plenamente humanos en lo físico y legal, consideran que parte de su identidad está ligada a su animal interno. Existe el relato de personas que experimentan sensaciones físicas involuntarias, conocidas como “miembros fantasma”.
A diferencia de otras subculturas, los therians rechazan comparaciones con la comunidad furry, que practica el arte y el entretenimiento a través de personajes y disfraces antropomórficos con fines lúdicos o creativos. El término otherkin describe a quienes se identifican con criaturas fantásticas, como seres mitológicos o de ficción. Los miembros del movimiento therian sostienen que su vivencia es una dimensión identitaria, no un disfraz ni un espectáculo.
En Argentina y otros países, la viralización del fenómeno a través de videos donde jóvenes adoptan conductas animales ha provocado intensos debates en línea. Se observan posturas enfrentadas: algunos defienden el derecho a la libre expresión y a nuevas formas de autoidentificación, mientras que otros cuestionan la tendencia desde perspectivas religiosas, culturales o psicológicas.
Entre las normas de Comayagua, destaca que todo evento en espacios públicos, como plazas o parques, debe contar con permisos bajo criterios de orden y convivencia, priorizando fines culturales y sociales conforme a la ley. El alcalde reiteró que la rehabilitación de la Plaza Central tiene como objetivo mantenerla como un espacio de interacción humana, sostenido en parámetros legales y el acompañamiento de la Policía Municipal.
La gestión local sostiene que priorizará la convivencia humana en la Plaza Central, reservando el espacio para actividades que califiquen bajo los criterios establecidos. El debate sobre la teriantropía continúa expandiéndose en el entorno digital y cultural, traspasando fronteras nacionales e interpelando a nuevas generaciones.