El reciente encuentro entre los presidentes Nasry Asfura y Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida, marca el inicio de una etapa de acercamiento económico entre Honduras y Estados Unidos, con el objetivo de estimular el comercio bilateral y disminuir las barreras arancelarias que han limitado la competitividad hondureña.
La importancia de este diálogo va más allá del mero intercambio comercial: busca fomentar condiciones que incentiven el desarrollo productivo en el país centroamericano, con la mira puesta en generar empleo y frenar la migración.
Emilio Hernández, ministro de Finanzas de Honduras, declaró a la agencia EFE, durante su participación en la 39 Reunión de Gobernadores del Istmo Centroamericano, Panamá y la República Dominicana del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID), que los acuerdos logrados con la administración estadounidense se irán implementando “poco a poco”, conforme avancen las semanas y los meses.
Entre los principales compromisos figura la apertura gradual de los intercambios, tanto en importaciones como en exportaciones, con un enfoque especial en la reducción de los aranceles que gravan los productos hondureños.
Según Hernández, el gobierno hondureño ya ha constituido comisiones para negociar una rebaja específica de dos cargas impositivas: el arancel general del 10 % y el impuesto del 25 % impuesto sobre los arneses destinados a la industria automotriz.
Esos gravámenes, aplicados por Estados Unidos, han tenido un impacto contundente sobre la economía nacional, por lo que la expectativa oficial es que, mediante mesas de trabajo que se instalarán en Honduras, se logre un avance tangible para “ser más competitivos en la región”.
El funcionario subrayó ante EFE que el enfoque no es recibir concesiones gratuitamente, sino lograr que Honduras se posicione mejor en el mercado centroamericano y latinoamericano: “El objetivo es que haya disminución en los aranceles. Vamos a esperar en estos días el resultado de las reuniones de Trump con su equipo económico para ver de qué manera nos puede colaborar. Siempre lo que buscamos no es que nos regalen las cosas, sino simplemente ser más competitivos en la región”.
Durante el encuentro bilateral, ambos mandatarios también analizaron cuestiones de seguridad, buscando estrategias compartidas para combatir el tráfico ilícito y la actividad de pandillas, problemáticas que, según Hernández, afectan la estabilidad y el bienestar de la sociedad hondureña.
En sus palabras para EFE, el ministro definió a Estados Unidos como el “socio estratégico” clave, no solo de Honduras, sino de toda la región centroamericana y latinoamericana.
La visita de Asfura a Mar-a-Lago aconteció tras su reciente acceso a la Presidencia, en medio de un clima político convulso provocado por comicios cuestionados por su transparencia y la ajustada diferencia en los resultados, contexto en el cual Trump ofreció su apoyo público al mandatario hondureño antes de la jornada electoral.