La reciente reunión entre Nasry “Tito” Asfura y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, marcó un giro relevante para las aspiraciones económicas y diplomáticas de Honduras. El mandatario hondureño aseguró que Washington percibe al país centroamericano como “una gran oportunidad” para estrechar la relación bilateral, abriendo la puerta a nuevas conversaciones sobre comercio e inversión.
Asfura, antes de regresar a Tegucigalpa, explicó que la administración estadounidense, y en particular Trump, manifestaron interés en consolidar los lazos entre ambas naciones, vigentes desde 1830.
El jefe de Estado resaltó que la conversación fue “bien amena”, y remarcó que ve un escenario favorable para Honduras si se logran superar los desafíos actuales en materia arancelaria.
Uno de los puntos centrales planteados por Asfura fue la solicitud a Trump para revisar los aranceles que, según el presidente hondureño, reducen la competitividad de Honduras frente a países vecinos como Guatemala y El Salvador.
El mandatario detalló que existen comisiones hondureñas listas para negociar la reducción de gravámenes, en especial el arancel general del 10 % y un impuesto del 25 % aplicado a los arneses para la industria automotriz.
El líder hondureño subrayó que las mesas de trabajo para estas negociaciones se instalarán en territorio nacional y podrían iniciar en los próximos días, a la espera de coordinación con la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa.
Esta agenda busca revertir la “desventaja” que, según Asfura, enfrenta Honduras en comparación con otros países de la región que han logrado atraer inversiones gracias a marcos impositivos menos restrictivos.
En medio de este contexto, Asfura enfatizó la importancia de fortalecer la relación bilateral como vía para asegurar la presencia de productos hondureños en el mercado estadounidense y global. “Necesitamos prosperar y cambiar, reforzar esas relaciones con Estados Unidos para tener esas oportunidades en el mercado mundial, especialmente en el mercado de Estados Unidos”, insistió el mandatario.
Trump, por su parte, estaría considerando la designación de un nuevo embajador en Honduras, cargo vacante desde abril de 2025, cuando concluyó la gestión de Laura Dogu. Este gesto, según Asfura, podría aportar mayor dinamismo a la agenda bilateral.
La propuesta de Asfura incluyó una visión de largo plazo para la infraestructura del país. Durante el encuentro en Mar-a-Lago, el presidente hondureño presentó a Trump un proyecto estratégico de ferrocarril, entregando un mapa con la posible ruta para la revisión del mandatario estadounidense. Esta iniciativa busca conectar diversos puntos del país y facilitar el desarrollo logístico.
El diálogo entre ambos presidentes además abordó temas como la inversión extranjera y la generación de empleo, destacando la necesidad de modernizar Honduras y ofrecer nuevas oportunidades a la población.
La seguridad también ocupó un espacio relevante, con énfasis en el combate al crimen organizado y el narcotráfico, así como el fortalecimiento de la cooperación bilateral en la lucha contra la inseguridad.
Asfura identificó sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la tecnología y la manufactura, áreas que podrían captar capital extranjero si se logra mejorar el entorno competitivo hondureño.
El presidente fue enfático: “Honduras está en un momento de que ya no aguanta más fracasos, necesita respuestas, la gente necesita respuestas para poder resolverle sus problemas, eso estoy bien claro y estoy seguro de que lo podemos hacer con mucho trabajo”.
La expectativa ahora se centra en el desarrollo de las mesas de negociación y la posible materialización de acuerdos que permitan a Honduras avanzar hacia un escenario de mayor desarrollo económico y social.