La joven que mató a su madre de 79 puñaladas y se convirtió en estrella de TikTok: “Creí que estaba salvando al mundo”

Isabella Guzmán, de 18 años, atacó a Yun Mi en el baño de la casa. Estuvo 24 horas desaparecida, hasta que fue arrestada. Cómo fue que su gesto en el tribunal se convirtió en un meme de las redes sociales

Isabella Guzmán tenía 18 años y una historia de enfrentamientos con su madre

Ryan Hoy, el padrastro de Isabella Guzmán, empujaba la puerta del baño del piso superior de la casa. Tomaba envión y con desesperación intentaba abrir. Del otro lado, su hijastra bloqueaba el paso. Un hilo de sangre empezaba a deslizarse bajo la rendija. La voz de su esposa, Yun Mi Hoy, apenas alcanzó a pronunciar un nombre: “Jehová”.

Cuando la puerta se abrió, Isabella salió en silencio, la mirada fija, un cuchillo en la mano derecha. No dijo nada. Caminó por el pasillo, cruzó el umbral y desapareció. Su madre yacía desnuda en el suelo, junto a un bate de béisbol, cubierta de heridas y en un charco de sangre.

Isabella Guzmán tenía 18 años y una historia de enfrentamientos con su madre. El día anterior al crimen, la tensión había escalado. La adolescente escupió a Yun Mi Hoy tras una discusión y, horas después, le envió un correo electrónico: “Vas a pagar”.

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El cuerpo de Yun Mi es sacado de la casa por los oficiales de la policía

Yun Mi Hoy, alarmada, llamó a la policía. Los agentes acudieron a la casa y advirtieron a Isabella que su madre podía echarla de casa si no obedecía las reglas. La madre también recurrió a Robert Guzmán, padre biológico de Isabella. Esa misma tarde, él la visitó y conversó con ella en el jardín. Le habló sobre el respeto que los hijos deben a sus padres. “Pensé que había hecho progresos”, recordaría después.

Pocas horas más tarde, la policía recibiría una llamada de emergencia desde la misma dirección.

Detalles del crimen

La autopsia y el expediente policial detallan la violencia del ataque. Isabella Guzmán apuñaló a su madre 79 veces, concentrando 31 heridas en el rostro y 48 en el cuello. El padrastro encontró el cuerpo tras forzar la puerta. Intentó reanimarla, pero Yun Mi Hoy ya no mostraba signos vitales.

Isabella huyó de la escena. Vestía un top deportivo rosa y pantalones cortos turquesa manchados de sangre. La policía inició una búsqueda inmediata y la detuvo al día siguiente en un estacionamiento cercano.

Isabella huyó de la escena. Vestía un top deportivo rosa y pantalones cortos turquesa manchados de sangre

La relación entre madre e hija había mostrado signos de fractura desde la niñez. Isabella fue enviada a vivir con su padre biológico a los siete años por problemas de comportamiento, aunque luego regresó con su madre. Abandonó la escuela secundaria y, según sus allegados, su actitud se tornó “más amenazante y desafiante” en la adolescencia.

La versión de la familia, recogida en el expediente judicial, refiere episodios de rebeldía pero también periodos de normalidad. Melanie Guzmán, tía de Isabella, describió a su sobrina como “coqueta, gritona y capaz de encerrarse en su habitación como todo adolescente, pero no violenta”.

En sus propias palabras, Isabella alegó años de maltrato. “Fui abusada en casa por mis padres durante muchos años. Mis padres son testigos de Jehová y, cuando dejé la religión a los 14, el abuso en casa empeoró”.

El proceso judicial y la evaluación psiquiátrica

La detención de Isabella Guzmán generó una cobertura mediática inmediata. La primera comparecencia ante el juez, el 5 de septiembre de 2013, fue registrada por las cámaras. Isabella se negó a salir de su celda en la primera convocatoria. Cuando finalmente declaró, mostró expresiones faciales inusuales y sonrió ante la cámara.

EL momento de la detención de Isabella Guzmán en el estacionamiento

La acusación formal se basó en un cargo de asesinato en primer grado y dos por crimen violento. El fiscal del distrito, George Brauchler, tomó una decisión inusual tras revisar los informes psiquiátricos. Los médicos diagnosticaron esquizofrenia con alucinaciones auditivas y visuales, y episodios delirantes. Isabella declaró que al momento del crimen no era consciente de estar atacando a su madre. Creía que mataba a una mujer llamada Cecelia para “salvar el mundo”.

La fiscalía consideró que la imputada no distinguía entre el bien y el mal. “Estoy convencido, por la evidencia presentada y la información en la corte, de que esta mujer no sabía lo que hacía ni podía actuar de otra forma, dadas las alucinaciones y delirios que sufría”, sostuvo Brauchler.

El juez aceptó la declaración de no culpabilidad por razón de demencia y ordenó el internamiento en el Instituto Estatal de Salud Mental de Colorado, en Pueblo. La permanencia sería indefinida, hasta que los médicos determinaran que ya no representaba un peligro para sí misma o para terceros.

El encierro y la viralización

Durante siete años, Isabella Guzmán permaneció en el hospital psiquiátrico. En 2020, solicitó su liberación alegando que su esquizofrenia estaba bajo control. “No era yo cuando hice eso, y desde entonces he recuperado la salud por completo. Ya no estoy enferma mentalmente. No soy un peligro para mí ni para otros”, declaró a CBS News.

Isabella Guzmán dio una entrevista a CBS News en 2021

La petición coincidió con la viralización de su caso en TikTok y otras redes sociales. Videos de su comparecencia judicial alcanzaron millones de vistas, acompañados de música pop y comentarios que resaltaban su apariencia física o intentaban justificar su crimen. Surgieron páginas de admiradores en Facebook e Instagram. Isabella Guzmán se convirtió en una figura de culto digital, ajena a la atención que recibía mientras seguía bajo tratamiento.

La versión de Isabella: abuso, religión y salud mental

En sus entrevistas posteriores, Isabella insistió en el maltrato sufrido en el hogar. Alegó episodios de abuso sexual dentro de la institución psiquiátrica, denunciando a un empleado en 2015 y asegurando haber sido víctima de otros dos incidentes con la misma persona.

El caso no llegó a la fiscalía con la forma adecuada para una imputación, según le explicaron en la oficina del fiscal del condado Pueblo. Isabella buscó entonces el respaldo de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).

Melanie Guzmán, tía, insistió ante los medios que Isabella no encajaba en el perfil de una persona capaz de un acto tan violento: “La madre la consentía. No la veo siendo violenta, aunque sí gritona. Hay algo que no está claro en la investigación”.

Yun Mi Hoy, de 47 años, sufrió 31 puñaladas en la cara y 48 en el cuello por parte de Isabella Guzmán

El expediente policial y los informes de autopsia detallan el nivel de violencia. Yun Mi Hoy, de 47 años, sufrió 31 puñaladas en la cara y 48 en el cuello. La escena mostraba un baño cubierto de sangre, un bate de béisbol sin uso aparente y el cuerpo de la víctima sobre el suelo. Isabella abandonó la vivienda con la ropa manchada y el arma homicida en la mano. La policía la detuvo menos de 24 horas después.

El arresto se produjo en un estacionamiento cercano a la casa, en la intersección de South Parker Road y South Havana Street. En ese momento, la acusada mantenía el silencio. No opuso resistencia.

El expediente psiquiátrico y el debate legal

En la vista judicial, los expertos concluyeron que Isabella Guzmán sufría esquizofrenia aguda, con síntomas de larga data. Afirmaron que actuó movida por una realidad paralela, sin conciencia de sus actos. La fiscalía descartó la persecución penal clásica y optó por la vía psiquiátrica, una decisión poco frecuente en casos de homicidio con violencia extrema.

En noviembre de 2020, Isabella Guzmán reiteró su petición de libertad. Argumentó que su estado mental había mejorado con la medicación y la terapia. Aportó pruebas de evolución psiquiátrica y solicitó permisos para salir del hospital bajo supervisión.

La Policía en la parte exterior de la casa en la que Isabella Guzmán asesinó a su madre

A inicios de 2021, Guzmán obtuvo permiso para acudir a sesiones de terapia fuera del hospital, aunque sigue internada. Ella misma reconoció el peso del pasado: “Si pudiera cambiarlo, si pudiera revertirlo, lo haría”.

La viralización del caso persistió, alimentada por la estética de los videos y el seguimiento de su imagen en redes sociales. El fenómeno desbordó el ámbito judicial y psiquiátrico, convirtiendo el expediente en un símbolo ambiguo de fascinación y morbo digital.

El entorno: la casa y los objetos tras la tragedia

Tras el crimen, la casa de la familia en Aurora fue registrada. En la puerta, dos contenedores abarrotados de objetos: peluches, joyas, pertenencias familiares. Una fotografía de Isabella, aún niña, quedó en el suelo junto a los restos materiales de una vida truncada.

No hubo declaraciones públicas de arrepentimiento en audiencia ni gestos emocionales documentados por los testigos. La frialdad de la escena y la ausencia de explicación racional dominaron los informes.

La figura de Isabella Guzmán trascendió el expediente judicial. TikTok, Instagram y otras plataformas transformaron su imagen en un meme. Pese a sus intentos por salir, hasta hoy Isabella Guzman sigue internada en el Instituto Estatal de Salud Mental de Colorado.

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