En octubre de 2019, el nombre Wade Wilson dejó de ser solo un guiño a los cómics para convertirse en sinónimo de horror en Florida, cuando dos mujeres fueron asesinadas en una misma madrugada y la investigación destapó una trama de abandono, violencia y fatalidad.
Una infancia signada por el desarraigo
Wade Wilson nació el 20 de mayo de 1994 en Florida. Hijo de padres adolescentes que no pudieron criarlo, fue adoptado por Steve y Candace Wilson y creció en Tallahassee. Aunque su familia adoptiva intentó brindarle estabilidad, la adolescencia de Wilson estuvo marcada por el distanciamiento y la rebeldía, según reveló People.
Los problemas no tardaron en emerger. Wilson acumuló antecedentes por robo y agresión, y su entorno comenzó a percibirlo como una presencia conflictiva. Nueve meses antes de los crímenes, una exnovia lo denunció por hurto, secuestro y violación, pero la policía cerró el caso invocando una orden judicial de no contacto. Esa advertencia ignorada anticipó el desastre que vendría.
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La falta de seguimiento institucional y la ausencia de respuestas ante las señales de alarma fueron determinantes para que la situación continuara escalando. Wilson transitó su juventud sin contención efectiva, moviéndose entre trabajos temporales y relaciones inestables, mientras su historial delictivo sumaba episodios cada vez más graves. Las autoridades, pese a las denuncias reiteradas, no lograron anticipar el riesgo que representaba, reveló People.
Dos vidas truncadas en una madrugada
La noche del 7 de octubre de 2019, Wilson ingresó a un bar de Fort Myers y conoció a Kristine Melton, de 35 años. Tras compartir algunas horas, ambos se dirigieron a la casa de Melton. Allí, mientras ella dormía, Wilson la estranguló sin dejar posibilidad de defensa y luego robó su automóvil, huyendo en medio de la noche.
Horas después, ya en Cape Coral, Wilson conducía el vehículo robado cuando se cruzó con Diane Ruiz, de 43 años, que caminaba hacia su trabajo. Ruiz era madre de dos hijos y estaba próxima a casarse. Wilson detuvo el coche, le pidió indicaciones y la convenció de subir. Una vez dentro, la atacó, la estranguló y, tras arrojarla fuera, la atropelló varias veces. La brutalidad de los crímenes conmocionó a la ciudad y dejó a dos familias destrozadas.
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La investigación policial fue compleja. Las autoridades analizaron cámaras de seguridad, recolectaron testimonios y reconstruyeron minuto a minuto los movimientos de Wilson. El impacto social fue inmediato: los medios locales informaron sobre la doble tragedia y los vecinos de Cape Coral comenzaron a extremar precauciones. El clima de temor y desconcierto se apoderó de la comunidad, que durante días solo habló de los casos, según People.
El juicio, la confesión y la condena
Mientras la policía intentaba reconstruir los hechos, Wilson realizó una llamada determinante a su padre biológico, Steven Testasecca. Durante esa conversación, Wilson rompió el silencio y confesó los asesinatos, pidiendo ayuda para entregarse. Testasecca relató a People que su hijo admitió: “Soy un asesino”. El aviso permitió a las autoridades localizar a Wilson y lograr que se entregara sin resistencia.
El proceso judicial se extendió por casi cinco años. En junio de 2024, un jurado de Florida declaró a Wilson culpable de seis cargos, incluidos dos homicidios en primer grado, robo y agresión. Durante la audiencia de sentencia, el juez Nicholas Thompson calificó los hechos como “atroces, crueles y fríamente premeditados”. El fiscal adjunto Andreas Gardiner subrayó la brutalidad de los crímenes al afirmar que se trató de “matar por matar”, tal como reconstruyó People.
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El apodo “Deadpool Killer” surgió por la coincidencia con el nombre del personaje de cómic y se propagó rápidamente en medios y redes sociales, impulsado por el estreno de una serie documental sobre el caso en 2024.
La cobertura periodística y el interés del público se mantuvieron durante todo el proceso, y la figura de Wilson se transformó en objeto de debate. La producción televisiva sobre el caso llevó incluso a nuevas declaraciones de familiares y expertos, que analizaron el perfil psicológico del acusado y la cadena de fallas previas que terminaron en tragedia.
Un final sin consuelo
Para las familias de Kristine Melton y Diane Ruiz, la sentencia significó apenas un cierre judicial tras años de sufrimiento y espera. El jefe de policía de Cape Coral, Anthony Sizemore, resaltó el agradecimiento de las familias al equipo investigador por haber alcanzado justicia tras años de sufrimiento, de acuerdo con People.
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La ciudad de Cape Coral quedó marcada por la tragedia y el nombre de Wade Wilson pasó a la historia local como símbolo de violencia y pérdida. La historia del “Deadpool Killer” es la de dos vidas arrancadas de manera brutal y una comunidad que aún intenta comprender cómo y por qué el horror se cruzó en su camino. El caso continúa siendo recordado como uno de los episodios más conmocionantes en la memoria reciente de Florida, y dejó una huella profunda y duradera en quienes lo vivieron de cerca.