El Insivumeh advirtió que el Volcán de Fuego mantiene actividad explosiva y puede provocar caída de ceniza en comunidades del flanco oeste, además de la posible formación de lahares por lluvia, un riesgo que se suma al antecedente de la fase eruptiva de agosto de 2026, cuando la emergencia afectó a 29 mil personas y obligó a evacuar familias.
El dato más grave del antecedente reciente fue reportado por la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres: 1.421 personas fueron evacuadas y alojadas en centros habilitados durante la erupción que comenzó el 3 de agosto de 2026 y se prolongó por cerca de 50 horas. En esa ocasión, las autoridades también elevaron alertas en Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla.
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De acuerdo con el boletín vulcanológico diario del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, Panimaché I y II, Morelia, Santa Sofía, Sangre de Cristo, Finca Palo Verde y Yepocapa están entre las comunidades que podrían registrar caída de ceniza por la actividad actual del coloso. El organismo pidió mantener atención a los reportes oficiales ante cualquier cambio.
El volcán registra entre cuatro y seis explosiones débiles y moderadas por hora, con columnas de gas y ceniza que alcanzan hasta 5.000 metros sobre el nivel del mar. Ese material se desplaza unos 30 kilómetros hacia el oeste y noroeste, por lo que la ceniza puede alcanzar a poblaciones ubicadas en esa dirección.
La actividad explosiva incluye retumbos, ondas de choque y material balístico
Durante la noche y la madrugada, la actividad del Volcán de Fuego también generó retumbos, ondas de choque y pulsos incandescentes de entre 150 y 200 metros sobre el cráter. El Insivumeh informó además sobre sonidos similares a los de una turbina de avión, asociados con la expulsión continua de gases.
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La institución reportó una fumarola blanca que cubre parte del edificio volcánico y alcanza unos 4.000 metros sobre el nivel del mar. En otro balance diario, también registró una desgasificación débil sobre el cráter, con una columna que se eleva unos 600 metros y se desplaza hacia el oeste y suroeste.
Las explosiones han provocado lanzamiento de material balístico y descenso de material volcánico por los flancos oeste, sur y suroeste. Según el organismo, en algunos momentos ese material ha llegado al límite de la vegetación cercana, razón por la que pidió a los excursionistas no permanecer en la meseta.
El llamado no se limita al entorno inmediato del cráter. Las comunidades ubicadas en el flanco oeste deben mantener precauciones por la caída constante de ceniza fina derivada de la actividad que conserva el volcán.
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La lluvia eleva el riesgo de lahares en las barrancas del volcán
El otro foco de preocupación es meteorológico. El Insivumeh indicó que, con cielo nublado, vientos provenientes del este y una acumulación de lluvia de 24,4 milímetros, durante la tarde y la noche podrían descender lahares por distintas barrancas del volcán.
Esos lahares son corrientes de agua, ceniza, piedras y otros materiales volcánicos que pueden bajar con rapidez por cauces y barrancas durante las lluvias. Por esa razón, la advertencia oficial alcanza tanto a quienes viven cerca de esas áreas como a quienes se movilizan por rutas expuestas.
En otro reporte, el organismo había consignado cielo despejado, vientos del este y precipitación acumulada de 0,0 milímetros, una muestra de que las condiciones atmosféricas cambian y modifican el nivel de amenaza. El seguimiento se mantiene de forma constante por parte del Gobierno de Guatemala y de las instituciones responsables de la atención de emergencias.
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La fase eruptiva de mayor intensidad de agosto dejó corrientes de densidad piroclástica, emisiones de lava, gases y ceniza, con descensos por las barrancas Seca y Ceniza. La CONRED informó entonces que la ceniza cubrió áreas pobladas, cultivos, techos y vías de comunicación.
Durante esa emergencia se suspendieron las clases presenciales en localidades cercanas y se cerró una ruta próxima al volcán para facilitar las tareas de respuesta. Los primeros balances oficiales no reportaron daños en viviendas.
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