La Junta Monetaria de Guatemala elevó a 4.3% el valor central de su previsión de crecimiento para 2026 y, en la misma decisión adoptada por unanimidad el 26 de agosto, mantuvo en 3.50% la tasa de interés líder de política monetaria, al considerar que la inflación sigue por debajo de la meta oficial aunque persisten riesgos por el conflicto en Oriente Medio y su impacto sobre los combustibles.
La revisión al alza del Producto Interno Bruto llegó en un escenario de actividad interna más firme.
El nuevo rango de crecimiento para 2026 quedó entre 3.3% y 5.3%, mientras que para 2027 la proyección central se mantuvo en 4%, con un rango entre 3% y 5%.
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Entre los sectores con mayor dinamismo figuran la construcción, con 5.8%; el suministro de electricidad, agua y saneamiento, con 5%; y las actividades de alojamiento y servicios de comida, con 5.3%. Ese cuadro interno fue uno de los elementos que respaldaron la decisión de no modificar el costo del dinero.
El presidente de la JM y del Banco de Guatemala Álvaro González Ricci informó en conferencia de prensa virtual que la tasa se mantiene en ese nivel desde febrero de 2026, cuando la autoridad monetaria la fijó por última vez.
La inflación total se ubicó en 2.70% en julio de 2026, por debajo de la meta de 4% y dentro del margen de tolerancia de un punto porcentual. La inflación subyacente registró también 2.70% en el mismo mes.
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Las autoridades atribuyeron el repunte reciente al fin del subsidio a los combustibles y a presiones inflacionarias importadas.
Aun así, las expectativas de inflación a 12. 24 y 60 meses permanecen cerca del valor central de la meta: 3.75%, 3.69% y 3.72%, respectivamente.
La presión externa se concentra en el petróleo y el estrecho de Ormuz
El principal foco de atención para la autoridad monetaria está fuera de las fronteras de Guatemala. El gerente económico del Banguat Johnny Gramajo explicó que el precio del petróleo y la situación en Oriente Medio siguen siendo variables sensibles para la trayectoria de los precios internos.
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La variedad WTI cerró el 26 de agosto en USD 82,23 por barril, con un alza acumulada de 43.21% frente al cierre de 2025. Gramajo señaló que el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado, aunque las expectativas del mercado mejoraron por conversaciones entre Irán y Omán sobre rutas compartidas.
Las proyecciones de Bloomberg sitúan el precio promedio del crudo en torno a USD 79 por barril hacia finales de 2026 y en USD 70 para 2027, bajo el supuesto de una normalización de la oferta mundial. Ese supuesto es relevante para una economía importadora de combustibles como la guatemalteca, donde los choques externos se trasladan a costos internos.
En el entorno internacional, el Fondo Monetario Internacional revisó a la baja sus previsiones de crecimiento mundial, aunque mantuvo una expansión positiva de 3% para 2026 y 3.4% para 2027.
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Entre los principales socios comerciales de Guatemala, Estados Unidos crecería 2.3% este año, la zona del euro alrededor de 1% y China 4.6%, por debajo del 5% registrado en 2025.
Remesas, crédito y exportaciones sostienen la actividad interna
La decisión de mantener sin cambios la tasa líder también se apoyó en indicadores domésticos que siguen mostrando expansión. Las remesas familiares sumaron USD 16,910.3 millones entre enero y el 20 de agosto, con un crecimiento de 5.6%, en línea con la previsión anual de 5%.
El crédito bancario al sector privado creció cerca de 7%, mientras que las exportaciones acumulaban un alza de 4.9% con datos a junio. Esos números refuerzan la lectura de una demanda interna y externa todavía activa.
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González Ricci afirmó que la junta mantiene su compromiso de adoptar las medidas necesarias para preservar la inflación dentro del rango establecido. También indicó que la institución seguirá de cerca los indicadores externos e internos que puedan alterar el nivel general de precios.
La decisión de política monetaria combina así dos señales simultáneas: una economía guatemalteca con mejor previsión de crecimiento y una inflación todavía contenida, frente a un escenario internacional donde el precio del petróleo y las tensiones en Oriente Medio siguen siendo el riesgo más visible para los próximos meses.
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