La selva maya de Guatemala alberga una de las mayores concentraciones de biodiversidad en Mesoamérica, donde especies como el jaguar y el puma coexisten en un entorno desafiante para la conservación.
El trabajo de protección, encabezado por Francisco Asturias, director regional de Petén de la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (FundaECO), se sostiene sobre una lucha diaria contra la deforestación, la caza furtiva y la escasez de apoyo estatal.
Guardianes de la selva maya
Durante veinticinco años, Francisco Asturias ha recorrido el Parque Nacional Mirador Río Azul y el Biotopo Dos Lagunas, dos de los principales reservorios de fauna en el norte de Guatemala.
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En su labor como director del programa Génesis de FundaECO, Asturias coordina su trabajo con el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) y organizaciones internacionales como Global Conservation y Wildlife Conservation Society (WCS).
El equipo, compuesto por guardaparques altamente capacitados, enfrenta riesgos significativos. Los cazadores y taladores ilegales portan armas y no dudan en utilizarlas contra quienes defienden la selva.
“Las amenazas verbales directas son constantes y lo más indignante es el poco apoyo de las autoridades estatales”, lamentó Asturias.
Encuentros con la fauna silvestre
No obstante, en esta ocasión Asturias relató a Infobae extraordinarios contactos con la riqueza biológica y biodeversidad que ha logrado certificar. “Actualmente, paso veinticinco, treinta días y en la selva, en los campamentos de los guardarecursos y siete días en la oficina”, detalló.
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El contacto cotidiano con la naturaleza ha permitido a Asturias documentar la riqueza biológica de la región. “He aprendido cosas maravillosas y bellísimas. He logrado fotografiar, ver la riqueza biológica que existe en este lugar”, comentó.
Aunque ha tenido a pocos metros de distancia a animales como jaguares, pumas o piaras de jabalís, asegura que “en ningún momento ha sentido miedo”.
“He tenido jaguares a menos de dos metros mirándome fijamente. Es como un pulso: el que se rinde primero se retira. Hasta ahora les he ganado ese pulso a jaguares y pumas”, comentó en entrevista con Infobae el director para Petén de FundaECO.
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Comunicaciones silvestres
El comportamiento animal en la selva maya revela complejas formas de comunicación y supervivencia.
Asturias ha observado cómo los pumas evitan cruzar caminos que momento antes han sido el recorrido de un jaguar o saben cuando éste va para el área y mejor esperan.
“Me sorprende muchísimo la manera en que los animales se comunican entre todos ellos. Cómo sabe un puma que por ahí va a pasar un jaguar. Entonces, el puma no pasa por ahí. Espera que pase el jaguar y luego pasa el puma”, detalló.
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Pero no es sólo instinto o el olor. Asturias ha visto cómo las aves o los monos advierten la presencia de depredadores mediante gritos.
“Es impresionante cómo los micos o ciertas aves gritan, pero enormemente cuando ven a un felino pasando cerca... No tenemos idea, pero el lenguaje es universal entre ellos”, comentó el guardarecursos.
No sólo hay depredadores. Asturias ha logrado identificar cómo los animales sienten la presencia de humanos, pero lo más impresionante es que saben cuando uno de ellos le quiere hacer daño.
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“Ellos sienten las vibraciones y saben cuándo un humano lleva intenciones hostiles. Huyen al menor indicio. No con todos, es como si sintieran cuando alguien les quiere hacer daño y cuando se les quiere resguardar”, explicó.
También lo hacen cuando se acerca un chubasco o si hay algún otro peligro inminente. Según dijo: “Los zaragüates aullan antes de la lluvia o cuando viene una luna llena”.
Dilemas de la conservación
La extensión de la selva maya convierte en un reto la atención a animales heridos o enfermos. Si bien, Asturias reconoció la crueldad de la naturaleza, principalmente en la forma como atrapan la comida o cuando salen lastimados en una riña; también es impresionante cómo han aprendido a soportar dolor.
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“Es raro ver a un animal quejándose. Lo soportan en silencio, saben que si demuestran debilidad, sus quejidos pueden alertar a un depredador y se convierten en presa fácil”, detalló.
Muchos de los animales heridos mueren, pero otros logran recuperarse y sobrevivir, es parte de la naturaleza de la vida silvestre. Sin embargo, es algo que muchas personas no comprenden.
Además, la selva maya es tan grande que no se puede dar tratamiento a todos. Sin olvidar que la mayoría de los animales huyen con la presencia de un humano.
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Según Asturias, “a realidad de la conservación en estos territorios difiere de la imagen que ofrecen los documentales: “No es Daktari, ni la televisión africana. Aquí los animales se lastiman y mueren sin que podamos intervenir”.
El director de FundaECO subraya que el objetivo es cuidar, proteger y salvar la mayor cantidad de vida posible, aunque muchas veces los procesos naturales de la vida silvestre escapan del control humano.
Los bebederos que salvan vidas
En 2024, FundaECO, con el apoyo de CONAP y la WCS, iniciaron co la instalación de bebederos artificiales como una respuesta urgente ante las sequías extremas provocadas por el cambio climático en los parques de la Selva Maya.
Regularmente los animales consumen el vital líquido en las llamadas “aguadas”, pero las fuentes se han secado, producto del cambio climático y los efectos de fenómenos como “El Niño”. Esto contribuyó a la creación de los bebederos artificiales en puntos estratégicos del Biotopo Dos Lagunas, que se encuentra dentro del Parque Nacional Mirador Río Azul y Naachtún.
Estas pozas artificiales también han contribuido a identificar la convivencia de la vida silvestre, ya que se instalaron cámaras que permiten observarlos sin correr riesgo.
Las imágenes que se han captado son increíbles. Desde venados, hasta aves y felinos, son parte de la biodiversidad que ha permitido observar y que permite estudiar más sobre su comportamiento y necesidades, principalmente ante una situación donde la depredación humana y el cambio climático ha afectado de manera asombrosa.
Desafíos globales y urgencia de protección
A lo largo de su carrera, Asturias ha constatado la fragilidad de estos ecosistemas ante el crecimiento de la deforestación y el impacto del cambio climático.
“Vamos en un camino increíble a la destrucción de toda la biodiversidad del planeta Tierra y, por ende, nos vamos a destruir nosotros”, advirtió.
El llamado de Asturias apela a la responsabilidad colectiva: “La humanidad debe salvar todos los ecosistemas que generan vida al planeta”. El calentamiento global y los fenómenos extremos son, para él, señales claras de una naturaleza que responde al deterioro causado por la actividad humana.
El Grupo Génesis, bajo su dirección, está conformado por guardaparques especializados del CONAP y FundaECO. Su misión es preservar la integridad de la selva maya, uno de los últimos refugios de especies emblemáticas como el jaguar y el puma.
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