La nubosidad que cubrió este 12 de agosto buena parte del valle de la ciudad de Guatemala causó alarma entre los guatemaltecos que veían con asombro la formación y rápidamente la asociaron con el eclipse solar y los terremotos ocurridos en Colombia y Venezuela.
No obstante, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) descartó por completo las suposiciones y explicó que la nubosidad registrada corresponde a las condiciones propias de la época lluviosa y por el paso de la onda del este número 26.
El organismo advirtió sobre la posibilidad de tormentas locales severas en sectores de Occidente, Boca Costa y el Altiplano Central, incluida la Ciudad de Guatemala, además de áreas del Caribe y los valles de Oriente. Ese cuadro atmosférico fue el que favoreció la formación de nubosidad durante la jornada.
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Durante la tarde se observaron desde distintos puntos de la capital grandes concentraciones de nubes blancas, algunas con sectores más oscuros. La coincidencia con los terremotos en Colombia y Venezuela, así como los constantes temblores que se han registrado en Guatemala y la fuerte erupción del Volcán de Fuego, abrió la duda sobre una posible relación entre ambos fenómenos.
La respuesta del Insivumeh fue directa al explicar que el fenómeno observado sobre la capital guatemalteca respondió a la dinámica atmosférica de la temporada y no al evento astronómico.
La nubosidad se formó por aire cálido, humedad e inestabilidad atmosférica
De acuerdo con el instituto, parte de la nubosidad observadas correspondía a nubes de desarrollo convectivo. Ese tipo de formación aparece cuando el aire cálido y húmedo asciende y encuentra condiciones de inestabilidad que pueden dar paso a nubes de tormenta.
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La institución indicó que el territorio nacional se encuentra bajo la influencia de la onda del este número 26, un sistema que favoreció el ingreso de humedad y el desarrollo de nubosidad en varios sectores. Esa combinación de humedad, temperaturas altas e inestabilidad fue el factor central del episodio observado en la capital.
El propio Insivumeh explicó el mecanismo de formación con otra descripción textual: “Con las temperaturas altas, la inestabilidad debido a la onda del este y la humedad que se presentan en el ambiente se favorece que se desarrollen estas nubes convectivas, que son las nubes de tormenta”.
Las nubes observadas podían estar asociadas a tormentas, viento fuerte y granizo
Ese tipo de nubosidad puede producir actividad eléctrica, viento fuerte y, en determinadas condiciones, granizo. El instituto precisó que esos efectos pueden presentarse sobre todo en sectores montañosos y de gran altitud.
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Además de las nubes de desarrollo vertical, personal de la entidad señaló que durante la jornada también podía observarse nubosidad alta desplazada por el viento. Esa formación estaba asociada con la actividad atmosférica registrada ese día sobre distintas regiones del país.
La explicación deja una conclusión puntual para la capital y otras áreas afectadas: la cobertura nubosa del 12 de agosto se originó por factores meteorológicos de la temporada lluviosa y por la influencia de la onda del este, no por el eclipse solar ni por los terremotos o la reciente erupción del Volcán de Fuego.