Guatemala es uno de los países de Centroamérica que se destaca como uno de los destinos con mayor potencial para el desarrollo de turismo religioso en la región, según indicó Adrián Lomello, director para América de la Red Mundial de Turismo Religioso, durante un congreso realizado en El Salvador.
En entrevista con Infobae, en la cual se abordó la situación de los países centroamericanos con más proyección en turismo religioso, Lomello señaló que Guatemala destaca por la fortaleza de sus fiestas tradicionales y religiosas, donde convergen elementos cristianos y herencias de los pueblos originarios.
“La cultura heredera junto con lo cristiano ha hecho cosas extraordinarias. Guatemala tiene una vida de la identidad espiritual con fiestas cristianas y fiestas paganas que son extraordinarias”, puntualizó.
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El director para América de la Red Mundial de Turismo Religioso también mencionó a El Salvador y Honduras como países con expresiones notables de turismo religioso, aunque remarcó que la riqueza espiritual y cultural se encuentra en toda Centroamérica.
“Hay un flujo de identidad cultural cristiana mixturada con fiestas paganas que es maravilloso. Eso está en todos lados”, afirmó Lomello en el marco del encuentro denominado “Congreso Internacional de Turismo Religioso. Tierra de Fe Viva 2026”.
Sobre la situación de El Salvador, el especialista destacó que el primer paso para impulsar este tipo de turismo debe ser la construcción de consensos entre los diferentes actores antes de diseñar un plan estratégico que ayude a incentivar el turismo religioso.
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Mencionó, además, la figura de San Óscar Arnulfo Romero como un referente en el tema a nivel local, y sugirió explorar las rutas de fe en pueblos pequeños, donde se combinan naturaleza, cultura y religiosidad.
A escala regional, indicó que existen estimaciones sobre el flujo de visitantes en Centroamérica, aunque afirmó que no contaba con el dato preciso tras su ponencia. Remarcó, en cambio, la importancia de revalorizar destinos emblemáticos como el lugar donde se celebró la primera misa en América, situado en República Dominicana. “Necesitamos jerarquizar esos lugares y ponerlos en común para que otros puedan visitarlos”, subrayó.
Para potenciar el turismo religioso, Lomello sostuvo que resultan necesarias políticas de consenso entre los sectores público y privado, la Iglesia y las comunidades. “Hay que armar mesas de consenso que busquen pensar a treinta años y no que cambien con los gobiernos. Una política debe pasar varios gobiernos y una política sustentada en lo religioso más aún”, explicó.
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Además, advirtió que este tipo de turismo suele ser “invisible” para los gobiernos de toda América, pese a que moviliza a millones de personas cada año.
“La gente va a las iglesias porque tiene fe. No hay que venderle nada, no hay que promocionar nada, porque la gente va; pero, si tenemos ese público cautivo, ofrezcámosle condiciones, agua, sanitarios, caminos, señalizaciones”, detalló.
Durante el encuentro, el especialista explicó que el turismo religioso en el continente no se limita a los ritos, sino que expresa una espiritualidad que nace de la combinación de tradiciones prehispánicas y europeas. “América está atravesada por una espiritualidad prehispánica que luego se mixturó con la hispana y con el sincretismo”, expresó.
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Añadió que la Iglesia Católica consolidó ese proceso, que se manifiesta en celebraciones, gastronomía, cantos y vestimentas a lo largo del continente.
Asimismo, mencionó que a nivel general toda la región registra una cifra alta de población católica en el mundo. “La totalidad de América tiene mayor cantidad de católicos en el mundo. Aproximadamente ciento treinta millones”, indicó. Aunque no existen cifras específicas para Centroamérica, la influencia de la fe católica y el sincretismo cultural se perciben en toda la zona.
El congreso, celebrado en San Salvador, fue organizado por invitación del Ministerio de Turismo (Mitur) y reunió a expertos con el objetivo de intercambiar experiencias y profundizar en la diversidad de manifestaciones religiosas del continente. Según Lomello, la Red Mundial de Turismo Religioso funciona desde hace seis años como think tank, y desde hace tres como organización activa en la región.
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