El XXXIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala se celebrará del 20 al 24 de julio en el Museo Nacional de Arqueología y Etnología, con una agenda centrada en los hallazgos más recientes del país y de la zona maya, y con un eje temático dedicado a 4.000 años de ocupación humana en el altiplano central, en un momento en que las autoridades culturales vinculan ese debate con la presión de la expansión urbana sobre el patrimonio.
La próxima edición reunirá 107 presentaciones y, según explicó la arqueóloga Bárbara Arroyo, coordinadora de la comisión organizadora, incluirá investigaciones en Tierras Bajas Mayas, estudios de patrimonio, iconografía, epigrafía, análisis de cerámica y piedra, trabajos osteológicos y resultados sobre intercambios en el sureste mesoamericano.
Arroyo detalló además que el programa incorpora investigaciones recientes en Honduras y El Salvador, junto con una sección sobre Yucatán y Quintana Roo. El simposio también dará espacio a los rescates arqueológicos asociados a desarrollos urbanos tanto en la ciudad de Guatemala como en el interior del país.
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El altiplano central será el foco temático de la jornada del jueves
La coordinadora indicó que la temática central de este año se presentará el jueves bajo el título “cuatro mil años de ocupación humana en el altiplano central: asentamientos, población, contactos, cambio cultural y nuevas interpretaciones”. Esa mesa reunirá a investigadores que trabajan en esa región con resultados recientes.
El programa sumará también estudios sobre el posclásico y el período colonial. Arroyo señaló que ese recorte cronológico aporta información vinculada tanto a la arqueología como a textos y documentos.
La organización del encuentro está a cargo de una comisión integrada por Bárbara Arroyo, Héctor Escobedo, Juan Carlos Pérez, Lorena Paíz y Maribel Ramírez. La comisión de apoyo incluye, entre otros, a Gloria Hu, Luis Méndez Salinas, Walter Burgos, Víctor Castillo, Margarita Kosich, Javier Estrada, Patricia Ma, Jorge Méndez y Henry Rodríguez.
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La funcionaria Rosina Casali, viceministra de Patrimonio Cultural y Natural, sostuvo que el simposio se consolidó en Guatemala como una ventana de discusión sobre hallazgos e investigación arqueológica, y subrayó su valor para un viceministerio enfocado en el cuidado del patrimonio.
Casali vinculó esa importancia con el actual ritmo de construcción. Señaló que, en una etapa marcada por una fuerte actividad urbana, abrir un espacio para intercambiar ideas, información e investigación resulta relevante para las áreas vinculadas al patrimonio.
El Ministerio de Cultura ligó el simposio con la protección del patrimonio ante la expansión urbana
El ministro de Cultura y Deportes, Luis Méndez Salinas, definió al encuentro como el evento académico más importante de Guatemala en el ámbito de la arqueología mesoamericana y recordó que acumula 39 ediciones, con 40 años calendario desde su inicio en 1987 en el Museo Nacional de Arqueología y Etnología.
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El ministro puso en valor la figura del doctor Juan Pedro Laporte, a quien describió como una persona clave para entender el alcance de la arqueología en Guatemala y como uno de los fundadores de este espacio de investigación. También señaló que durante 13 años tuvo a su cargo la edición de las memorias del simposio.
Méndez Salinas precisó que esta edición contará con 48 ponencias guatemaltecas y 55 ponencias de autores extranjeros. Participarán investigadores de Guatemala, Honduras, El Salvador y México, junto con colegas de Estados Unidos, Francia, Japón y Eslovaquia.
Para el ministro, esa combinación confirma que Guatemala sigue siendo un territorio central para pensar Mesoamérica. También remarcó que el altiplano central constituye un espacio arqueológicamente relevante y especialmente complejo por tratarse de una de las zonas más pobladas del país, lo que impone retos para la defensa, protección y conservación del patrimonio.
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El funcionario afirmó que el Ministerio de Cultura y Deportes acompañará una nueva edición del simposio y buscará fortalecer las sinergias entre instituciones, académicos, desarrolladores y población general para responder a la presión de la expansión urbana sobre los sitios arqueológicos.
Las memorias del encuentro se publican cada año y también se difunden en línea
Arroyo destacó como uno de los logros del simposio la presentación de las memorias del año anterior, que luego pueden ponerse en línea para su consulta por parte del mundo académico, estudiantes y público general interesado.
El ministro insistió en ese punto y señaló que el objetivo es que esas publicaciones lleguen “a donde tienen que llegar”. En sus palabras: “El conocimiento arqueológico no basta en sí mismo, tiene que necesariamente cerrar el circuito y conectar con la gente que al fin de cuentas es a la que se debe nuestro trabajo”.
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El acceso al encuentro tendrá un costo de siete quetzales para estudiantes y de 150 quetzales para el público general. Ese pago habilita la participación en todas las actividades del evento, incluidas las charlas académicas y el programa complementario previsto durante la semana.