El 27 de mayo se publicó la más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana elaborada por la Fundación Libertad y Desarrollo en alianza con CID Gallup, documento que evidenció una fuerte alarma en el contexto social y económico de Guatemala.
El estudio, que recogió datos entre el 7 y el 20 de mayo de 2026, describe a una ciudadanía marcada por la preocupación ante el rápido aumento de los precios de productos básicos y un profundo pesimismo respecto al rumbo del país, situando al costo de vida como el mayor desafío en los hogares.
Según el informe, el 76% de los consultados considera que la nación sigue un “rumbo equivocado”, mientras solo el 19% cree que avanza en la dirección “correcta”.
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Esta percepción negativa permanece en niveles históricamente altos, con mínimas variaciones respecto a las cifras de principios de año, lo que da cuenta de un escepticismo persistente en la sociedad guatemalteca.
El aspecto más alarmante del informe es el repunte vertical del costo de vida como la mayor preocupación de las familias guatemaltecas. Un 39% de los encuestados lo señala de forma espontánea como su principal problema personal, lo que representa un dramático incremento de 11 puntos porcentuales en comparación con el 28% registrado en enero del presente año.
Este crecimiento ha desplazado del primer lugar a la inseguridad ciudadana, la cual bajó del 32% al 24% en el mismo periodo; un cambio que los analistas atribuyen no a un cese real de la delincuencia, sino a que la presión inflacionaria diaria se ha vuelto una urgencia mucho más asfixiante.
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El desempleo (13%) y los problemas crónicos de tráfico y movilidad (4%) completan el cuadro de las principales inquietudes.
Al profundizar en esta materia, un contundente 62% de la población asegura que, en comparación con hace cuatro meses, el costo de la vida “ha aumentado mucho”. Esta cifra revierte la tendencia a la baja que se experimentaba a finales de 2025 (47%) y enero de 2026 (42%), evidenciando un repunte inflacionario severo en el último trimestre.
Sin embargo, este impacto económico no afecta a todos por igual. El análisis demográfico y desagregado revela una clara brecha de género y vulnerabilidad. Las mujeres experimentan con mayor rigor la crisis de precios: el 70% de las ciudadanas afirma que el costo de la vida ha subido mucho, una cifra que se eleva hasta el 72% cuando se analiza exclusivamente a los hogares con jefatura femenina. Son ellas quienes mayoritariamente administran los presupuestos del hogar y enfrentan directamente el alza en los mercados.
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Contraste en la economía familiar: Presente polarizado y un futuro de expectativa
Al evaluar la situación económica particular de los miembros del hogar en comparación con el año pasado, la opinión pública se encuentra dividida. Un 44% considera que su situación está “mejor o mucho mejor”, mientras que un 42% sostiene que está “peor o mucho peor”, dejando apenas un 14% en la categoría de “igual”.
La segmentación por edades muestra que la juventud (18 a 24 años) es la más optimista, con un 60% reportando mejoras, mientras que las personas mayores de 40 años reflejan el impacto más duro, con un 54% que afirma estar peor que hace un año.
A pesar de las dificultades presentes, los guatemaltecos preservan una dosis de resiliencia de cara al futuro. El 50% proyecta que la economía de su hogar estará mejor dentro de un año, impulsado principalmente por las expectativas del segmento joven (64%). Asimismo, un 47% vislumbra mejores posibilidades para la adquisición de bienes durables (muebles, electrodomésticos), superando al 42% que cree que sus condiciones empeorarán para estos fines.
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En conclusión, los datos recopilados configuran un panorama de alta presión para los tomadores de decisiones públicos y privados. La disparidad entre el esfuerzo de las familias por mantenerse a flote y la percepción de un rumbo nacional equivocado subraya la urgencia de implementar políticas enfocadas en la estabilización de precios, la generación de empleo formal y el fortalecimiento de la certidumbre económica en el país.