La presencia de mujeres en la vida pública de Guatemala experimenta avances que conviven con desafíos arraigados, según la experiencia de la abogada y consultora Ana Catalina Soberanis Reyes. Soberanis, quien en 1991 se convirtió en la primera mujer en presidir el Congreso guatemalteco, señaló que la resistencia estructural persiste en los espacios de toma de decisión. En una conversación con el medio Infobae, en el marco del Día Internacional de la Mujer, destacó que la participación femenina sigue lejos de los promedios regionales, aún después de una trayectoria que abarca casi dos décadas en cargos públicos y organismos internacionales.
Durante el diálogo, la dirigente relató detalles de su experiencia dentro de la Asamblea Constituyente, donde la presencia femenina era solo una fracción y la aceptación plena del liderazgo de las mujeres estuvo ausente. “Solo fuimos tres mujeres constituyentes. Había cierta resistencia de los diputados varones a aceptar el liderazgo parlamentario de las mujeres”, dijo Soberanis Reyes a Infobae. La exdirectora del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos aseguró que, a pesar de los obstáculos, su generación contribuyó a crear condiciones que permitieron la llegada de más mujeres al Parlamento en décadas siguientes.
Soberanis Reyes subrayó el valor simbólico y material de su visibilidad en la política guatemalteca, un factor que, según su testimonio, inspiró a generaciones posteriores. Recordó que “me he encontrado con mujeres que me dicen: ‘Miré, cuando yo era niña, la vi en la televisión o escuché que era la primera mujer presidenta del Congreso. Desde entonces me propuse que quería ser como usted’. Muchas de esas mujeres ahora son profesionales”, afirmó en el mismo diálogo. Su recorrido por organismos como la OEA, UNICEF y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo refuerza su impacto internacional.
La brecha de género y la sobredemanda social siguen gravando el avance femenino
Pese a las conquistas legales y normativas, Soberanis Reyes identificó obstáculos persistentes, tanto culturales como estructurales. Entre ellos, el peso de los prejuicios y las exigencias desproporcionadas. “Tenemos que hacer como el triple del esfuerzo para demostrar nuestra capacidad en igualdad de condiciones con los varones”, explicó a Infobae. Añadió que la carga doméstica y, en algunos casos, la violencia de género, representan barreras todavía insalvables para muchas.
Consultada sobre la gestión pública, la abogada listó logros tangibles durante su mandato como ministra de Trabajo, entre ellos, la apertura al diálogo entre empresarios y trabajadores, la ampliación de derechos sindicales y la inclusión de la recreación como derecho laboral. “Reconocí como un derecho laboral el derecho a la recreación”, precisó.
Su liderazgo en la Secretaría de la Paz fue central durante la creación y ejecución del programa nacional de resarcimiento para las víctimas del conflicto armado interno. Al referirse al estancamiento del programa, puntualizó: “El programa tuvo una sobredemanda y los procesos se volvieron bastante burocratizados y lentos. Eso ocasionó que no se haya cumplido con el compromiso del Estado establecido en los acuerdos de paz”, planteó Soberanis Reyes a Infobae. La prórroga de su vigencia, reconoció, no logró compensar la magnitud ni la complejidad de la demanda social.
Actualmente, la exfuncionaria encabeza una misión de observación electoral en Colombia, donde identifica una coyuntura tensa entre el poder ejecutivo y los órganos electorales. “Es un gran honor y un gran desafío”, sostuvo.
La dimensión de la tarea es amplia. Soberanis y un equipo de siete observadores internacionales estarán presentes en distintas regiones de Colombia. Soberanis explicó: “La misión enfrenta un gran desafío de seguridad”, tanto en zonas donde el conflicto armado ha resurgido, como en “la necesidad de motivar a la ciudadanía colombiana a que participe en este proceso como la herramienta que la ciudadanía tiene para expresar su voluntad, que lo hagan sin temor, que haya una plena garantía de su derecho a participar libremente”. La guatemalteca también remarcó el reto de actuar en un país donde, según su visión, se percibe “una fragilización del Estado de derecho y de las instituciones de la democracia”.
La trayectoria de Ana Catalina Soberanis Reyes incluye también la dirección académica, con actividad docente en universidades guatemaltecas y la coordinación de una nueva maestría en Seguridad enfocada en Derechos Humanos e Inteligencia Artificial. Su trabajo en colectivos sociales —como Convergencia Ciudadana de Mujeres y Más Mujeres, Mejor Política— y su vinculación con la Iglesia Católica a través del Apostolado Social completan un recorrido multidimensional cuya impronta, por sus propios resultados y el alcance de su ejemplo, sigue marcando la agenda de género en Centroamérica.