Una profunda consternación invade Guatemala tras un siniestro vial de proporciones catastróficas ocurrido el jueves en la aldea Laguna Seca, municipio de Amatitlán. El accidente, que involucró a un vehículo de transporte de pasajeros, ha dejado un saldo de tres personas fallecidas y más de medio centenar de heridos, exponiendo una vez más la vulnerabilidad de la seguridad vial en las rutas del país centroamericano.
La magnitud del suceso obligo a la movilización de los cuerpos de socorro, encabezada por Bomberos Municipales y la Policía Nacional Civl (PNC). Según reportes del medio Prensa Libre, la cifra oficial de víctimas mortales se sitúa en tres personas. Entre los fallecidos se ha identificado a una mujer, un menor de edad y a una persona de 93 años, cuya muerte ha sido confirmada tras los esfuerzos médicos por salvarle la vida.
La tragedia ha cobrado un rostro humano devastador en la figura de una niña sobreviviente. La menor se encuentra actualmente hospitalizada mientas sufre la perdida de su madre y hermano, victimas del incidente mortal.
Informe de la PDH
La Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) de Guatemala ha dado un seguimiento estrecho a la situación de las víctimas, desplegando personal de la Auxiliatura de Villa Nueva y de las Defensorías de la Salud, Niñez y Adolescencia, Personas Mayores y Juventud. El objetivo primordial ha sido verificar que la atención médica sea digna y oportuna para las decenas de afectados.
En un comunicado oficial emitido por la institución, se detalla el desgarrador caso de una menor sobreviviente que ha captado la atención de los medios internacionales. El informe institucional, de manera textual, subraya la situación de la infante.
“Esta última perdió a su madre y a su hermano como consecuencia del hecho, y actualmente se encuentra bajo el cuidado y acompañamiento de su padre durante su proceso de recuperación”, expresa la nota.
El citado informe revela la fractura total de un núcleo familiar que, en cuestión de segundos, quedó reducido a la niña y su progenitor, quienes ahora enfrentan un largo proceso de duelo y recuperación física en medio de la crisis hospitalaria.
Sistema de salud puesto a prueba
El impacto del accidente en la aldea Laguna Seca puso a prueba la capacidad de respuesta de los hospitales guatemaltecos. El Hospital Nacional de Amatitlán recibió el flujo principal de pacientes con un total de 51 ingresos. De estos, 34 personas han sido dadas de alta tras recibir curaciones por heridas leves, mientras que cinco pacientes permanecen internados bajo observación rigurosa.
Por otro lado, el Hospital Nacional de Villa Nueva ha asumido la carga de los casos más complejos. En este centro asistencial ingresaron 19 pacientes; 10 de ellos fueron trasladados desde Amatitlán debido a la necesidad de atención especializada y 9 fueron remitidos directamente por los cuerpos de socorro desde la escena del crimen.
Actualmente, en Villa Nueva permanecen cinco pacientes en estado “estable pero delicado”, de los cuales tres son niños y dos son adultos, todos ubicados en la unidad de cuidados intermedios.
Incluso, la gravedad de algunas lesiones obligó al traslado de un paciente hacia el Hospital Roosevelt en la capital, el centro de referencia más importante del país centroamericano.
ASTUA se pronuncia tras accidente
La Asociación de Transportistas Unidos de Amatitlán (ASTUA) difundió un comunicado luego del accidente vial.
En el documento, la organización manifestó su pesar por lo sucedido en Laguna Seca y transmitió su apoyo a los familiares de las víctimas.
Además, la entidad precisó en la nota que que Mainor Guillermo Orellana Mazariegos no forma parte de la asociación desde 2007 y que el autobús implicado corresponde a otro integrante de la ruta 28, quien se comprometió a responder ante los damnificados.