El Ministerio de Salud de Guatemala ha desplegado una estrategia acelerada de búsqueda de casos y vacunación contra el sarampión en el municipio de Santiago Atitlán, Sololá, tras la confirmación de un brote que ya suma 10 afectados y que ha encendido las alertas nacionales por su potencial de propagación.
La vacunación se implementa en respuesta a la alta transmisibilidad del virus y porque los brotes pueden facilitar la aparición de casos secundarios en todo el país, especialmente cuando la infección se origina en un evento que congrega a personas de distintas regiones.
Para contener el brote, las autoridades locales han conformado 20 equipos de trabajo que recorrerán el casco urbano de Santiago Atitlán. Según la doctora Rebeca Chiyal, responsable del área de Salud del municipio, estos grupos tienen la meta de visitar aproximadamente 9 mil viviendas en un plazo de dos semanas, realizando búsqueda activa de contactos y aplicando la vacuna de bloqueo a quienes estén en riesgo de contraer la enfermedad.
Esta labor comenzó el 2 de enero, tras reportarse los primeros casos positivos, e incluye identificar y vacunar a todos los contactos de personas infectadas, sin importar si residen dentro o fuera del municipio, para cortar las cadenas de transmisión.
Chiyal detalló al medio Prensa Libre que el operativo inició con 13 equipos y espera aumentarlos a 20, cada uno encargado de recorrer unas 25 casas diarias. El seguimiento meticuloso de los movimientos y relaciones personales de cada caso positivo permite trazar rutas potenciales de diseminación viral.
Además, se acordó junto a autoridades educativas retrasar la modalidad presencial para el inicio del ciclo escolar 2026 en colegios privados y por cooperativa, privilegiando la educación a distancia para limitar la exposición en ambientes colectivos.
Uno de los casos más recientes corresponde a un adolescente de 14 años localizado en la Ciudad de Guatemala. El paciente estuvo de visita en Santiago Atitlán en diciembre, cuando se registró el foco inicial del brote. Todos los afectados comparten el antecedente de haber estado en el municipio durante las celebraciones de fin de año y especialmente en una actividad religiosa que congregó a cientos de personas provenientes de varias zonas de Guatemala y del extranjero, identificada por las autoridades como posible origen del brote.
La vacuna contra el sarampión ofrece un 97% de protección de por vida tras completar las dos dosis recomendadas
Según la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), el virus del sarampión figura entre los más contagiosos conocidos: su índice de reproducción (RO) oscila entre 12 y 18, lo que significa que una sola persona infectada puede contagiar a entre 12 y 18 individuos no inmunizados.
La entidad subrayó la importancia de actuar con rapidez, ya que el sarampión puede transmitirse por el aire, incluso mediante gotículas que permanecen en superficies o en el ambiente cerrado hasta por dos horas. La ventana de contagio abarca desde cuatro días antes de la aparición del sarpullido característico, cuando ya existen síntomas como fiebre, tos o conjuntivitis, y persiste hasta cuatro días después.
El brote se produce en un contexto donde los últimos casos autóctonos de sarampión se detectaron en Guatemala en 1997; desde entonces solo se había reportado un caso importado en 2018. Frente a esta emergencia, las brigadas de salud priorizan la inmunización de niños menores de un año, mujeres embarazadas, personas inmunosuprimidas y personal sanitario, segmentando la respuesta y evitando una vacunación masiva indiscriminada en adultos.
La cobertura de la vacuna alcanza el 97% de protección de por vida cuando se completan las dos dosis recomendadas, ya que el cuerpo genera memoria inmunológica. Por ello, las personas vacunadas tienen mínimas probabilidades de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, el virus representa un peligro crítico para quienes no han recibido la inmunización.
El Ministerio de Salud ha hecho un llamado a quienes asistieron al evento religioso en Santiago Atitlán para que acudan a los servicios de salud, se sometan a evaluación y así se evite la diseminación progresiva de nuevos casos secundarios en el territorio nacional.