Cuando lo romántico roza el límite del acoso

En la novela "Kathleen", de Christopher Morley (Ed. Periférica), un grupo de estudiantes universitarios descubren una carta de amor perdida y deciden vivir su propia aventura literaria persiguiendo a la mujer que la ha escrito.
“Kathleen”, la novela de Christopher Morley

"A la verdadera Kathleen, con mis disculpas", es la dedicatoria que escribió Christopher Morley -poeta, ensayista, narrador y periodista, autor de las exitosas novelas Kitty Foyle (llevada al cine) y La librería ambulante, entre otras-, que comienza su historia con la presentación del grupo de estudiantes que compone a la sociedad literaria "Los Escorpiones", en Oxford antes de la primera Guerra Mundial.

Si bien el autor es estadounidense, nacido en Pensilvania, estudió en la prestigiosa universidad inglesa, lo que le permitió conocer de primera mano esos especiales diálogos llenos de marcas lectoras, formas y cierto desparpajo que suelen caracterizar -al menos en el imaginario- a muchos de los estudiantes universitarios de Oxford.

Publicada por primera vez en 1918, la novela se inicia con Kenneth Forbes, un estudiante de modestos recursos que está buscando una historia para cumplir con el proyecto de "Los Escorpiones": escribir una novela con el formato de un cadáver exquisito; un capítulo por cada uno de los ocho integrantes. El día previo a la entrega del ansiado texto, Forbes recibe un "golpe de suerte" y encuentra en la ya por entonces famosa librería Blackwell's (que fue visitada por figuras como Tolkien y C.S. Lewis) una carta olvidada.

"De parte de Fred". Dirigida a Joe y firmada por Kathleen, es la misiva que inspira a Forbes no solo para escribir su capítulo sino para iniciar un juego entre la idealización, el romanticismo, y un límite perturbador -con la mirada contemporánea- entre la broma y el acoso.

Los ocho jóvenes deciden que la novela que van a escribir deberá solo incluir a los mencionados en la carta -hay una referencia también a la madre, al padre de la joven y a un tal "Charlie"- y se inicia así una escritura febril, con guiños entre los estudiantes que ubican a Kathleen en un lugar de idealización total.

En este punto de la novela, Murray marca su estilo elegante con citas literarias precisas (William Harrison, William Clark Russell y George Moore; entre otros) y consumos "…hablando desde una nube azul de tabaco Murray" y describe una camaradería llena de exquisitos detalles.

Pero llega el fin del trimestre y en la cena de despedida, "Los Escorpiones" deciden ir a buscar a su musa y jugar a conquistarla. Establecen reglas para la "gran aventura" y sobre quién será coronado como victorioso cuando pueda mantener una conversación amistosa con Kathleen y logre invitarla a un evento de regatas.

Así es como Morley comienza a torcer un poco más esa idea de personaje y realidad (literaria, no hay que olvidarse), aunque donde vuelve a resonar en la cabeza del lector la dedicatoria "A la verdadera Kathleen, con mis disculpas".

Cinco -no participan todos los miembros de Los Escorpiones- jóvenes diseñan un plan de mentiras, usurpación de identidades y oficios, todo con tal de alcanzar a la joven ¡en su propia casa! La novela adquiere absurdos que provocan risas, aunque la sombra de lo incorrecto no se le termina de escapar al lector.

Si bien el autor muchas veces fue destacado por sus "formas inglesas" al escribir, no deja de darle un respaldo a sus compatriotas estadounidenses acerca de la seducción. Una novela de otra novela, una carta, un diario que se apodera del relato; todo vale para esta comedia breve y de tiempos que parecen extremadamente lejanos que lleva el nombre de "Kathleen".

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