Así fue una de las primeras tardes libres de la actriz que trabajó en once películas, veintinueve ficciones en TV y diez obras de teatro: en un shooting con GENTE. Las grabaciones terminaron el 30 de noviembre y está oficialmente de vacaciones.
Así fue una de las primeras tardes libres de la actriz que trabajó en once películas, veintinueve ficciones en TV y diez obras de teatro: en un shooting con GENTE. Las grabaciones terminaron el 30 de noviembre y está oficialmente de vacaciones.

"De chiquita nadie me decía Carla, me llamaban Poy, pero tuve que ponerme mi nombre de verdad cuando empecé a trabajar en la tele. Y ahora siempre me pregunto: ¿por qué no me puse un nombre artístico? Si lo hubiera hecho, nadie sabría como me llamo", dice con una chispa reflexiva Carla Constanza Peterson (44) mientras toma un sorbo de té frío de hibiscus.

Está rodeada de vestidos de fiesta y de joyas brillantes en un bar palermitano que simula ser un subte newyorquino (Uptown). Pero lejos de parecerle una excentricidad, al entrar al vagón se siente como en casa: "es que yo siempre viajo en subte, ¡me encanta! Uso mucho la línea B y la D".

Eso sí, no pierde la ocasión de bromear con lo sofisticado de sus looks mientras la fotografían diciendo frases como "Señor motorman, ¿le parece que estoy vestida para hacer una conexión en 9 de Julio?" o "Disculpen chicos, yo me bajo en Piedras". Sin dudas, irradia una alegría contagiosa.

Y es por eso que no sorprende que, a fines del 2017 haya pedido "hacer una comedia para que todo el mundo la vea". "Queríamos un programa que enamore, que deje algo más y que muestre cómo son las relaciones, los trabajos y las familias de ahora. Y buscábamos que el público se identifique y que a la vez se replantee cosas, pero nunca esperamos todo lo nos devolvió este programa que terminó convirtiéndose en un lugar de encuentro en un año difícil para el país", reconoce la cordobesa haciendo referencia a 100 días para enamorarse, la ficción éxito de Telefe que protagonizó este 2018 junto a Nancy Dupláa, Luciano Castro y Juan Minujín.

Compartiendo risas con sus compañeros de elenco, Nancy Dupláa, Luciano Castro y Juan Minujín en el camarín de Susana Giménez.
Compartiendo risas con sus compañeros de elenco, Nancy Dupláa, Luciano Castro y Juan Minujín en el camarín de Susana Giménez.

–¿Sabías cómo terminaba la historia?

–No, no quería saberlo, porque por momentos no sabía si tenía que terminar como a mí me gustaría o como realmente sucede. Pero el final fue divino y me encantó como se contó. Y lo más importante fue que todos los personajes evolucionaron. Algo que tiene sentido, porque es natural. Por ejemplo, yo puedo decir que cuando empecé el programa era una persona totalmente distinta a la que soy ahora.

–¿Lo decís por algo en especial?

–Sí, porque este año nos juntamos todas las mujeres, y eso para mí fue muy importante y me llevó mucho tiempo: fueron varias noches sin dormir, de pensar, de entender y de llorar de emoción. Particularmente me emocionó mucho lo que pasó con las actrices, porque no sabíamos quién iba a estar ahí cuando empezamos, y nos miramos y éramos todas. Armamos carpas estando empapadas y embarradas, fuimos al Congreso, pusimos plata para comprar un generador y otras cosas que usualmente nosotras no hacemos, pero lo hicimos porque sentimos una necesidad de dejar de tapar las cosas y porque estamos muy unidas, y vamos a seguir así hasta que salga la ley y empiecen a cambiar las cosas.

El 8A, el día en que el Senado rechazó la ley de interrupción legal del embarazo, con sus compañeras de Actrices Argentinas, Jimena Barón, Florencia Peña, María Carambula y Adriana Salonia: “Más temprano que tarde, será ley”.
El 8A, el día en que el Senado rechazó la ley de interrupción legal del embarazo, con sus compañeras de Actrices Argentinas, Jimena Barón, Florencia Peña, María Carambula y Adriana Salonia: “Más temprano que tarde, será ley”.

–¿Qué te gustaría que cambie?

–El lugar que le dan a las mujeres y cómo resuelve la justicia las cosas que tienen que ver con nosotras. La resolución del femicidio de Lucía Pérez no se puede creer, como tampoco lo que paso con el hijo de la fiscal (N. de la R.: Rodrigo Eguillor). Me parece que él no debería estar en la tele. Yo amo la televisión y hago mi trabajo con mucho amor y con mucha responsabilidad porque siento que hay que entrar en la casa de la gente para brindar algo bueno, y no se puede perder el tiempo con cosas que no suman ni hacen bien. Y me da mucha tristeza que pase, porque la tele es mi casa cuando trabajo.

–Y este año pasaste muchas horas ahí.

–Ay sí. Casi no hice otra cosa que trabajar, pero sabía que iba a ser así y lo mismo nos pasó a todos los del elenco. A casa llegaba a las 19:30/20 para encontrarme con los dos que más me ayudaron: con Martín (Lousteau, 48) y con Gaspar (Lousteau, 5) –aunque también me ayudó Julita, la chica que trabaja conmigo desde que yo era muy joven–. Y una vez en casa, hacía la comida.

Por Kari Araujo. Fotos: Chris Beliera.

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