El 12 de agosto, Naciones Unidas conmemora el Día Internacional de la Juventud con foco en los desafíos que enfrentan los jóvenes. En la Argentina, una encuesta de Voices! y WIN indicó en 2025 que las personas dejan de sentirse jóvenes a partir de los 41 años.
De acuerdo con la definición estadística que utiliza la ONU a escala global, la juventud abarca de los 15 a 24 años. La fecha busca reconocer el papel de las personas jóvenes y colocar en la agenda pública los desafíos y las oportunidades que atraviesan.
La gerontología propone otra definición de juventud
Desde la gerontología, esa categoría admite otra lectura. Graciela Spinelli, licenciada en Gerontología del Centro Los Pinos, explicó que los profesionales del área suelen pensar la juventud “como una actitud frente a la vida” y que, más allá de las edades, pueden observarse “jóvenes/viejos y viejos/jóvenes”, según cómo cada persona enfrenta su vida y sus actividades cotidianas.
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A los 60 años puede abrirse una etapa de decisiones, aprendizaje y autonomía
Para Spinelli, incluso el verbo rejuvenecer ayuda a pensar ese proceso de otra manera. Señaló que “rejuvenecer implica volver a un estado de juventud de manera renovada, con conciencia de ello”, es decir, como una elección deliberada y no como una negación del paso del tiempo.
Esa idea adquiere peso en una sociedad en la que los límites entre juventud, adultez y vejez aparecen cada vez menos definidos. Quien ya atravesó la juventud puede proponerse rejuvenecer a través de actividades y decisiones concretas, con un propósito propio.
La especialista sostuvo que a los 60 años todavía hay mucho por dar, aprender y hacer. Describió que hoy una persona de esa edad puede sentirse joven para abandonar su vida laboral, para dejar su lugar de trabajo, y que al mismo tiempo conserva deseos de seguir aportando, aprender o retomar actividades postergadas. “Hoy, la vejez puede ser una de las etapas de mayor movimiento y actividad, tanto en lo físico como en lo mental y social”, agregó.
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Según Spinelli, muchas veces la sociedad impone el retiro de ciertas actividades, en especial en el plano laboral, sin contemplar el deseo individual. En esos casos, dijo, la persona queda obligada a pasar a la “extinguida clase pasiva”, una expresión que consideró cada vez menos representativa de la realidad.
El planteo de la gerontóloga apunta a una transformación demográfica más amplia: por primera vez en la historia de la humanidad habrá más mayores de 60 años que menores de 15 años. A eso se suma que, después de la jubilación, una persona tiene por delante en promedio entre 20 y 30 años más de vida.
Ese horizonte plantea una pregunta práctica: qué hacer con ese tiempo. Desde esa perspectiva, la vejez puede convertirse en una etapa de fuerte actividad física, mental y social, e incluso en el momento para concretar experiencias que antes no fueron posibles.
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La encuesta ubicó a Argentina entre los países latinoamericanos donde más se prolonga la percepción de juventud
El estudio de Voices! y WIN mostró que en América Latina Paraguay y Chile encabezan la región con un promedio de 42 años como límite subjetivo de la juventud. Luego aparece Argentina con 41 años, mientras Brasil y Ecuador registran 38, y México y Perú cierran la lista con 37.
Ese resultado ubica al país entre los casos latinoamericanos con una percepción más prolongada de la juventud, en línea con la media global. El documento también remarcó que, en comparación con 2018, cuando los argentinos afirmaban dejar de sentirse jóvenes a los 46 años, la percepción actual muestra un acortamiento de esa etapa.
La misma encuesta no detectó grandes diferencias entre hombres y mujeres. Sí registró contrastes por grupo etario: a medida que aumenta la edad, los argentinos tienden a sentirse jóvenes durante más tiempo.
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Spinelli sostuvo que la juventud y los primeros momentos de la vejez comparten más similitudes de las que suele suponerse. Ambas etapas, dijo, están atravesadas por cambios, decisiones sobre hacia dónde ir, revisión de intereses, construcción de nuevos vínculos y planificación de los años por venir.
“Es un momento de desafíos y de una gran cuota de incertidumbre”, explicó la gerontóloga. A su juicio, reconocer esos puntos en común puede favorecer un mayor intercambio entre generaciones y convertir el vínculo intergeneracional en una oportunidad para compartir experiencias, preguntas y aprendizajes.
La especialista también planteó que decidir nunca es sencillo, en ninguna etapa de la vida. Decidir implica asumir riesgos, abrirse a nuevas relaciones y ejercer la autonomía moral, entendida como el derecho a definir la propia vida.
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Naciones Unidas centró la edición 2026 en los jóvenes de países más vulnerables
Para la conmemoración de 2026, la ONU subrayó que, aunque las trayectorias juveniles están condicionadas por realidades nacionales y locales muy distintas, las aspiraciones suelen repetirse: dignidad, oportunidades, participación significativa, trabajo decente, educación de calidad y un futuro sostenible.
El tema de este año presta especial atención a quienes viven en los países menos adelantados, los países en desarrollo sin litoral y los pequeños Estados insulares en desarrollo. Según el organismo, esos jóvenes enfrentan pobreza, cambio climático, aislamiento geográfico, oportunidades económicas limitadas y acceso desigual a las tecnologías digitales.
Al mismo tiempo, Naciones Unidas destacó que esos grupos siguen mostrando iniciativas para impulsar el desarrollo sostenible en sus comunidades y fuera de ellas. La campaña del 12 de agosto incluye una invitación digital a compartir mensajes de esperanza, apoyo y colaboración, además de difundir iniciativas lideradas por jóvenes y amplificar sus voces en favor de un desarrollo inclusivo y sostenible.
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Entre los subtemas propuestos para este año aparecen la solidaridad mundial, con énfasis en la cooperación internacional y el acceso equitativo a oportunidades y recursos; los desafíos compartidos, ligados a educación, empleo, clima, inclusión digital y bienestar mental; y la innovación juvenil, centrada en soluciones prácticas y creativas impulsadas por las propias comunidades.