El mensaje es claramente optimista. Está contenido en el último libro de este divulgador científico, cuyo título es ¿Qué quieres ser de mayor? Cómo convertir la madurez en la mejor etapa de tu vida.
Entrevistado por la Televisión española (TVE), Pere Estupinyà, que con 51 años ya se encuentra al umbral de la generación silver, afirma que “la gran revolución biológica, médica, psicológica y cultural que estamos viviendo es que no solo vivimos más años, sino que los vivimos de una manera muy diferente”.
Más allá de las contingencias de la vida, explica, antes de la enfermedad, el deterioro cognitivo y la eventual dependencia —etapa que define como cuarta edad—, “lo que queda antes de todo eso es una nueva etapa vital, entre los sesenta y los ochenta y cinco, o sea, mientras estés bien, y son muchos años y de mucha calidad”.
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Es por eso que le mensaje de su libro es: “Si te preparas, si tienes en cuenta ciertos aspectos, unos pilares de la longevidad, pues ésta puede convertirse en la mejor etapa de la vida”.
Estupinyà es licenciado en química y bioquímica y se dedica a la difusión del conocimiento científico. Fue parte del programa de periodismo científico del MIT y trabajó en los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, y como editor del programa Redes de TVE. Se autodefine como “ladrón de cerebros”, de hecho así se llama uno de sus libros (El ladrón de cerebros. Debate, 2010): absorbe conocimiento científico y lo traduce a lenguaje llano, con gran éxito de audiencia.
El cambio cultural viene con cierto retraso respecto de la demografía, admite. Pero el cambio es muy palpable porque “incluso cuando nos comparamos a nosotros mismos, que nos vemos muy bien, oye, tengo sesenta y estoy muy bien, cuando nos comparamos con la imagen antigua que teníamos de una persona de sesenta años”, ahi notamos una gran diferencia.
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“No con la gente que nos rodea —aclara—, porque la gente que nos rodea también está mucho mejor. Una de cada dos personas que ahora tienen 60 años vivirá hasta los 90 o pasará de los 90. Si te cuidas, tienes muchas probabilidades”.
Insiste en que el cambio no está tan asumido. Sobre todo respecto a cómo enfrentamos, a cómo planificamos —o no planificamos— esa etapa. “Nos vemos muy diferentes a nuestros abuelos, pero no lo tenemos tan asumido todavía. Y es posible que nuestra generación dentro de diez, quince años se beneficie todavía más de los avances científicos y médicos que están por llegar”, dijo en la entrevista con la TVE.
Luego señaló una actitud que frena los beneficios de esta revolución de la longevidad: lo que llama el autoedadismo.
Estupinya sostiene que hay muchos tipos de edadismos: el institucional, el interpersonal y el autoedadismo. Este último es aquel en el que cada uno puede incidir y que por lo tanto puede cambiar más rápidamente e influir a los otros, afirma.
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“El autoedadismo es no hacer algo que te gustaría hacer porque crees que ya eres mayor. Vestirte de una manera, ir a un concierto, empezar un nuevo trabajo. No, tú tendrás la edad que tengas, pero tienes las capacidades físicas, mentales, sociales”, dice.
También sostiene que “mayor” es un término relativo: “Lo importante no son los años que tengas, sino cómo estás. Si tienes ilusión de hacer ciertas cosas, te sientes joven, te sientes bien, te sientes capaz, no te autolimites por una edad cronológica que no tiene mucho que ver con la edad real”.
Consultado acerca de si funda sus opiniones en el aporte de psicólogos, nutricionistas y otros científicos, responde: “Sí, yo, como cazador de cerebros o ladrón de cerebros, lo que hago es seleccionar muy bien las fuentes, tanto escritas, de artículos científicos o documentos varios, como de investigadores que analizan este tema. Y me gusta mucho esta multidisciplinariedad, porque sé que cada científico mira lo suyo. Entonces, a mí me gusta este ejercicio de unirlo todo, estructurarlo y dar una visión muy completa del fenómeno, tanto a nivel individual como a nivel social. Y el ejercicio es ir sumando esas diferentes miradas para una visión más coherente”.
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Es así como ha adoptado un concepto de un artículo publicado en 2010 en la revista Science y lo incluye en el libro en estos términos: “Los autores [del artículo de Science] proponen el concepto de edad prospectiva, que consiste en contar y considerar los años que nos quedan por delante en lugar de los años ya cumplidos. Si reflexionamos sobre ello, se trata de una mirada completamente nueva. No pensar ni actuar en función de cuántos años tienes, sino de cuántos años calculas que te quedan”.
Y Estupinya aclara: “Esta es la idea fundamental que justifica el cambio cultural. Es decir, ninguno de nosotros sabe si saldremos de aquí y nos atropellará un coche o iremos al médico y nos dirán: ‘Oye, aquí hay unas células que se están multiplicando de manera extraña’. Eso puede ocurrir. Pero yo hablo de optimismo estadístico. Es decir, estadísticamente tenemos muchas probabilidades de tener una edad prospectiva mucho más larga de lo que pensamos. Creo que este concepto casi te rejuvenece”.
Desde lo personal, dice que no le importa hacerse mayor, sí envejecer: “Es decir, yo quiero estar sano, estar muy bien a nivel de bienestar, estar muy bien rodeado. Envejecer, si pudiera pararlo, lo pararía. Pero acumular años, acumular experiencias, hacerte mayor, no lo veo como algo negativo”.
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En cuanto a la finalidad de su libro señala que apunta a motivar “un cambio de mentalidad”, que es lo primero. Que el lector se dé cuenta “de que lo que viene puede ser mucho mejor de lo que él o ella pensaba”. Aunque no quiere ser un texto de autoayuda —género que asegura no es de su agrado—, el libro incluye “pautas” e “información para convertir la madurez en la mejor etapa de tu vida”. Pautas para “establecer prioridades”, sentirse “más libre”, visualizar de modo más claro qué futuro se quiere, sentirse “más motivado y optimista”, y “tener mejor salud, mejores conexiones sociales, más seguridad económica y vivir más y mejor”.