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Christa Pike, la mujer que sobrevivió a una ejecución fallida en Estados Unidos, ya habla con frases completas y recuperó movilidad

La condenada a muerte en Tennessee camina por su cuenta, tres semanas después del intento con dos dosis de pentobarbital, aunque los médicos aún evalúan posibles daños cognitivos permanentes

Christa Pike camina y articula oraciones completas mientras los médicos evalúan posibles secuelas tras la inyección letal fallida

Christa Pike sobrevivió a dos dosis de inyección letal en Estados Unidos y, tres semanas después, ya puede caminar recorridos más largos por su cuenta y formar oraciones completas. Así lo confirmó uno de sus abogados al medio TMZ.

Los médicos que la atienden, sin embargo, aún evalúan si el procedimiento fallido le dejó secuelas cognitivas o psicológicas permanentes.

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Podría pasar un mes o más antes de que exista un diagnóstico definitivo sobre los efectos a largo plazo.

Primera persona en sobrevivir a una ejecución

El intento de ejecución tuvo lugar el 30 de septiembre en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, Tennessee. El estado utiliza pentobarbital como fármaco único para este tipo de procedimientos. Le administraron una primera dosis, pero Pike continuó respirando. Alrededor de una hora después, las autoridades penitenciarias aplicaron una segunda, tal como lo prevé el protocolo para casos en que el recluso no fallece tras la inyección inicial. Tampoco resultó.

Testigos que observaban desde una sala contigua relataron que, tras recibir ambas inyecciones, la mujer siguió respirando y emitió ronquidos audibles. Según el Death Penalty Information Center, organización estadounidense que documenta datos sobre la pena de muerte, se trata de la única persona que sobrevivió después de recibir los fármacos durante una ejecución.

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Al menos siete agujas y una sensación de quemazón en los brazos

El intento de ejecución en la prisión de Riverbend incluyó dos dosis de pentobarbital administradas con una hora de diferencia

De acuerdo con la moción de emergencia presentada por la defensa, el personal médico le insertó al menos siete agujas, y una de ellas se dobló en un ángulo de 90° al ser retirada. En medio del procedimiento, Pike, de 50 años, se quejó de un dolor intenso y una fuerte sensación de quemazón en los brazos, según relataron sus abogados. “Siento que el brazo me va a reventar”, llegó a decir, y preguntó a los funcionarios si era normal lo que sentía.

Según grabaciones de las llamadas al 911, las autoridades penitenciarias tardaron 31 minutos en confirmar la solicitud de asistencia médica por una confusión entre el personal de la prisión y los equipos de emergencia, un dato que reveló TMZ en una publicación previa.

La advertencia de Pike dos semanas antes: sus venas y el médico

Un audio difundido por The New York Times mostró que Pike había alertado a funcionarios del Departamento Correccional de Tennessee sobre sus temores. “Lo que me preocupa de nuestro método de inyección letal es, sencillamente, que no tengo buenas venas y me preocupa que nuestro médico no esté calificado para colocarme una vía central”, expresó la mujer dos semanas antes de que intentaran ejecutarla.

Tras el episodio, permaneció inconsciente durante varios días en un hospital local. El 10 de octubre fue dada de alta y trasladada al Centro de Rehabilitación Deborah K. Johnson, la misma unidad penitenciaria donde estuvo recluida durante más de 30 años. Allí continúa bajo supervisión médica.

Suspensión de todas las ejecuciones en Tennessee tras el episodio

El gobernador Bill Lee suspendió todas las ejecuciones programadas en Tennessee y ordenó una revisión independiente (REUTERS/Al Drago)

El gobernador de Tennessee, Bill Lee, suspendió todas las ejecuciones programadas en el estado y ordenó una revisión independiente del procedimiento. La defensa de Pike solicitó además una orden judicial para que el Departamento de Correccionales preserve las pruebas, incluidos los números de lote de los fármacos, registros y toda la documentación vinculada al intento del 30 de septiembre.

Los abogados pidieron en reiteradas ocasiones al gobernador que conmute su pena de muerte por prisión perpetua. La mujer había sido condenada por el asesinato de su compañera de clase, Colleen Slemmer, un crimen que cometió en 1995, cuando tenía 18 años.

Su novio y cómplice, que entonces era menor de edad, recibió perpetua. El cuerpo de la víctima fue hallado con un pentagrama grabado en el pecho, un detalle que en su momento alimentó rumores de rituales satánicos.

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