Donald Trump nombró al director de inteligencia nacional Jay Clayton como nuevo “zar de la inteligencia artificial” de su administración, con el mandato de liderar una fuerza de tarea que tiene 120 días para evaluar los riesgos y oportunidades de la tecnología y presentar recomendaciones al gobierno federal.
La designación, confirmada el fin de semana por The Wall Street Journal en una entrevista con Clayton, llega en un momento de creciente presión política sobre la Casa Blanca para establecer marcos regulatorios sobre la inteligencia artificial (IA) ante las advertencias de investigadores sobre sus riesgos potenciales.
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Clayton conservará simultáneamente su cargo como director de inteligencia nacional (DNI), al frente de las 18 agencias que conforman la comunidad de inteligencia estadounidense. El abogado de 60 años, confirmado por el Senado en julio, se convierte así en el segundo funcionario designado por Trump para coordinar la política de IA a lo largo de su segunda administración.
El nuevo panel, al que Trump denomina “Super Intelligence Force” —su término preferido sobre “inteligencia artificial”—, analizará los riesgos asociados a la tecnología, revisará los mecanismos federales de respuesta ante brechas e incidentes, y recomendará medidas para fortalecer las capacidades del gobierno bajo las autoridades existentes. La fuerza de tarea reportará directamente al presidente y a la jefa de gabinete, Susie Wiles.
Clayton lidera el panel con figuras del gabinete y asesores externos
La composición del organismo refleja la escala política que la administración quiere darle al tema. Los vicepresidentes del grupo serán Emil Michael, subsecretario de Defensa para Investigación e Ingeniería; Scott Kupor, director de la Oficina de Gestión de Personal; y Andrew Ferguson, presidente de la Comisión Federal de Comercio (FTC).
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Como miembros plenos figuran el vicepresidente JD Vance, el secretario de Defensa Pete Hegseth, el secretario del Tesoro Scott Bessent y Wiles.
Entre los asesores externos se encuentran el ex capitalista de riesgo David Sacks —antecesor de Clayton en el rol de zar de IA— y la ex secretaria de Estado Condoleezza Rice, según informó The Wall Street Journal.
Sacks, que ejerció el cargo hasta marzo de 2026 cuando venció su período como empleado gubernamental especial, continúa como co-presidente del Consejo de Asesores Presidenciales en Ciencia y Tecnología.
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El perfil de Clayton no es tecnológico, pero sí jurídico y político
La elección de Clayton sorprende por su distancia del ecosistema tecnológico. A diferencia de Sacks, quien llegó al cargo con un perfil profundo en capital de riesgo de Silicon Valley, Clayton es esencialmente un abogado corporativo.
Pasó la mayor parte de su carrera en el estudio Sullivan & Cromwell, donde representó a Goldman Sachs durante la crisis financiera de 2008. Luego presidió la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) durante la mayor parte del primer mandato de Trump, y más recientemente encabezó la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York.
Posee un título en ingeniería de la Universidad de Pensilvania —donde también estudió derecho— y uno en economía de la Universidad de Cambridge, aunque no tiene experiencia directa en desarrollo de tecnología.
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“Jay Clayton no tiene el mismo bagaje tecnológico que Sacks aportó al cargo, pero tiene un extenso historial federal y experiencia significativa navegando la burocracia del gobierno”, dijo Aalok Mehta, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), citado por la agencia AFP.
Además, Mehta indicó que Clayton “parece estar muy alineado con el pensamiento del presidente en este momento”.
Para Dan Ives, de Yorkville Ives & Co., Clayton es “un activo de oro para la administración” por su doble respaldo: el de los líderes tecnológicos y el del establishment gubernamental. “No es un burócrata típico de Washington”, sostuvo Ives en AFP, calificando la designación como positiva para la industria.
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Trump prioriza liderazgo sobre China y descarta una regulación estricta
El contexto en el que se produce el nombramiento es de tensión creciente. Investigadores del sector advirtieron en las últimas semanas que la tecnología podría representar un riesgo para la humanidad en menos de una década, lo que generó reacciones de legisladores de ambos partidos. Los directivos de OpenAI y Anthropic, Sam Altman y Dario Amodei respectivamente, respaldaron la idea de moderar el ritmo de desarrollo para gestionar mejor sus riesgos.
Trump, sin embargo, se mostró escéptico de cualquier regulación que frene a la industria. El presidente argumentó que una supervisión excesiva debilitaría la competitividad de Estados Unidos frente a China, y el martes pasado descartó explícitamente colaborar con el presidente chino Xi Jinping en la gobernanza de la tecnología. En publicaciones anteriores en Truth Social llegó a calificar los temores sobre la IA de “fraude” impulsado por la izquierda.
La designación de Clayton como responsable de IA llega días después de que los principales directivos del sector —representantes de Nvidia, Meta, Google, Anthropic y OpenAI, entre otros— firmaron en la Casa Blanca un acuerdo de estándares voluntarios de seguridad que Trump calificó de “moralmente vinculante” y “casi como una constitución”.
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El peso real de Clayton dependerá de su margen de acción
Analistas consultados por AFP anticipan que el nuevo zar tendrá un rol más de coordinación que de imposición regulatoria. “Jay Clayton no va a presidir ningún gran esfuerzo regulatorio”, adelantó una fuente de la industria tecnológica en Washington. Y agregó: “Si logra coherencia en la política o aporta claridad, eso ya sería un logro.”
Connor Martin, investigador de seguridad nacional del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), señaló que la elección del jefe de inteligencia para liderar el panel sugiere que Trump acepta que la IA representa riesgos reales para la ciberseguridad y que es central en la disputa geopolítica con China. Pero aclaró que, en última instancia, “Clayton tendrá que hacer lo que el presidente quiera”.
El hecho de que Sacks, junto a figuras como el CEO de Nvidia, Jensen Huang, y el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, continúen con acceso directo al presidente limita el peso exclusivo de la nueva designación.
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Elon Musk, que recuperó su posición en el entorno de Trump tras el distanciamiento de 2025, también mantiene influencia sobre la agenda tecnológica de la administración.
Por su parte, Carl Tobias, profesor de derecho de la Universidad de Richmond, advirtió que gestionar dos roles de esa magnitud será un desafío, aunque la práctica de acumular cargos en funcionarios de confianza es una constante en el segundo mandato de Trump: el secretario de Estado Marco Rubio, por ejemplo, también ejerce como asesor de seguridad nacional.
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