Tres personas murieron y siete resultaron heridas el sábado por la tarde en un tiroteo frente a un restaurante de In-N-Out Burger en Twin Falls, Idaho, informaron autoridades locales.
Según la Policía, el agresor fue Chad Williams, de 24 años, quien abrió fuego en una ciudad de unos 50.000 habitantes y luego se suicidó de un disparo. Los investigadores seguían el lunes con las averiguaciones para determinar el móvil.
El jefe de policía indicó que un policía estatal que estaba fuera de servicio y un civil le dispararon al atacante y lograron desviarlo del restaurante. El ataque dejó, además, heridos graves y escenas de auxilio inmediato en el lugar.
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Entre los fallecidos, las familias confirmaron la muerte de Ashley Garibay, de 23 años, empleada de la cadena, y de Christopher Claunch. El tercer muerto no fue identificado en el texto difundido.
La historia de Christopher Claunch
Claunch, conocido como “Toph”, trabajaba en el centro de tratamiento Renaissance Ranch de Rupert, el mismo lugar donde había superado su adicción, explicó Garren Taylor, portavoz de su familia. Tras completar su tratamiento, el centro quiso incorporarlo a su equipo.
Taylor sostuvo que ayudar a otras personas a encontrar la recuperación era “sin duda el momento más brillante de su día, de su vida”. También afirmó que, en apenas dos años, su “gran corazón, abierto y generoso” le permitió asistir a muchas personas que luchaban contra el alcoholismo y otras adicciones.
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El portavoz describió a Claunch como alguien que conectaba de manera natural con personas a las que la sociedad a veces considera “desechables”. “Toph era el tipo de persona que... atraía a ese tipo de gente como un imán, y sabía cómo abrirse a ellos y compartir con ellos de una manera que marcaba la diferencia”, sostuvo.
Teresa Sperry, su pareja durante 25 años, se enteró de su muerte cuando personal del departamento del sheriff se presentó en su casa a las 00:30 del domingo.
Ashley Garibay y su sueño en In-N-Out
Garibay era empleada de In-N-Out Burger y, según señaló su familia en un comunicado difundido el lunes, “se enamoró del lugar”. Sus allegados contaron que trabajó allí desde el comienzo y que incluso viajaba para participar en la apertura de nuevos locales.
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Su meta era dirigir algún día un restaurante de la cadena. “Ashley trabajó en In-N-Out Burger desde el principio y le encantó. Viajó con orgullo para inaugurar nuevas tiendas y su sueño era algún día dirigir un restaurante In-N-Out”, señaló su familia.
En ese mismo mensaje, sus allegados la definieron como una hija, hermana, tía, prima y amiga devota. También dijeron que era “un alma maravillosa y hermosa” y que “iluminaba cualquier lugar con su brillante sonrisa y una risa contagiosa”.
La presidenta de In-N-Out Burger, Lynsi Snyder, dijo el domingo que estaba desconsolada por el crimen. “Ella se encargaba de nuestro activo más importante: nuestros clientes, y un ser humano despreciable que no valora la vida de los demás ni la suya propia le arrebató la vida”, afirmó.
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Snyder añadió que el atacante “disparó tanto dentro como fuera de nuestra propiedad y se suicidó poco después de arrebatar la vida a nuestro compañero y a nuestros clientes, personas inocentes que nunca lo vieron venir”.
Heridos graves: un taxista y un agente fuera de servicio
Entre los heridos de mayor gravedad se encontraba Terry Dudley, taxista, quien estaba cargando su Tesla al final de su turno cuando recibió un disparo en la espalda, cerca del cuello, según relató su hijo Michael Dudley. “Él simplemente estaba en el auto. Le dispararon, y luego el auto que estaba a su lado también recibió un disparo”, dijo.
Su hijo contó que Dudley permaneció consciente hasta la llegada de los paramédicos. Intentó llamar al 911, pero la línea estaba ocupada, y entonces se comunicó con un amigo para decirle que le habían disparado.
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Michael Dudley explicó que al principio las imágenes médicas parecían no mostrar lesiones, pero que una revisión más minuciosa detectó sangrado y obligó a una cirugía. Añadió que su padre estaba “en bastante mal estado”, aunque parecía estabilizarse.
James Palmer, dueño de la empresa de taxis para la que trabaja Dudley, declaró citado por la agencia Associated Press que el conductor lo llamó después de no poder comunicarse con emergencias. Palmer añadió que fue trasladado en avión a un hospital de Boise, donde seguía internado el lunes con heridas graves.
Otro de los heridos graves fue Austin “AJ” Scott. Su padre, Marcus Scott, escribió en Facebook que recibió un disparo después de avanzar hacia el peligro al oír los tiros, en un intento por proteger a otras personas.
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Scott dijo a la agencia Associated Press que su hijo trabajaba como agente de policía en Twin Falls y en la Policía Estatal de Idaho. Se negó a ofrecer más detalles y sostuvo que debe ser su hijo quien cuente esa historia.