No fue una granada, ni un arma de fuego, ni un explosivo convencional. Fueron cinco balas de cañón de la Guerra Civil las que pusieron en alerta a un aeropuerto de Alabama.
Con más de 160 años, nadie esperaba encontrarlas en una inspección de equipaje, envueltas en toallas de papel, dentro de la valija de una abuela que ni siquiera sabía que las llevaba y que su nieto había tomado de Fort Morgan, un fuerte histórico convertido en museo.
Un hallazgo inesperado y la alarma en la sala de control
De acuerdo con Associated Press, el 18 de julio, durante un control de rutina, el equipaje pasó por rayos X y Justin Dupree, oficial principal de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), detectó en la pantalla un objeto grande y completamente opaco. Algo que no debía estar allí.
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Al abrir la maleta, encontró cinco proyectiles pequeños, cuidadosamente envueltos en toallas de papel. “Lo primero que pensé fue: ‘No veo la mecha y necesito ayuda rápido’”, recordó Dupree en el comunicado oficial. “No podía ver el objeto completo, pero me asustó pensar que podría tener un explosivo activo en las manos”.
El agente avisó de inmediato a su supervisor, Richard Cash, quien revisó la radiografía del equipaje y coincidió en el diagnóstico: un “objeto potencialmente peligroso”.
Cash ordenó mantener la bolsa bajo control y disparó una cadena de notificaciones que llegó hasta el especialista en explosivos de la región y el subdirector federal de seguridad. Incluso, la policía local fue convocada para evaluar si era necesario un equipo antibombas.
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La pieza más grande tenía el tamaño de un pomelo y un peso comparable al de una bala de lanzamiento; la más pequeña, cerca de 2,5 centímetros (una pulgada) de diámetro.
Pese a la preocupación inicial, la amenaza resultó ser menor de lo temido: los proyectiles eran inertes, sin material explosivo ni componentes activos. Pero eso no los hacía menos ilegales. Toda munición de artillería está prohibida a bordo de un avión.
Cash señaló que era la primera vez que se enfrentaba a un objeto con posible riesgo de explosión y que era apenas el segundo incidente de ese tipo desde la apertura del aeropuerto en mayo de 2025.
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Por su parte, la responsable de la TSA en Alabama, Tara Corse, elogió la actuación del personal y advirtió que incluso los objetos inertes o réplicas pueden provocar alertas de seguridad, demoras en los vuelos y problemas operativos en los aeropuertos.
El origen de las reliquias y el recorrido hasta el aeropuerto
Lo más insólito no terminaba en el descubrimiento de las balas, sino de dónde eran y cómo llegaron allí. La investigación policial lo resolvió gracias a un detalle pequeño: una marca de pintura. El personal de Fort Morgan, un fuerte histórico ubicado cerca de Gulf Shores, había marcado sus artefactos para identificarlos.
Las cinco balas de cañón datan de la Guerra Civil estadounidense. El fuerte, construido y terminado en 1834 para proteger la bahía de Mobile, participó en varios conflictos militares a lo largo de los siglos y hoy funciona como museo, informó CNN.
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“Nunca había visto algo tan inusual”, admitió Dupree. “He visto granadas inertes y munición de entrenamiento, pero nunca una situación de artefacto robado al estilo Indiana Jones."
Por consiguiente, la Oficina del Sheriff del Condado de Baldwin reconstruyó lo ocurrido. Un menor había robado las piezas de un área de almacenamiento del fuerte y las había colocado en la valija facturada de su abuela. La mujer declaró ante los agentes que desconocía por completo el origen de los objetos.
Las autoridades recuperaron los artefactos y pudieron devolverlos al museo, el cual optó por no presentar cargos contra el menor y su abuela.
Este verano, la TSA enfrentó una serie de incidentes y hallazgos inauditos en todo el país. Entre las diversas situaciones registradas durante la temporada, se detectaron dos granadas de humo activas, una granada inerte, un artefacto similar a una bomba de tubo y una espada samurái oculta en un estuche de guitarra, reportó CBS News.
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