La Agencia de Administración de Atención Médica de Florida, Estados Unidos ordenó el cierre de emergencia de Our Dream ALF, una residencia asistida en Hialeah, tras la muerte de un residente que pasó 20 días sin dos medicamentos cardíacos recetados.
La resolución estatal sostuvo que el caso expuso fallas de atención de tal gravedad que ponían en riesgo inmediato la salud y la seguridad de las 26 personas que seguían alojadas en el establecimiento.
La orden, firmada el 28 de julio por la subsecretaria de la agencia Kimberly Smoak, exigió que el hogar de 42 camas cerrara antes de las 17h del viernes. Según el diario Miami Herald, el centro de Palm Avenue tenía licencia para atender a personas con enfermedades mentales crónicas.
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El documento oficial afirmó que, ante la emergencia del domingo, el personal no practicó correctamente la reanimación cardiopulmonar, no usó el desfibrilador externo automático y no llamó a tiempo al 911.
La resolución resumió el cuadro con una frase: “Los estándares de atención a los residentes son prácticamente inexistentes”.
El hallazgo más amplio de los inspectores fue un contenedor con medicamentos sin usar de 19 residentes dentro de la ducha del baño de la administradora.
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Los registros consignaban de forma incorrecta que esos fármacos habían sido suministrados según lo prescrito, cuando en realidad seguían almacenados sin usar.
Entre esos casos figuró un residente hospitalizado tres veces que tenía allí medicación para cuatro meses. La orden también afirmó que otro residente, identificado como “Residente 2”, fue internado en varias ocasiones por conducta iracunda, agresividad verbal, pensamiento desorganizado o alucinaciones, y que tampoco había recibido medicación durante varias semanas.
La muerte que precipitó la intervención ocurrió después de que a un residente se le recetaran dos fármacos para el corazón 20 días antes. Uno de ellos estaba indicado para tratar la hipertensión y reducir el riesgo de accidente cerebrovascular, pero “ninguno de los dos medicamentos fue surtido ni suministrado al residente”, señaló la orden.
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La agencia concluyó que las condiciones dentro de Our Dream ALF constituían “una emergencia” que requería una respuesta inmediata para proteger a residentes y potenciales residentes.
El departamento de comunicaciones del organismo indicó en un comunicado que no hablaría del cierre más allá de lo expresado en la resolución porque la disputa seguía abierta.
Los inspectores también documentaron caídas, calor excesivo y generadores inutilizables
La inspección comenzó el 20 de julio como parte del proceso rutinario de renovación de la licencia y derivó en una orden de 34 páginas colocada en la puerta de entrada el jueves.
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Los registros estatales citados por Miami Herald mostraron que la licencia del hogar había vencido en enero, aunque también indicaron que 643 residencias del estado figuraban con licencias “en revisión”, una situación que puede prolongarse durante meses.
La resolución también describió la atención brindada al “Residente 1”, una persona que necesitaba ayuda para bañarse, vestirse, tomar medicamentos y realizar tareas generales de autocuidado. Sufrió una caída el 26 de marzo y lo trasladaron al hospital con sangrado, una abrasión, contusión facial y una lesión craneal cerrada.
Después de una segunda caída, el 20 de abril, el residente fue hallado “solo en un charco de sangre”. La orden indicó que sufrió una lesión renal, deshidratación e hipotensión, y que un médico prescribió un medicamento para la diabetes y ordenó una consulta con un nefrólogo en el plazo de dos semanas, pero ninguna de las dos indicaciones se cumplió.
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Tres semanas más tarde, esa persona volvió al hospital con un “estado mental alterado”, niveles altos de azúcar en sangre y otras dolencias. Según la resolución, continúa hospitalizada.
Cuando los inspectores preguntaron por qué no se actualizaban los medicamentos ni los cambios de dosis tras las altas hospitalarias, la administradora respondió que “tenía mucho que hacer y no había tenido tiempo”.
La orden también acusó al centro de no respetar las dietas terapéuticas indicadas para los residentes, incluidas las restricciones de azúcar en personas con diabetes.
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Durante una visita realizada a primera hora de la mañana del 22 de julio, los inspectores observaron que todos los residentes recibían el mismo desayuno: copos de maíz con leche, tostadas y café con leche, sin distinción por necesidad clínica.
En otra recorrida de esa misma semana, revisaron la fuente de energía prevista para apagones y encontraron dos generadores dentro de la casa, con objetos apilados encima, que no funcionaban.
El domingo, al volver a inspeccionar el lugar, registraron temperaturas interiores de entre 27,8 y 29,4°C (82 y 85°F) en habitaciones y áreas comunes. La orden recordó que los residentes “tienen derecho a vivir en un ambiente con temperaturas iguales o inferiores a 27,2°C (81°F)”.
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Fundora no respondió a las llamadas realizadas por Miami Herald a la residencia ni a su teléfono móvil. La resolución estatal sostuvo que la falta de urgencia ante emergencias médicas “expone a los residentes a un riesgo de sufrir daños que probablemente se repitan”.