El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra Aleksandr Volosovik, Kirill Zatolokin y Yulia Pankova, tres ciudadanos rusos señalados como responsables de dirigir desde San Petersburgo una infraestructura digital conocida como “bulletproof hosting”.
Este sistema ofrecía protección a organizaciones criminales dedicadas a actividades como el ransomware, el robo de datos y otros delitos informáticos, dificultando la intervención de las autoridades.
A través de esta plataforma, los acusados facilitaron que distintos grupos delictivos ejecutaran ciberataques sofisticados contra entidades estadounidenses, logrando obtener beneficios ilícitos que superan los 62 millones de dólares.
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Las víctimas incluyeron bancos, hospitales, entidades gubernamentales, escuelas y compañías de medios en más de 20 estados, así como en otros países, en una operación que se extendió durante varios años.
La investigación reveló que Media Land y ML.Cloud no solo operaron servidores en Rusia, sino que extendieron su red a países como China, Finlandia, Países Bajos y Estados Unidos, dando cobertura global a una multiplicidad de grupos criminales.
Los acusados comercializaron sus servicios en foros clandestinos y destacaron características diseñadas específicamente para eludir la vigilancia policial. El FBI y otras agencias de seguridad cibernética de Estados Unidos colaboraron en la investigación, que culminó en la imputación y en el anuncio de una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información sobre los responsables.
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La acusación formal incluye cargos de conspiración para cometer fraude informático, fraude electrónico y lavado de dinero. Documentos judiciales detallan que, desde su creación en 2015, Media Land permitió que se infectaran computadoras con ransomware y otros programas maliciosos, facilitando la extorsión de víctimas, la sustracción de fondos y la obtención de criptomonedas. Además, la compañía registró dominios fraudulentos y ofreció plataformas para ataques de phishing y fuerza bruta.
Por otra parte, Genaro López, ciudadano estadounidense, fue extraditado desde México a California después de estar prófugo desde 2021. Las autoridades lo acusan de coordinar el traslado de grandes cantidades de cocaína, metanfetamina y fentanilo a través de un túnel sofisticado y reforzado que conectaba Tijuana con una bodega en Otay Mesa, California. El pasadizo, que medía 540 metros y contaba con sistemas de rieles, electricidad y ventilación, fue descubierto en mayo de 2022 tras la vigilancia de una casa de seguridad en National City, donde se incautaron cientos de kilogramos de drogas.
López compareció ante un tribunal federal en San Diego y se declaró no culpable de los cargos de narcotráfico, mientras permanece detenido sin derecho a fianza a la espera de una nueva audiencia en agosto. Se le señala como un operador clave que actuaba a ambos lados de la frontera, utilizando casas de seguridad y vehículos para mover la droga. Tras su detención en México en marzo, cuatro de sus colaboradores ya se declararon culpables y recibieron sentencia.
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(Con información de EFE)