La FAA habilitará los vuelos supersónicos civiles sobre tierra en Estados Unidos con nuevos límites de ruido

La agencia federal prevé reemplazar el veto vigente desde hace más de medio siglo por un esquema de autorización caso por caso, que evalúe el impacto acústico en crucero y en aeropuertos

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Los vuelos supersónicos civiles volverán a estar permitidos sobre tierra en Estados Unidos si las aeronaves cumplen nuevos límites de ruido fijados por la FAA (Handout via REUTERS. NO RESALES. NO ARCHIVES. THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY)

Los vuelos supersónicos civiles volverán a estar permitidos sobre tierra en Estados Unidos si las aeronaves cumplen nuevos límites de ruido, en un giro regulatorio que la Administración Federal de Aviación (FAA) prevé completar hacia mediados de 2027.

El cambio pone fin a una prohibición de más de 50 años y reemplaza el veto absoluto por un esquema de certificación basado en el impacto acústico, con el objetivo de habilitar una nueva generación de aviones comerciales más rápidos.

La medida alcanza tanto al vuelo de crucero como a las maniobras de despegue y aterrizaje. En la guía oficial presentada sobre este cambio, el organismo describió la iniciativa como el inicio de una nueva etapa para la aviación civil en Estados Unidos.

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La idea central es permitir operaciones supersónicas sobre territorio estadounidense siempre que la tecnología reduzca el impacto sonoro sobre la población.

La FAA prevé completar hacia mediados de 2027 un cambio regulatorio que pone fin a más de 50 años de prohibición de vuelos supersónicos sobre tierra

En ese marco, la FAA prevé sustituir la prohibición histórica por un marco regulatorio centrado en estándares de ruido.

Ese esquema buscará evaluar de forma específica el comportamiento de las aeronaves durante el vuelo y en las zonas cercanas a los aeropuertos, con la premisa de que el desempeño acústico sea el criterio determinante para habilitar las operaciones.

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Un marco de certificación que reemplaza el veto absoluto

El eje del cambio es el pasaje de una prohibición general a un sistema de autorización basado en parámetros técnicos. La nueva lógica, según el texto base, apunta a medir y certificar el nivel de ruido que producen las aeronaves en distintas fases de operación, en lugar de impedir por completo el vuelo supersónico sobre tierra.

La guía oficial planteó que el enfoque no se limita al sonido asociado al vuelo de crucero, sino que contempla también el ruido vinculado con la operación en aeropuertos.

La intención es construir un marco que permita, caso por caso, habilitar aeronaves que cumplan límites específicos, con reglas que puedan aplicarse de manera consistente en todo el país.

El nuevo marco regulatorio de la FAA reemplaza el veto absoluto por un sistema de certificación basado en estándares de ruido para despegue, aterrizaje y vuelo de crucero (POLITICA INVESTIGACIÓN Y TECNOLOGÍA LOCKHEED MARTIN)

Tecnología y “Mach cutoff”: la promesa de reducir la explosión sónica

Entre los avances técnicos mencionados figura el llamado Mach cutoff, un concepto que, según el texto base, reduciría el efecto de la explosión sónica a nivel del suelo.

La expectativa es que eso permita vuelos sobre ciudades con menos impacto sonoro y con mayores condiciones de seguridad y silencio que en el pasado.

El planteo de la FAA se apoya en la idea de que el progreso tecnológico puede cambiar el punto de equilibrio entre velocidad y ruido.

En lugar de asumir que el vuelo supersónico implica, de forma inevitable, niveles acústicos incompatibles con áreas pobladas, la nueva orientación busca abrir la puerta a operaciones que demuestren un comportamiento sonoro dentro de límites.

Empresas, aerolíneas y la proyección comercial del nuevo escenario

El anuncio también se vinculó con una nueva etapa de desarrollo industrial. Entre las empresas mencionadas aparecieron Boom Supersonic, Aerion y Exosonic, junto con acuerdos preliminares con aerolíneas como United Airlines y American Airlines para incorporar este tipo de aeronaves a sus flotas.

Esas alianzas mostraron que el cambio regulatorio no se limita a una discusión técnica. También prepara el terreno para una eventual oferta comercial orientada a recortar de forma drástica los tiempos de viaje en rutas de alta demanda, una posibilidad que quedará condicionada por el proceso de certificación y por la recepción del mercado.

La FAA evaluará el impacto acústico de las aeronaves en distintas fases de operación y en las zonas cercanas a los aeropuertos antes de habilitar vuelos supersónicos civiles

Las primeras operaciones probables se concentrarían en grandes centros de conexión, aunque las rutas definitivas dependerán de la certificación y de la demanda. En esa lista figuran Nueva York, Los Ángeles, Miami, Londres, Dallas, San Francisco y Tokio.

Cronograma, coordinación internacional y posibles tiempos de viaje

El alcance del proyecto no se limita al mercado interno. La FAA también trabaja con reguladores de otros países para habilitar servicios internacionales, con el antecedente del Concorde como referencia histórica para esta nueva etapa.

El cronograma planteado ubicó la conclusión de las reglas hacia mediados de 2027. A partir de ahí, los primeros vuelos de prueba podrían llegar entre 2027 y 2028, mientras que los servicios comerciales regulares se proyectan hacia 2029 o 2030.

Si ese calendario se cumple, el texto planteó que trayectos como Nueva York-Los Ángeles podrían completarse en poco más de tres horas y Miami-Londres en cerca de la mitad del tiempo actual.

La eventual vuelta de los vuelos supersónicos apunta a modificar no solo la operación de las aerolíneas, sino también el turismo, la conectividad y la experiencia de viaje en Estados Unidos y en otros mercados conectados con ese país.