Más de un año antes del ataque del 18 de mayo en el Centro Islámico de San Diego, la policía de Chula Vista ya había otorgado un orden de restricción por violencia armada contra el adolescente Caleb Vázquez por su fascinación con matanzas masivas y conductas preocupantes, informaron NBC News, The San Diego Union-Tribune y The New York Post.
Los expedientes evidencian que, cuando la policía tramitó la orden en enero de 2025, el padre del adolescente retiró de la casa 26 armas y municiones como medida preventiva. Además, lo sometió a terapia y a una supervisión más estrecha. Un mes después, en marzo, un juez revocó la orden contra Vázquez, sin embargo, las actas judiciales no detallaron la razón de esa decisión.
La escuela y la policía habían documentado conductas alarmantes
La alerta formal llegó a la policía cuando dos estudiantes advirtieron al subdirector de High Tech High Chula Vista que Vázquez le pidió a uno de ellos que no fuera a la escuela al día siguiente. El funcionario escolar ya conocía al alumno y trasladó su preocupación a las autoridades.
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En la petición policial para la orden de restricción, un detective escribió que el adolescente fue a la escuela vestido como “Dexter”, el asesino serial ficticio de la serie de televisión del mismo nombre. Además, la policía consignó que el adolescente manifestó interés en vivir un “día de venganza” y que mostró fascinación por tiroteos y ataques masivos.
El mismo escrito añadió: “Para un estudiante de secundaria que ya exhibe comportamientos y comentarios preocupantes que idolatran a los autores de tiroteos masivos, este acto podría interpretarse como un indicador alarmante de problemas psicológicos más profundos o una posible fijación en ideologías violentas o peligrosas”.
Por consiguiente, agentes de Chula Vista fueron a la casa del adolescente para una verificación de bienestar, ya que sabían que su padre tenía 12 armas registradas. Según The New York Post, el padre no permitió a la policía revisar cómo estaban guardadas ni hablar a solas con su hijo.
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Ante sus padres, el adolescente relató a la policía que era víctima de acoso escolar por su carácter reservado, su forma de vestir y sus posturas conservadoras sobre el mundo.
Al día siguiente, Vázquez habló con agentes escolares y con un clínico de un equipo de respuesta a emergencias psiquiátricas. Expresó que no estaba bien tras una ruptura sentimental y que su interés por los tiroteos masivos y la Segunda Guerra Mundial había aumentado.
Más tarde, las autoridades lo sometieron a una retención psiquiátrica de 72 horas para una evaluación de salud mental, reportaron NBC News y The San Diego Union-Tribune.
Así, la policía de Chula Vista pidió dos órdenes de emergencia a comienzos de 2025: una para restringir el acceso del adolescente a armas por hasta cinco años y otra, por separado, para incautar las armas del padre. A mediados de febrero, la familia y la policía acordaron desestimar el caso contra el padre y se levantó la orden de emergencia que autorizaba la incautación.
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Otros episodios del adolescente
De acuerdo con NBC News, la escuela ya había realizado múltiples evaluaciones de amenaza y controles de bienestar sobre el adolescente. También compartió capturas de publicaciones en redes sociales en las que idolatraba a autores de matanzas, como el responsable del ataque de 2011 en Noruega y el del tiroteo de 2019 en un Walmart de El Paso, Texas.
Los expedientes incluyen otros incidentes reportados por la escuela, entre ellos uno posterior a una ruptura sentimental, cuando el estudiante golpeó un árbol y tuvo un comportamiento irracional.
A su vez, los documentos judiciales citados por The New York Post señalan que Vázquez expresó admiración por Hitler, afirmó que investigaba en la “red oscura” para evitar que lo rastrearan y admitió que se disfrazó de una forma similar a Luigi Mangione, el sospechoso de matar a un ejecutivo del sector salud en Manhattan en 2024.
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No obstante, las señales de alarma en el comportamiento del adolescente no alcanzaron para evitar el ataque que él y Cain Clark perpetraron en la mezquita más grande de San Diego, donde murieron el guardia de seguridad Amin Abdullah, que activó por radio un encierro que salvó a 140 niños; el cuidador Mansour Kaziha, y el vecino Nadir Awad, que corrió a ayudar al oír los disparos.