La cantidad de basura en las calles de Estados Unidos ha experimentado una notable disminución en los últimos años. Desde 2020, el país ha logrado una reducción del 34% en los residuos arrojados en espacios públicos, según un reciente informe elaborado por la organización benéfica Keep America Beautiful (KAB). El estudio, considerado la investigación más exhaustiva realizada en la historia del país sobre este problema, no solo da cuenta del avance en la lucha contra la basura, sino que también ofrece una hoja de ruta sobre los desafíos que persisten de cara al futuro próximo.
Uno de los datos más destacados del informe es la caída en la cantidad de basura que cada estadounidense deja en carreteras y vías fluviales. En 2020, se estimaba que cada persona generaba 152 piezas de basura en estos entornos; actualmente, este número se ha reducido a 96 piezas por individuo. La disminución es visible en distintos escenarios urbanos y rurales. Geri Weis-Corbley, fundadora de Good News Network, relató que, décadas atrás, organizaba jornadas de limpieza en su vecindario y que hoy observa significativamente menos desechos en las mismas calles, pese a que ya no se realizan esas actividades colectivas.
El informe de KAB actualiza los datos recogidos en el Estudio Nacional sobre Basura de 2020 y detalla la evolución en la cantidad de residuos detectados en distintos espacios públicos. En cifras globales, la basura en las carreteras estadounidenses cayó un 22%, pasando de 23.700 millones a 18.400 millones de piezas. La reducción es aún más pronunciada en las vías fluviales, donde los residuos descendieron un 45%, desde 25.900 millones a 14.200 millones de piezas. Estas cifras reflejan no solo un cambio en los hábitos de la población, sino también la eficacia de los programas implementados en los últimos años.
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La notable disminución de basura no es atribuible a un solo factor. Los responsables del estudio identifican una combinación de causas que han hecho posible este avance. En primer lugar, la educación ambiental ha jugado un papel central, moldeando el comportamiento de las personas desde edades tempranas. A esto se suman programas locales sólidos y una aplicación eficaz de la normativa vigente, lo que ha generado un entorno menos permisivo con las conductas de abandono de residuos. Otro elemento clave ha sido la mejora en la infraestructura y el acceso a sistemas de gestión de residuos, facilitando que más ciudadanos puedan disponer adecuadamente de la basura. Finalmente, la mayor participación pública, tanto de empresas y organizaciones como de gobiernos e individuos, ha impulsado una cultura de corresponsabilidad en el mantenimiento de espacios limpios.
La presidenta y directora ejecutiva de Keep America Beautiful, Jennifer Lawson, subrayó el valor del trabajo conjunto: “Este estudio demuestra lo que siempre hemos creído: el problema de la basura tiene solución cuando las personas, los sistemas y los socios trabajan juntos”. Lawson advirtió, sin embargo, que aún queda mucho por hacer. Aunque la disminución actual marca un avance inédito, aproximadamente 35 mil millones de residuos siguen en circulación en todo el país, y continúan surgiendo nuevas formas de desecho. “Debemos ampliar lo que funciona, subsanar las deficiencias restantes en infraestructura y acceso, y seguir aprovechando este impulso”, insistió Lawson al presentar los resultados.
La percepción social sobre la responsabilidad en el manejo de la basura aparece como otro elemento relevante. Según los datos del estudio, casi el 90% de los estadounidenses sienten una responsabilidad personal en la reducción de residuos, mientras que el 93% considera que se trata de una tarea compartida por toda la comunidad. Esta conciencia colectiva ha sido fundamental para sostener los esfuerzos de limpieza y prevención, y refleja un cambio cultural respecto a décadas anteriores.
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El informe también analiza los cambios en los tipos de residuos encontrados en las calles y cursos de agua, así como la relación con los nuevos hábitos de consumo. Un dato significativo es el aumento del 50% en la basura de cartón, fenómeno asociado al auge de las compras en línea y el comercio electrónico. Este cambio en la composición de los residuos es interpretado como un reflejo de los “ritmos cambiantes de la vida estadounidense”. Por otro lado, la basura de equipos de protección individual (mascarillas y guantes), cuyo uso se expandió durante la pandemia, ha disminuido un 76%. En contraste, los residuos de cigarrillos electrónicos han experimentado un notable incremento, siguiendo la tendencia del vapeo. En términos generales, la basura plástica muestra una tendencia a la baja.
En medio de estos avances, el estudio advierte sobre una problemática emergente: la alta densidad de basura en las zonas costeras del país. Por primera vez, se realizó una estimación nacional sobre este entorno, revelando que las costas presentan entre ocho y trece veces más basura por milla que las carreteras o los cursos de agua interiores. Esta situación pone de relieve la necesidad de diseñar y ejecutar estrategias específicas para combatir la acumulación de residuos en estos espacios, que resultan especialmente vulnerables por su impacto ambiental y su papel en la economía y el esparcimiento.
El informe de Keep America Beautiful concluye que la reducción de basura es posible con esfuerzo sostenido, educación, infraestructura adecuada y un compromiso colectivo. No obstante, advierte que sin estrategias inteligentes y continuidad en las acciones, los avances alcanzados podrían revertirse y nuevas formas de contaminación podrían convertirse en desafíos aún más complejos.
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