Tras su visita oficial a China, Trump definirá las acciones militares y diplomáticas para terminar la guerra contra Irán

El presidente de EEUU se reunirá con Xi Jinping en Beijing, adonde tratarán la crisis en Medio Oriente. Cuando regrese a la Casa Blanca, el mandatario anunciará su respuesta al régimen chiíta, que no tiene intenciones de liberar Ormuz y frenar su plan nuclear

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Donald Trump, presidente de Estados Unidos

(Desde Washington, Estados Unidos) Cuando regrese de su visita oficial a China, Donald Trump anunciará sus próximos pasos frente a Irán, que insiste con bloquear el estrecho de Ormuz, mantener su programa nuclear y proteger a las organizaciones terroristas que asolan Medio Oriente.

La prioridad de Trump es lograr un acuerdo integral con Teherán, pero la última respuesta del régimen chiíta dejó sin espacio diplomático al presidente de Estados Unidos.

Irán pretende controlar de Ormuz, preservar su plan atómico, percibir reparaciones por los daños de la guerra y recuperar los fondos congelados por sus actividades terroristas.

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“Acabo de leer la respuesta de los llamados ‘representantes’ de Irán. No me gusta. ¡TOTALMENTE INACEPTABLE!”, posteó Trump en Truth Social.

La respuesta del presidente de Estados Unidos causó una réplica inmediata de Teherán, que aumentó la tensión con Washington.

“Nuestra demanda es legítima: exigir el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo estadounidense y la piratería, y la liberación de los activos iraníes que han sido injustamente congelados en bancos debido a la presión estadounidense”, señaló Esmaeil Baghaei, portavoz de la Cancillería de Irán.

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Y completó:

“El paso seguro por el estrecho de Ormuz y el establecimiento de la seguridad en la región y en el Líbano fueron otras demandas de Irán, consideradas una oferta generosa y responsable para la seguridad regional”.

Retrato de Mojtaba Khamenei, líder religioso de Irán, en una calle de Teherán

En este contexto, el líder republicano mantuvo un encuentro con sus asesores de seguridad nacional antes de volar rumbo a Beijing, adonde se encontrará con Xi Jinping, que en las sombras apoya y protege al régimen iraní.

Trump escuchó opiniones de JD Vance -vicepresidente de Estados Unidos-, Steve Witkoff -enviado especial a Medio Oriente-, Marco Rubio -secretario de Estado-, Pete Hegseth -secretario de Defensa- y Dan Caine -jefe del Estado Mayor-, durante una reunión a puertas cerradas en la Casa Blanca.

El presidente de los Estados Unidos prioriza la destrucción del proyecto nuclear de Irán, pero asume que ese objetivo final será alcanzado cuando los negociadores de Teherán pierdan el control de Ormuz.

La economía global está afectada por la caída del transporte de petróleo en Ormuz, y Trump desde una perspectiva doméstica ha perdido imagen pública por el aumento del precio del combustible y los productos de la canasta familiar.

Entonces, al presidente no le quedaría otra alternativa que romper el bloqueo marítimo impuesto por Irán al Estrecho, como paso previo a establecer nuevas reglas de juego en la mesa diplomática con Irán.

La conclusión básica del cónclave realizado en la Casa Blanca fue que la negociación con Irán se puede destrabar, si Ormuz recupera su capacidad de transportar petróleo, gas y fertilizantes -entre otros comodities- sin el control previo del régimen chiíta.

Desde esta perspectiva, con el tráfico de energía recuperando su ritmo habitual, Trump no sufriría la presión doméstica que lo obliga a tomar decisiones políticas bajo la influencia de los comicios de medio término.

Este es el principio rector de la negociación que propone Irán: presionar con Ormuz, y capitalizar su impacto en la economía de Estados Unidos, para lograr beneficios que de otra manera no obtendría de Washington.

Si Trump libera el estrecho, los ayatollahs pierden esa palanca táctica y la via diplomática podría facilitar un acuerdo con el plan nuclear como principal tema de negociación entre Estados Unidos e Irán.

Estrecho de Ormuz, la pieza clave en el conflicto que enfrenta a Estados Unidos con Irán

Trump tiene previsto anunciar sus próximos pasos en Medio Orente, tras concluir su gira oficial por China. Xi es aliado de Irán, y considera a Estados Unidos su enemigo global.

El líder republicano abordará con el presidente comunista la situación en Irán, pero poco se puede aguardar de Beijing en este asunto que desgasta todos los días a la Casa Blanca.

Sobre su mesa de arena, Trump tiene tres opciones que se pueden combinar entre sí: continuar la vía diplomática, forzar la liberación del estrecho y atacar instalaciones civiles y militares de Irán.

Para el presidente de Estados Unidos, ahora la clave del conflicto es Ormuz.

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