En una operación internacional sin precedentes, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó el traslado de 13 kilogramos de uranio altamente enriquecido desde Venezuela a Estados Unidos.
Esta acción se realizó bajo estrictas medidas de seguridad y con la colaboración de las autoridades de Reino Unido, Estados Unidos y Venezuela.
El material, almacenado en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) desde la década de 1990, fue retirado para reducir los riesgos de proliferación nuclear y fortalecer la seguridad internacional.
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El OIEA, con sede en Viena, supervisó toda la operación y proporcionó asistencia técnica y logística, asegurando que el traslado cumpliera con los estándares internacionales de seguridad nuclear.
El organismo detalló que la carga fue transportada por tierra y mar hasta el emplazamiento de Savannah River, una instalación del Departamento de Energía de los Estados Unidos en Carolina del Sur. El uranio, enriquecido a poco más del 20% del isótopo fisionable uranio-235, llegó en condiciones óptimas a su destino, donde será procesado y reutilizado.
El proceso comenzó a finales de abril, cuando un convoy protegido por el ejército venezolano trasladó el combustible nuclear desde el IVIC, ubicado a 15 kilómetros al suroeste de Caracas, hasta el puerto de Puerto Cabello. El contenedor fue embarcado en un buque británico que zarpó de inmediato hacia Estados Unidos.
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“Este ha sido un ejemplo de la firme voluntad, la coordinación eficaz, la dedicación y la profesionalidad de todas las partes involucradas”, dijo el director general del OIEA, Rafael Grossi.
A su vez, Christopher T. Yeaw, subsecretario de la Oficina de Control de Armas y No Proliferación del Departamento de Estado de Estados Unidos, afirmó que la cooperación internacional permitió eliminar un potencial riesgo nuclear y reforzar la seguridad global.
El trayecto incluyó más de 100 millas por carretera venezolana hasta el puerto, donde el material fue transferido a un barco de Nuclear Transport Solutions del Reino Unido, encargado del traslado marítimo hacia Estados Unidos.
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El traslado del uranio enriquecido desde Venezuela a Estados Unidos bajo estricta supervisión internacional coincidió con una flexibilización parcial de las sanciones financieras norteamericanas.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) concedió una licencia especial para que determinadas entidades legales puedan asesorar al Gobierno de transición venezolano y a PDVSA en temas de reestructuración de deuda.
La nueva autorización, establecida bajo la licencia general 58, permite que firmas de asesoría jurídica y financiera evalúen y preparen propuestas para una posible reestructuración de la deuda de Venezuela y su petrolera estatal, incluyendo a cualquier entidad donde PDVSA tenga al menos el 50% de participación. Sin embargo, la disposición no habilita negociaciones directas, transferencias, ni liquidaciones de deuda, y prohíbe métodos de pago no convencionales, como el uso de oro o criptomonedas estatales.
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De esta forma, mientras Venezuela ejecuta operaciones internacionales de alto perfil en materia nuclear bajo el monitoreo del OIEA y en coordinación con Estados Unidos y Reino Unido, también recibe luz verde para acceder a servicios de asesoría que podrían allanar el camino hacia una revisión de sus compromisos financieros, aunque sin implicar cambios inmediatos en la estructura de su deuda ni en las sanciones vigentes.
(Con información de EFE)