La selección estadounidense debutará el 12 de junio en Los Ángeles, en un contexto marcado por el encarecimiento de las entradas y un debate sobre el acceso popular al torneo.
La FIFA y organismos internacionales como Statista, STR Global, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Organización Mundial del Turismo (OMT) presentan diagnósticos dispares sobre el impacto económico y la demanda del evento.
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Las plataformas Ticketmaster y StubHub marcan el pulso de una demanda que deja interrogantes abiertos para el mercado.
El torneo de 2026 será el mayor en la historia del fútbol, con 48 selecciones y 104 partidos en 16 ciudades de Canadá, México y Estados Unidos. La final, prevista para el 19 de julio en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, apunta a récords de asistencia y recaudación, según la FIFA.
El precio promedio de una entrada para la final supera los USD 13.000, según datos oficiales de la FIFA y de las plataformas de venta autorizadas Ticketmaster y StubHub. Para la Copa Mundial Catar 2022, el promedio rondaba los USD 1.600, de acuerdo con el portal alemán de estadísticas de mercado Statista.
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La FIFA informó la venta de más de 5 millones de entradas. Gianni Infantino, presidente del organismo, defendió la política de precios y la práctica de reventa durante la Conferencia Global del Instituto Milken en Beverly Hills: “Estamos en el mercado del entretenimiento más desarrollado del mundo, así que tenemos que aplicar las tarifas del mercado. En Estados Unidos no se puede ir a ver un partido universitario, ni hablar de uno profesional de alto nivel, por menos de USD 300. Y estamos hablando de la Copa Mundial”.
Además, Infantino apuntó: “Hemos recibido unas 500 millones de solicitudes de entradas”, y consideró que esto justifica la aplicación de precios dinámicos.
Para la final, los asientos en reventa han superado los USD 2 millones, según cifras verificadas por la agencia Reuters. El dirigente bromeó que, de concretarse una venta a ese valor, entregaría “personalmente un perrito caliente y una Coca-Cola” al comprador.
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Durante una conversación telefónica con el diario estadounidense The Washington Post, Trump expresó su sorpresa por el precio mínimo de USD 1.000 para el debut de Estados Unidos: “No conocía esa cifra. Sin duda me gustaría estar allí, pero, para ser sincero, tampoco lo pagaría”.
El mandatario, quien fue clave en la elección de Estados Unidos como sede durante su primer mandato, sugirió que la administración podría revisar la estructura de precios, dado que la base de seguidores populares queda marginada. “Si la gente de Queens y Brooklyn y todos los que apoyan a Donald Trump no pueden ir, me sentiría decepcionado, pero, al mismo tiempo, me gustaría que la gente que votó por mí pudiera asistir”, agregó.
Baja ocupación hotelera y desafíos para el turismo internacional
Según la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento (AHLA), casi el 80% de los hoteles en las 11 ciudades sede operan por debajo de las reservas estimadas a seis semanas del inicio del torneo, panorama confirmado por la consultora especializada en hospitalidad STR Global.
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En mercados como Kansas City y Houston, entre el 85% y 90% de los operadores reportan menos reservas que en un junio o julio habitual.
El informe de la AHLA, citado por el diario estadounidense The Washington Post y el portal especializado en viajes Skift, atribuye la tendencia al retraso en visados, precios del transporte y riesgos geopolíticos. “La demanda está siendo impulsada principalmente por viajeros nacionales, mientras que los visitantes extranjeros se mantienen por debajo de los niveles esperados”, explicó la presidenta de la AHLA, Chip Rogers, durante una conferencia de prensa.
Un estudio conjunto de la FIFA y la Organización Mundial del Comercio (OMC), organismo internacional de regulación comercial con sede en Ginebra, estimó el impacto económico total del campeonato en USD 30.000 millones, cifra que abarca ingresos directos e indirectos por turismo, patrocinio, derechos televisivos y consumo asociado.
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Sin embargo, el propio organismo advirtió que ese objetivo permanece distante por la lentitud en la demanda hotelera y los desafíos para captar turistas internacionales.
La Organización Mundial del Turismo (OMT), brazo especializado de la ONU para turismo, prevé que el turismo receptivo en América del Norte crecerá un 12% en 2026 respecto al año anterior, pero alerta que “los beneficios estarán concentrados en las grandes urbes y dependerán de la capacidad de absorción de la infraestructura hotelera y aeroportuaria”.
La OMT advirtió en su reporte anual de 2025 que el “efecto Mundial” podría demorar en impactar la economía real si no se resuelven los cuellos de botella en migración y conectividad.
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El Departamento de Comercio de Estados Unidos, consultado por The New York Times, estima que la proyección de USD 30.000 millones podría ser “significativamente menor” si persisten las dificultades para atraer turistas extranjeros y la lenta recuperación de sectores auxiliares.
Denuncias en Europa y repercusiones institucionales
El aumento en los valores de las entradas ha motivado denuncias formales por parte de asociaciones de consumidores en Europa. Un grupo de aficionados presentó una queja antimonopolio ante la Comisión Europea y la Secretaría de Competencia de Suiza, alegando precios “excesivos” y señalando el carácter exento de impuestos de la FIFA.
El portavoz del grupo, Jean-Luc Martin, declaró al diario francés Le Monde que “la FIFA utiliza su posición dominante para fijar tarifas inaccesibles para el público general”.
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En respuesta, la FIFA publicó un comunicado en su portal oficial reafirmando que los valores responden a la “enorme demanda global” y recordando que un porcentaje de entradas se destina a programas sociales y asociaciones de base, sin detallar montos ni criterios.