Los estados de Indiana y Ohio celebran este martes sus primarias de cara a los comicios de medio mandato de noviembre, en una jornada que funciona como primer termómetro serio del poder real de Donald Trump sobre su partido. Las elecciones se producen mientras su aprobación cae al 34%, el nivel más bajo de su segundo mandato según Pew Research Center, castigada por el malestar económico y la impopular guerra contra Irán.
La confrontación más reveladora se libra en Indiana, donde Trump respaldó a candidatos alternativos en siete primarias al Senado estatal, una acción sin precedentes en la política americana reciente. El objetivo es expulsar a los legisladores que en diciembre votaron contra redistribuir los distritos electorales, un plan que habría favorecido la conquista de dos escaños en la Cámara de Representantes hoy en manos demócratas. “No tengo conocimiento de ningún momento en que un presidente se haya preocupado en absoluto por una carrera al Senado estatal”, declaró Chad Kinsella, profesor de la Universidad Ball State, en declaraciones recogidas por CBS News.
Varios de esos senadores sufrieron acoso y amenazas durante el proceso. Aun así, veintiún republicanos estatales desafiaron la Casa Blanca. Trump respondió con respaldos a siete de los ocho que se presentan a la reelección. Grupos afines inundaron el estado de publicidad contra los incumbentes, mientras el Senado Republicano de Indiana volcó en su defensa más dinero del que se gastó en toda la campaña de 2022. El presidente de esa cámara, Rodric Bray, desafiado por Trump pero que no figura en la papeleta, lo describió en CNN: “Esto viene de fuera del estado, principalmente de Washington, y el dinero también llega de fuera de Indiana”.
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La maquinaria de Turning Point USA, la organización cofundada por Charlie Kirk —asesinado en septiembre de 2025 en la Universidad del Valle de Utah—, lleva meses organizando actos y trasladando activistas al estado. Su desafío es mayor que en 2024: su éxito en las presidenciales se basó en movilizar votantes jóvenes, un segmento que históricamente se abstiene sin candidato presidencial en la papeleta.
Ohio define la otra gran apuesta de la jornada. Vivek Ramaswamy, el empresario que compitió en las primarias presidenciales de 2024, llega sin rival real en el lado republicano tras el respaldo de Trump. Se medirá en noviembre con Amy Acton, ex directora de Salud Pública del estado, sin oposición en las primarias demócratas.
La carrera por el Senado federal entraña consecuencias más amplias. El escaño que ocupa Jon Husted —designado para sustituir a JD Vance cuando este asumió la vicepresidencia— se disputa en un estado que Trump ganó por más de diez puntos en 2024, pero donde los demócratas ven una apertura. El ex senador Sherrod Brown, que perdió su cuarto mandato por menos de cuatro puntos porcentuales, busca el martes superar a un adversario menor para enfrentarse a Husted en otoño.
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En el Noveno Distrito, en torno a Toledo, cinco candidatos republicanos se disputan el derecho a enfrentarse a la demócrata Marcy Kaptur, la mujer con mayor antigüedad en el Congreso, electa desde 1983. El distrito fue redistribuido en octubre de 2025 para favorecer al Partido Republicano y se perfila como uno de los terrenos más propicios para un cambio en noviembre.
El resultado dirá mucho sobre el estado real del trumpismo como fuerza autónoma. Si sus candidatos en Indiana triunfan, el mensaje será inequívoco: nadie que desafíe al presidente queda sin consecuencias. Si fracasan, quedará abierta una pregunta que el Partido Republicano lleva meses evitando responder.