El acceso a Disneyland y California Adventure ya requiere atravesar la mirada de cámaras que transforman los rostros de los visitantes en datos biométricos, digitalizando la experiencia y reavivando debates sobre la protección de la privacidad.
Con este cambio, la empresa busca agilizar la entrada y prevenir fraudes, en un contexto de expansión global del reconocimiento facial en espacios públicos y comerciales.
PUBLICIDAD
Según Los Angeles Times, quienes deciden no participar en el sistema pueden utilizar accesos alternativos, aunque estos representan una minoría de filas disponibles.
La información de los visitantes se traduce en valores numéricos únicos tras el escaneo facial. De acuerdo con Los Angeles Times, este proceso permite a Disney comparar cada imagen tomada en los accesos con las fotografías asociadas a boletos o pases anuales.
PUBLICIDAD
El viernes pasado, de varias decenas de filas para ingresar a los parques, solo cuatro no utilizaban reconocimiento facial; en ellas, los empleados validaban los boletos manualmente y también obtenían fotografías, aunque, según el personal, sin procesarlas mediante biometría.
El uso de tecnología biométrica se extendió a lo largo de la última década en lugares como estadios deportivos y comercios minoristas.
PUBLICIDAD
El pabellón Intuit Dome utiliza el sistema GameFaceID, que permite el acceso mediante una autofoto cargada previamente, mientras que el Dodger Stadium implementa Go Ahead Entry, basado en reconocimiento facial.
La política de privacidad de Intuit Dome contempla inferir la mayoría de edad a partir de la fotografía del usuario, según Los Angeles Times.
PUBLICIDAD
Expertos y organizaciones advierten sobre riesgos de vigilancia y discriminación
Referentes en privacidad y derechos civiles plantean reservas ante la expansión del reconocimiento facial en ámbitos públicos y privados.
Ari Waldman, profesor de derecho en la Universidad de California en Irvine, afirmó a Los Angeles Times: “La normalización de la vigilancia facial es realmente problemática. No podemos andar por la vida ocultando nuestros rostros, así que esto no es simplemente el siguiente paso en la vigilancia; es cualitativamente diferente. En un mundo de reconocimiento facial, salir de casa implica ser identificado”.
PUBLICIDAD
La preocupación central, según quienes se oponen, es el acceso y eventual uso indebido de estos datos sensibles.
Adam Schwartz, director de litigios sobre privacidad en la Electronic Frontier Foundation, enfatizó a Los Angeles Times: “Si recopilas este tipo de datos, te conviertes en un objetivo para quienes buscan robarlos”.
PUBLICIDAD
La entidad aboga por leyes más estrictas para proteger al consumidor ante el uso de biometría por empresas privadas. Estudios previos demostraron que la tecnología comete errores de identificación, en especial con personas de color o mujeres con maquillaje distintivo.
Por esta razón, organizaciones como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles expresaron preocupación por el uso de estos sistemas en eventos masivos, como los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles.
PUBLICIDAD
En California, la supervisión sobre la tecnología aún presenta vacíos: aunque la policía de Los Ángeles endureció sus restricciones hace dos años, falta un sistema formal para rastrear los casos de identificación errónea, según un informe citado por Los Angeles Times.
Reacciones de los visitantes y políticas de uso en Disneyland
El sistema de Disneyland es optativo. Carteles informan a los visitantes sobre la opción de evitar el reconocimiento facial y los dirigen a accesos alternativos señalizados.
PUBLICIDAD
Aun así, la mayoría parece priorizar la rapidez, eligiendo la fila más corta sin cuestionar el método de ingreso. Según Los Angeles Times, la familiaridad con estas tecnologías en comercios y organismos públicos lleva a muchos a aceptarlas sin reparos.
Algunos asistentes manifestaron inquietud. Robert Howell, visitante de Virginia, relató a Los Angeles Times sentir “un poco de temor”, y admitió que desconocía la posibilidad de optar por una entrada convencional: “Con la TSA sé que es una opción a la que puedes negarte, pero aquí no sabía que se podía, así que simplemente lo hice”.
Sandra Contreras, otra visitante, expresó especial preocupación por la privacidad de sus hijos pequeños al someterlos al escaneo facial.
Contó a Los Angeles Times que, si bien permitió el procedimiento para sí misma, se sintió incómoda al hacerlo con su hija de cinco años: “Creo que es más preocupante para los niños, solo para proteger su privacidad”.
Disney informó a Los Angeles Times que los datos derivados del reconocimiento facial se eliminan tras 30 días, salvo que deban conservarse por razones legales o de prevención de fraude.
El aviso de privacidad de la compañía detalla: “Hemos implementado medidas de seguridad técnicas, administrativas y físicas diseñadas para proteger la información de los huéspedes contra accesos, revelaciones, usos y modificaciones no autorizadas. Revisamos periódicamente nuestros procedimientos para considerar nuevas tecnologías y métodos, según corresponda. Tenga en cuenta que, pese a nuestros mejores esfuerzos, ninguna medida de seguridad es perfecta o infranqueable”.
En la experiencia cotidiana, la presencia de familias, bebés y visitantes con camisetas y orejas de ratón en las filas refuerza la idea de que el escaneo facial es ya un trámite más en Disneyland: para muchos, la principal preocupación parece ser la longitud de la fila, no el método de acceso, según comprobó Los Angeles Times.
La expansión del reconocimiento facial avanza pese a dudas sociales
El despliegue del reconocimiento facial en Disneyland ilustra una tendencia global que involucra a empresas privadas y organismos públicos.
Aunque la tecnología promete combatir el fraude y agilizar procesos, genera debates sobre privacidad, riesgos de discriminación y usos por fuerzas de seguridad.
Según Los Angeles Times, la normalización de estos sistemas avanza mientras expertos y activistas insisten en la necesidad de controles y transparencia para proteger los derechos de los usuarios.