Hasta el 14 de abril de 2026, Estados Unidos ha registrado al menos 21 tiroteos en escuelas; ocho ocurrieron en campus universitarios y trece en instituciones de nivel inicial a secundaria, con un saldo de 13 muertos y 15 heridos, según un análisis de CNN, basado en datos de Gun Violence Archive, Education Week y Everytown for Gun Safety.
La definición utilizada por CNN para clasificar un tiroteo escolar incluye cualquier episodio de violencia armada en establecimientos educativos, desde jardines de infantes hasta universidades, siempre que al menos una persona, excepto el tirador, haya resultado herida por arma de fuego.
Esta categoría también abarca incidentes registrados en edificios, estacionamientos, campos deportivos, estadios e incluso autobuses escolares. Se consideran también los disparos accidentales si provocan víctimas, salvo cuando el único tirador es un agente policial o personal de seguridad de la institución.
Distribución geográfica y evolución de los tiroteos escolares en Estados Unidos
El informe indica que la tendencia al alza no se limita a este año. Tras la disminución registrada durante el primer año de la pandemia de Covid-19, cuando las escuelas permanecieron cerradas, los incidentes resurgieron hasta alcanzar niveles históricos desde que CNN inició su seguimiento en 2008.
Entre 2023 y 2024, se registraron al menos 83 tiroteos escolares en el país. El año 2022 se caracterizó por su letalidad, con 48 víctimas fatales, impulsadas por el ataque en la escuela primaria Robb de Uvalde, Texas, donde murieron 19 estudiantes y dos docentes, además de más de una decena de heridos.
Durante 2025, Estados Unidos registró al menos 78 tiroteos escolares, con un saldo de 32 muertes y 124 heridos. Estas cifras evidencian un aumento sostenido tanto en la frecuencia como en el impacto letal de estos episodios en comparación con los años anteriores.
Asimismo, la distribución de los tiroteos escolares no es uniforme en el territorio estadounidense. Desde 2008 hasta la fecha, Washington D. C. presenta la mayor tasa proporcional de incidentes, con más de un tiroteo por cada 100.000 habitantes y un total de siete episodios. Por su parte, Texas encabeza el recuento absoluto con al menos 70 tiroteos escolares en el mismo periodo. En contraste, solo Montana, Wyoming, New Hampshire y Vermont no reportaron casos en ese lapso.
Cifras de muertes y heridos disparan la preocupación social
El aumento de la violencia armada en escuelas ha llevado a estudiantes y docentes a exigir respuestas concretas. La magnitud del fenómeno ha provocado que algunos educadores abandonen la profesión ante la falta de soluciones efectivas, informó CNN.
A su vez, CBS News señala que el incremento de los tiroteos escolares ha generado preocupación en la sociedad estadounidense y ha abierto el debate sobre la responsabilidad de los padres en estos hechos.
Este mes, en el caso del tiroteo en la Escuela Secundaria Oxford, en Michigan, ocurrido el 30 de noviembre de 2021, Ethan Crumbley, autor del ataque, se declaró culpable de todos los cargos y recibió una condena a cadena perpetua. Sus padres fueron declarados culpables de cuatro cargos de homicidio involuntario por no haber asegurado el arma y por no atender la necesidad de atención psicológica de su hijo.
Señales de alerta ignoradas en tiroteos escolares
Un estudio realizado durante una década por los criminólogos James Densley y Jillian Peterson demuestra que la mayoría de los tiroteos masivos escolares en el país podrían haberse evitado si se hubieran identificado y atendido señales de alerta previas. La investigación, difundida por CBS News, indica que más del 90% de los agresores comunicaron sus intenciones antes de perpetrar los ataques.
Los investigadores, fundadores del Violence Prevention Project en St. Paul, Minnesota, basaron su estudio en entrevistas directas con perpetradores y personas de su entorno. En cada caso, Peterson preguntó a los agresores si alguien podría haberlos detenido antes del ataque. Todos respondieron que sí; incluso uno afirmó: “Creo que cualquiera podría haberme detenido”, de acuerdo con Peterson en el programa 60 Minutes.
A su vez, el estudio señala que el camino hacia la violencia suele iniciarse en la infancia, con antecedentes de negligencia o violencia doméstica que pueden derivar, años después, en desenlaces trágicos. No obstante, en el último año, la administración federal redujo significativamente los fondos destinados a servicios de salud mental en las escuelas.
Por su parte, frente al aumento de tiroteos, los distritos escolares han incorporado detectores de metales y mochilas transparentes como medidas de seguridad, pero, según Peterson, estas acciones resultan insuficientes. Por ello, en St. Paul, los investigadores han puesto en marcha un programa piloto que capacita al personal educativo para identificar y derivar a estudiantes en crisis hacia servicios especializados. Así, Peterson subrayó en 60 Minutes: “Lo mejor que podemos hacer para prevenir la violencia no es alejar a los niños, sino acercarlos”.