Más de treinta años después del hallazgo de los cuerpos de Marebeth Welsh, de 24 años, y Jennifer Persia, de 16, en distintas localidades de Camden County, la identificación de Francis T. Schooley como presunto responsable aporta un nuevo impulso a la investigación de estos crímenes no resueltos.
Este avance fue posible gracias a la creación de una unidad especializada en homicidios sin resolver en la fiscalía que, junto con los progresos en tecnología de ADN y el trabajo de los detectives, permitió esclarecer los hechos, según informaron CBS Philadelphia y People.
Los homicidios y la identificación del sospechoso
El hallazgo de los cuerpos de Marebeth Welsh en 1993 y de Jennifer Persia en 1994 marcó a la comunidad de Camden County, en el estado de Nueva Jersey. La primera víctima apareció el 14 de noviembre de 1993, tendida en una acera en Camden, donde fue declarada muerta poco después. Un examen forense estableció que la causa del fallecimiento fue estrangulamiento y se detectó evidencia de agresión sexual, reportó People.
Cinco meses después, el 4 de abril de 1994, la Policía de Magnolia respondió a una llamada sobre una adolescente inconsciente. Jennifer Persia fue hallada dentro de una vivienda, con múltiples heridas de arma blanca y una ligadura en el cuello. Los forenses también catalogaron el caso como homicidio.
Las autoridades recogieron muestras de ADN en ambas escenas del crimen, pero durante años no lograron identificar a un responsable. Los avances llegaron cuando, en 2024, la fiscalía del condado estableció una Unidad de Casos de Homicidio sin Resolver. Este equipo se encarga de buscar casos en los que se puedan utilizar nuevas técnicas de análisis forense y genealogía genética.
Por consiguiente, en agosto de 2025, la Oficina de Ciencias Forenses de la Policía Estatal de Nueva Jersey logró vincular el ADN encontrado en la ropa de Welsh con el perfil genético de un hombre desconocido registrado en la escena del asesinato de Persia. A través de entrevistas y pruebas genéticas con familiares, los investigadores identificaron como responsable a Francis T. Schooley, quien había fallecido en el año 2000.
La fiscal del condado, Grace C. MacAulay, declaró que, de haber vivido, Schooley habría enfrentado cargos por ambos homicidios. “Gracias a los notables avances en la tecnología del ADN y a la diligente labor de los detectives, finalmente hemos podido brindar respuestas a dos familias que han esperado décadas por justicia”, afirmó MacAulay en declaraciones recogidas por People.
El nexo de Francis Schooley con las víctimas
La investigación estableció que Francis T. Schooley, residente de Mantua Township, tenía vínculos directos con al menos una de las víctimas y su entorno. Según detalla CBS Philadelphia, Schooley realizó trabajos de construcción tanto en la casa del padrastro de Persia como en un negocio vinculado a la familia. Además, era copropietario de un auto de carreras patrocinado por el taller automotriz del padrastro.
Un testimonio familiar aportó otro dato relevante: un pariente de Schooley confirmó que lo había visto en compañía de Marebeth Welsh en al menos una ocasión. Estos elementos, sumados a la coincidencia genética, consolidaron la hipótesis de los investigadores sobre su responsabilidad en ambos crímenes.
La muerte de Schooley por suicidio en el año 2000 impidió que las autoridades presentaran cargos formales. A pesar de ello, la fiscalía sostuvo que existe prueba suficiente para atribuirle los asesinatos de Welsh y Persia.
La repercusión de estos hechos se mantiene en la comunidad de Magnolia, donde un gazebo en el parque Albertson recuerda a Jennifer Persia. De acuerdo con People, el jefe policial de la localidad, John Huston, expresó su esperanza de que este avance aporte algo de paz a los familiares de las víctimas: “Nuestros corazones están con su familia y aunque los resultados de esta investigación no pueden devolverla, esperamos que les ofrezcan algo de paz”.
Por su parte, tal como informó CBS Philadelphia, la alcaldesa de Magnolia, BettyAnn Cowling-Carson, quien ocupa el cargo desde 1991, manifestó: “Esto supone un cierre para el pueblo y la comunidad. Es maravilloso”.