Más del 50% de los empleos en Estados Unidos enfrentarán una transformación profunda debido a la inteligencia artificial (IA) en los próximos años. El último análisis de Boston Consulting Group (firma global de consultoría estratégica) estima que entre el 50% y el 55% de los trabajos en el país cambiarán de forma significativa en un plazo de tres años.
Aunque no todos estos empleos desaparecerán, sus funciones y requerimientos se modificarán sustancialmente. Además, el informe proyecta que entre el 10% y el 15% de los puestos podrían ser reemplazados completamente por sistemas de IA en los próximos cinco años. Así lo explicó Matthew Kropp, alto directivo de Boston Consulting Group, en declaraciones a CBS News.
Kropp precisó que la verdadera transformación radica en la reconfiguración de las tareas que realiza la mayoría de los trabajadores: “Lo que la gente hará en estos empleos será diferente, aunque el puesto siga existiendo”, recalcó.
Sectores más afectados y empleos en riesgo
Según el análisis de Boston Consulting Group, las tareas rutinarias y repetitivas presentan el mayor riesgo de automatización total. Los operadores de call centers encabezan la lista de posiciones susceptibles a ser reemplazadas, dado que la IA gestiona consultas frecuentes sin aumentar la demanda de nuevos servicios.
Esto disminuye la necesidad de personal conforme las empresas adoptan sistemas automáticos de respuesta.
El estudio también señala que las áreas administrativas y de procesamiento de datos afrontan riesgos elevados por la digitalización. Al mismo tiempo, puestos que requieren interacción humana directa o habilidades manuales, como plomeros o terapeutas, muestran una resistencia frente al avance de la IA.
Especialistas coinciden en que la presencia física y las habilidades sociales son difíciles de replicar por la tecnología.
Transformación de roles y nuevas oportunidades
La inteligencia artificial no se limita a eliminar empleos, sino que redefine funciones dentro de las organizaciones. MIT Sloan (escuela de negocios del MIT) sostiene que los sistemas inteligentes tienden a automatizar tareas específicas de un puesto, más que a reemplazar la ocupación completa.
Esta dinámica permite concentrar a los trabajadores en actividades que exigen creatividad, pensamiento crítico o resolución de problemas. El resultado es un aumento de la productividad y una redistribución de responsabilidades.
Por ejemplo, los empleos vinculados al desarrollo de software experimentan un auge. La automatización de tareas repetitivas reduce costos y libera recursos para proyectos antes inviables. Kropp puntualizó: “La demanda de ingenieros en software aumentará porque existe un gran atraso de tareas que las empresas necesitan completar”.
En contraste, los cargos administrativos y de atención al cliente pierden terreno por la eficiencia de las soluciones automatizadas.
Impacto en la demanda laboral y en la economía
Los indicadores actuales no registran una caída marcada en la publicación de vacantes en sectores con alta adopción de IA. Según la Reserva Federal de Estados Unidos (banco central), el número de ofertas laborales no ha disminuido significativamente en empresas que implementan estos sistemas.
El organismo indica que las compañías tienden a reorientar las búsquedas hacia perfiles con nuevas competencias, en lugar de eliminar posiciones de forma masiva.
El World Economic Forum (foro económico mundial) calcula que la automatización podría sustituir hasta 85 millones de empleos a nivel global para 2026, pero también advierte sobre la aparición de nuevos roles. Especialistas destacan que, como ha ocurrido en ciclos previos de innovación, surgirán ocupaciones aún difíciles de definir.
Kropp recuerda que, con la llegada de las redes sociales, nadie anticipó la figura del influencer como un trabajo formal.
Adaptación y resiliencia de los trabajadores
La capacidad de adaptación es determinante para enfrentar la disrupción provocada por la IA. Un informe de la think tank estadounidense, The Brookings Institution, señala que la mayoría de los trabajadores expuestos a la automatización cuentan con habilidades y redes que facilitan la reconversión laboral.
Sin embargo, existe un segmento vulnerable, compuesto principalmente por empleados administrativos y de oficina, con predominancia femenina, que enfrenta obstáculos relevantes para la reinserción en sectores menos afectados por la tecnología.
Las consultoras y organismos internacionales recomiendan invertir en programas de capacitación y re-skilling. La estrategia es preparar a los empleados para asumir funciones en áreas con baja exposición a la automatización.
Los expertos insisten en que la transición depende tanto de la tecnología como de la voluntad de las empresas y del respaldo de políticas públicas.
Cambios en el perfil de las competencias
Las empresas buscan habilidades distintas en sus nuevos trabajadores. Según MIT Sloan, la demanda se orienta hacia capacidades que la IA no puede replicar: creatividad, comunicación interpersonal, gestión de equipos y adaptabilidad.
Los empleadores valoran la disposición al aprendizaje continuo y la flexibilidad frente a los cambios.
El auge de la inteligencia artificial impulsa el crecimiento de áreas como la ingeniería en sistemas, la ciberseguridad, el análisis de datos y la gestión de proyectos. Estos campos requieren formación técnica avanzada y la capacidad de interpretar información compleja, lo que representa una oportunidad para quienes se preparen en estas disciplinas.
Desafíos pendientes
Aunque la IA promete aumentar la productividad y generar nuevas oportunidades, el proceso también implica riesgos. El principal desafío reside en evitar que el avance tecnológico amplíe brechas sociales y económicas.
Los analistas coinciden en que la colaboración entre el sector privado, los gobiernos y las instituciones educativas resulta esencial para una reconversión eficiente de la fuerza laboral. La meta es que la innovación tecnológica beneficie tanto a la economía como a la sociedad.