La tripulación de Artemis II, formada por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el astronauta canadiense Jeremy Hansen, cumplió una de las tradiciones más arraigadas de la agencia espacial antes de su despegue desde Estados Unidos. Horas antes de abordar la nave, los cuatro astronautas participaron en un juego de cartas que, según la costumbre de la agencia, busca asegurar una misión sin contratiempos.
De acuerdo con la NASA, la partida se realizó cerca de las 14:00 del miércoles, mientras la tripulación permanecía en los cuarteles previos al lanzamiento. Este ritual consiste en jugar hasta que el comandante, en este caso, Wiseman, pierda la partida o el grupo obtenga la nota más alta. La tradición de la partida de cartas persiste como un acto simbólico destinado a disipar augurios negativos antes de la misión. “Se espera que, al perder, el comandante elimine toda su mala suerte, asegurando solo buena fortuna para la misión”, expresó la agencia en su comunicado oficial.
Objetivos de Artemis II
Artemis II es la primera misión tripulada del programa Artemis de la NASA y representa un paso clave en el regreso de la humanidad a la Luna. El objetivo principal es demostrar que los sistemas de soporte vital, navegación, comunicaciones y control de la nave Orión funcionan correctamente en el entorno del espacio profundo con una tripulación a bordo.
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La misión lleva a cuatro astronautas a realizar un sobrevuelo lunar, alcanzando una distancia de aproximadamente 7.400 kilómetros más allá del lado oculto de la Luna, antes de regresar a la Tierra. Durante el trayecto, la tripulación validará procedimientos críticos para futuras misiones, como maniobras manuales, operaciones de emergencia, chequeos médicos y comprobaciones de los sistemas de soporte vital. Los astronautas también recopilarán datos científicos y realizarán observaciones de la Luna y la Tierra, lo que permitirá perfeccionar operaciones y tecnologías para futuros alunizajes.
Artemis II busca sentar las bases operativas y técnicas para Artemis III, que prevé el descenso de una tripulación en la superficie lunar. La validación de los sistemas de Orión y el aprendizaje operativo en condiciones reales son esenciales, ya que estos datos servirán para planificar misiones de mayor complejidad, incluyendo estancias prolongadas en la órbita lunar y, en el futuro, misiones a Marte.
Además, la misión refuerza la colaboración internacional con la participación de astronautas de la NASA y la Agencia Espacial Canadiense, y establece un precedente para la inclusión de más países en los objetivos de exploración lunar.
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Día 3: actualizaciones de la tripulación
La misión Artemis II despegó el 1 de abril y se encuentran en su tercer día de vuelo. En este día, la tripulación mantiene su trayectoria hacia la Luna tras haber completado con éxito la inyección translunar, convirtiéndose en los primeros humanos en abandonar la órbita terrestre desde 1972.
Para esta jornada, el equipo de control de misión decidió cancelar la maniobra de corrección de trayectoria prevista, al comprobar que la nave Orión mantiene un rumbo exacto hacia su destino. Este ajuste en el plan de vuelo demuestra la precisión de los sistemas de navegación de la misión y reduce el consumo de combustible.
Durante el día, los astronautas realizaron ejercicios de salud, revisaron los procedimientos médicos de emergencia y configuraron los equipos para la recepción de tareas de observación lunar. También se llevaron a cabo pruebas del sistema óptico de comunicaciones de Orión, fundamentales para mantener el contacto eficiente con la Tierra.
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Asimismo, la tripulación envió las primeras imágenes del viaje, en las que pueden observarse la Tierra, auroras y luz zodiacal desde el espacio profundo. Estas actividades forman parte de la rutina de verificación de sistemas y del entrenamiento para responder a posibles contingencias durante la misión.