Una prueba de ADN confirma a Ted Bundy como el asesino de Laura Ann Aime tras 50 años de misterio en Utah

La tecnología genética actual aportó la evidencia definitiva que vincula al asesino con el crimen. Así se cerró un capítulo histórico en Utah

El ADN confirma a Ted Bundy como responsable del asesinato de Laura Ann Aime en Utah, tras casi 52 años de investigación. (AP)

Las autoridades de Utah confirmaron este miércoles que nuevos análisis de ADN identificaron de forma concluyente al asesino en serie Ted Bundy como responsable del asesinato de Laura Ann Aime, una adolescente de 17 años desaparecida tras salir sola de una fiesta en Halloween de 1974.

El crimen, que las autoridades no resolvieron durante más de medio siglo, cierra una de las investigaciones más antiguas y dolorosas de la región gracias a los avances recientes en técnicas forenses, según informaron funcionarios estatales en rueda de prensa recogida por The Associated Press (AP).

El comisionado del Departamento de Seguridad Pública de Utah, Beau Mason, explicó que una tecnología adoptada en el laboratorio criminalístico estatal en 2023 permitió obtener perfiles genéticos incluso de muestras diminutas, degradadas o mezcladas con otros ADN. Los expertos aislaron así un perfil masculino. Al cotejarlo, este perfil coincidió de manera inequívoca con Bundy, informó AP.

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Nuevas tecnologías forenses en Utah permiten identificar perfiles genéticos en muestras degradadas, revolucionando casos fríos de asesinato. (AP)

La noticia reaviva el debate sobre la magnitud de los crímenes atribuidos a Bundy, quien fue ejecutado hace 37 años, y da un cierre tardío a la familia Aime, cuyos miembros asistieron al anuncio oficial.

El perfil genético completo de Bundy permitirá resolver más crímenes antiguos

La elaboración del perfil genético completo de Bundy esclarece el asesinato de Laura Ann Aime y abre la puerta a nuevas investigaciones. Las fuerzas de seguridad en Estados Unidos consideran que este avance permitirá indagar y resolver otros casos sin resolver en los que Bundy fue sospechoso pero nunca imputado formalmente. Las autoridades ya incorporaron su perfil genético a bases de datos nacionales de criminalística.

Ted Bundy y Elizabeth Kendall posan para una foto íntima en blanco y negro frente a una chimenea encendida, un momento previo al descubrimiento de la verdadera identidad del asesino serial.

El sargento Mike Reynolds de la oficina del sheriff, principal autoridad policial local del condado de Utah, declaró ante los medios: “Laura Aime es la hija por excelencia del condado de Utah. Hemos compartido el dolor de su familia, y siempre tuvimos el deseo de entregarles algún tipo de alivio”, reprodujeron cronistas de The Associated Press.

Por su parte, la hermana menor de la víctima, Michelle Impala, afirmó en la conferencia que la familia “agradece a quienes nunca dejaron de interesarse en el caso de Laura”.

Ted Bundy, el asesino en serie que conmocionó a Estados Unidos

Ted Bundy figura entre los asesinos en serie más prolíficos en la historia de Estados Unidos. Los crímenes que le asignaron, perpetrados principalmente en la década de los 70, generaron pánico en la sociedad estadounidense debido a la brutalidad de los hechos y al perfil del asesino.

Su apariencia carismática y su elocuencia contrastaron con una estela de violencia que incluyó, según recuentos judiciales, al menos 30 mujeres y niñas asesinadas en diferentes estados, aunque informes de fiscales y expertos señalan que la cifra real podría ser mayor.

Imagen policial del notorio asesino en serie Ted Bundy. (Florida Department of Corrections )

Bundy comenzó sus ataques en 1974 en el estado de Washington, donde creció. Aquel año se trasladó a Salt Lake City, Utah, y después extendió sus crímenes a Idaho y Colorado. Sus víctimas solían ser jóvenes universitarias que desaparecían de residencias estudiantiles, parques o calles.

Entre las supervivientes cuyo testimonio fue clave en la condena de Bundy se encuentra Carol DaRonch, una joven de 18 años que escapó tras ser secuestrada bajo engaño policial. Su relato resultó decisivo en el juicio que derivó en la primera condena formal de Bundy en 1976 por secuestro y agresión, imponiéndose una sentencia de 15 años de prisión.

Fugas, nuevos crímenes y captura final en Florida

Durante su condena, Bundy fue trasladado en 1977 a Colorado para otro proceso judicial. Allí escapó saltando por la ventana del segundo piso del tribunal. Después de ser recapturado, volvió a fugarse seis meses más tarde tras romper el techo de su celda.

Ted Bundy, el asesino en serie, se presenta durante uno de sus juicios por los crímenes que aterrorizaron a Estados Unidos. (AP)

Mientras huía, Bundy cruzó el país e inició una nueva ola criminal en Florida, donde alcanzó uno de los episodios más notorios: el asalto al dormitorio Chi Omega de la Universidad Estatal de Florida el 15 de enero de 1978. Aquella noche mató a dos estudiantes y dejó a otras dos gravemente heridas, antes de atacar a una quinta mujer en un domicilio cercano.

Pocas semanas después, Bundy perpetró su última agresión confirmada: el secuestro, abuso y asesinato de Kimberly Leach, una niña de 12 años en Lake City. La policía lo detuvo poco después en Pensacola, Florida, mientras conducía un vehículo robado.

Este cartel de "Se Busca" del FBI de 1978 detalla el perfil de Theodore Robert Bundy, buscado por secuestro y asesinato interestatal, incluyendo sus huellas dactilares y varias fotografías. (FBI)

El juicio en Tallahassee en 1979 tuvo amplia repercusión nacional. Bundy, que se defendió a sí mismo, ganó notoriedad pública por su oratoria y personalidad, aunque el juez Edward Cowart —según relató The Associated Press— lo describió como un joven inteligente que pudo haber sido un buen abogado, pero lo condenó a muerte por actos de “extrema maldad, perversidad impactante y vileza”.

La familia de Laura Ann Aime logra una respuesta, cinco décadas después

La desaparición y asesinato de Laura Ann Aime marcó a la comunidad de Fairview, Utah, donde vivía con su familia, a 80 kilómetros de Provo. El 31 de octubre de 1974 asistió a una fiesta de Halloween y salió sola; días después, hallaron su cuerpo en un paraje remoto de American Fork Canyon.

Durante décadas, los familiares exigieron conocer la verdad sobre su destino. “Cuando ella murió, su caballo dejó de comer los dulces con los que Laura le premiaba”, recordó Michelle Impala, su hermana menor, en la conferencia reciente.

Retrato de Laura Aime, la joven asesinada. (Utah Department of Public Safety)

La investigación permaneció activa. Los indicios siempre apuntaron a Ted Bundy, quien admitió haber asesinado a la adolescente, aunque nunca reveló detalles antes de su ejecución en 1989 en Florida.

Por más de 50 años la causa siguió abierta. En abril de 2026, investigadores lograron identificar genéticamente a Bundy como responsable a partir de evidencia preservada, utilizando nueva tecnología forense, informó The Associated Press. Esta técnica crea un precedente: ahora pueden aplicar el mismo método a otras investigaciones donde Bundy figuraba como sospechoso.

Nuevas pruebas de ADN verificaron en abril de 2026 que Ted Bundy asesinó a Laura Ann Aime en Utah en 1974. Los expertos aislaron un perfil genético masculino en la evidencia y lo analizaron con la nueva tecnología forense.

El ADN coincidió con el de Bundy, cerrando uno de los crímenes no resueltos más antiguos relacionados con el asesino en serie estadounidense.

El legado criminal de Bundy

El caso de Laura Ann Aime representa la evidencia más reciente sobre el alcance de Bundy, pero no necesariamente la última. Autoridades del condado de Utah afirmaron que próximamente podrían esclarecer otro caso frío gracias al perfil genético completo de Bundy, afirmó el sargento Mike Reynolds para AP.

El testimonio de Carol DaRonch, víctima sobreviviente, resultó clave para la primera condena formal de Ted Bundy en 1976. (AP)

La lista de los principales homicidas seriales en Estados Unidos incluye a Gary Ridgway, Samuel Little y Donald Harvey, con cifras comprobadas incluso superiores a las de Bundy. Sin embargo, el caso de Bundy se distingue por la investigación judicial, el seguimiento mediático y el interés público persistente, factores que han mantenido viva la memoria de sus víctimas y motivaron investigaciones continuas.

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