La recuperación y el análisis de la caja negra del avión CRJ-900 de Air Canada Express han permitido reconstruir los tres minutos previos al accidente ocurrido el 22 de marzo en el aeropuerto de LaGuardia, en Nueva York.
El siniestro, que dejó dos pilotos muertos y más de 40 personas hospitalizadas, expuso fallas en la coordinación de emergencias y en el uso de tecnología durante operaciones nocturnas.
Los investigadores de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (la agencia federal de seguridad de transporte de Estados Unidos, NTSB por sus siglas en inglés) confirmaron que el camión de bomberos involucrado recibió dos órdenes de detenerse antes del impacto, aunque aún no se ha establecido si la tripulación del vehículo percibió estas advertencias.
La extracción de la caja negra, conformada por la grabadora de voz de cabina (CVR) y la grabadora de datos de vuelo (FDR), exigió la intervención de un equipo forense que perforó el techo del fuselaje para acceder a los dispositivos.
Jennifer Homendy, presidenta de la NTSB, explicó que la información recolectada fue enviada a la sede central del organismo en Washington, D.C., para su análisis técnico. Los registros revelan que, en los tres minutos previos al accidente, el camión de bomberos cruzó la pista asignada al avión desconociendo reiteradas instrucciones de alto, un elemento clave para definir las causas y las responsabilidades.
El avión CRJ-900 de Air Canada Express había partido del Aeropuerto Internacional Montréal-Trudeau y transportaba a setenta y dos pasajeros y cuatro tripulantes. Al aterrizar en LaGuardia, impactó contra un camión de bomberos que circulaba por la pista en respuesta a un reporte de olor desconocido en una aeronave próxima.
Las víctimas fatales, el capitán Antoine Forest y el primer oficial Mackenzie Gunther, murieron en el acto. Otras treinta y nueve personas del avión, junto con dos bomberos, fueron hospitalizadas. Hasta el 24 de marzo, seis de los heridos permanecían internados, según la NTSB.
La información preliminar indica que el camión de bomberos no tenía un transpondedor activo, lo que impidió a los controladores de tráfico aéreo ubicar en tiempo real el vehículo en la pista. Jennifer Homendy, presidenta de la NTSB, señaló que este aspecto será profundizado durante las entrevistas a los sobrevivientes del accidente.
La ausencia de este dispositivo limitó la capacidad de la torre de control para evitar la colisión, ya que no pudo rastrear el desplazamiento del vehículo en el sistema de monitoreo.
El procedimiento para recuperar la caja negra fue técnicamente exigente. Equipos forenses especializados realizaron una perforación controlada en la estructura de la aeronave, logrando extraer intactos los registros de voz y datos.
Según Doug Brazy, investigador principal de la NTSB, el análisis inicial corroboró que las órdenes de detenerse al camión de bomberos se impartieron dos veces antes del accidente, aunque persiste la incógnita sobre la recepción de estas advertencias por los ocupantes del vehículo.
El impacto del accidente y la respuesta de las autoridades
El accidente de Air Canada Express en LaGuardia ocurrió durante las primeras horas del 22 de marzo, bajo condiciones de operación nocturna. La aeronave, en fase de aterrizaje, colisionó con el camión de bomberos, que se encontraba en la pista por un protocolo de emergencia a raíz de un reporte en otra aeronave.
El sargento Michael Orsillo, conductor del camión, continuaba bajo atención médica, mientras que el oficial Adrian Baez recibió el alta, de acuerdo con la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, el ente binacional que gestiona aeropuertos y puertos de la región.
Las declaraciones oficiales reportadas por la NTSB detallan que, en el momento del accidente, dos controladores de tráfico aéreo ejercían funciones simultáneas en la torre, práctica habitual en LaGuardia durante el turno de medianoche. Esta información descarta, por el momento, un déficit de personal o falta de supervisión como causas directas del siniestro.
La grabadora de voz de cabina (CVR) aportó datos precisos sobre la secuencia de comunicaciones previas a la colisión. El dispositivo registró los intentos de la torre para advertir al camión de la inminente llegada del avión, sin que existiera una respuesta efectiva desde el vehículo de emergencia.
Las próximas entrevistas de la NTSB a los sobrevivientes serán determinantes para esclarecer si hubo interferencias o malentendidos en la recepción de las órdenes.
Tecnología de localización y protocolos de emergencia bajo revisión
La investigación se enfoca en la ausencia del transpondedor en el camión de bomberos, fundamental para la gestión segura en pista. Si el vehículo hubiera contado con este equipo, los controladores de tráfico aéreo podrían haber monitoreado su posición y evitado el cruce con aeronaves en operación.
La NTSB examina si existieron errores de procedimiento, fallas en la comunicación interna o deficiencias organizativas que contribuyeron a la tragedia.
El incidente reavivó el debate sobre la actualización de los sistemas de localización vehicular y el refuerzo de la coordinación entre la torre de control y los equipos de emergencia, especialmente en turno nocturno.
Los expertos consultados por la agencia remarcan que la tecnología de rastreo es un estándar en grandes aeropuertos y que su ausencia incrementa los riesgos para la seguridad operacional.
Perspectivas de la investigación y próximos pasos
Hasta el 25 de marzo, la NTSB continuaba analizando la caja negra, entrevistando a los bomberos sobrevivientes y revisando los protocolos de LaGuardia.
Jennifer Homendy, presidenta del organismo, señaló que no hay indicios de que la fatiga del personal haya afectado la recepción de órdenes, aunque la investigación sobre factores humanos sigue abierta.
El accidente de Air Canada Express en LaGuardia llevó a las autoridades y a la comunidad aeronáutica internacional a poner el foco en la infraestructura tecnológica y las políticas de capacitación en emergencias aeroportuarias.
Los resultados preliminares de la investigación técnica determinarán las recomendaciones para evitar hechos similares, mientras familiares de las víctimas y organismos del sector aguardan los hallazgos finales.