Las autoridades de Nueva York refuerzan la capacitación para emergencias en hielo tras más incidentes invernales

Las sesiones de capacitación del FDNY contemplan simulaciones de emergencias en aguas congeladas, aplicando protocolos específicos para proteger a víctimas y rescatistas en incidentes relacionados con hielo no seguro que pueden surgir durante el invierno

Un cartel advierte sobre el peligro de caminar sobre superficies congeladas, una de las principales causas de accidentes durante el invierno en el estado de Nueva York.

Equipos del Fire Department of the City of New York (FDNY) llevan a cabo entrenamientos especializados de rescate en hielo en Nueva York, preparándose para actuar ante potenciales accidentes en cuerpos de agua congelados en el contexto del incremento de actividades al aire libre durante el invierno. Este proceso de formación incluye la simulación de emergencias donde personas caen a través de hielo fino en ríos o lagos, lo que requiere una respuesta rápida y la aplicación precisa de protocolos de emergencia.

Las maniobras de rescate contemplan el uso obligatorio de trajes térmicos diseñados para proteger a los rescatistas frente a temperaturas extremadamente bajas. Según información del FDNY, este tipo de capacitación forma parte de sus programas estacionales de preparación para emergencias vinculadas a condiciones climáticas extremas.

El personal recibe instrucción para mantener la seguridad durante la aproximación a víctimas y ejecutar extracciones sin poner en riesgo su integridad física ni la del afectado.

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Un lago parcialmente congelado en Central Park muestra señalización de emergencia y equipos de rescate disponibles ante posibles caídas en hielo fino.

La presencia de hielo no seguro se identifica como el principal riesgo para quienes realizan actividades como pesca, patinaje o caminatas sobre superficies congeladas. En este sentido, el New York State Department of Environmental Conservation advierte que los espesores inseguros suelen pasar inadvertidos por el público, lo que eleva las probabilidades de accidentes, sobre todo tras fluctuaciones térmicas frecuentes en la región.

El protocolo de actuación enseña a los equipos a distribuir el peso corporal sobre el hielo y avanzar utilizando cuerdas, tablas de rescate y dispositivos de flotación. Además, se enfatiza la importancia de comunicar de inmediato cualquier incidente para asegurar la asistencia en el tiempo más breve posible. El entrenamiento contempla escenarios en los que la víctima permanece consciente o ha perdido la capacidad de responder por efecto del shock térmico.

Equipos de emergencia realizan maniobras de rescate sobre hielo, utilizando tablas y trajes térmicos para asistir a una víctima en condiciones extremas.

Las recomendaciones de seguridad incluyen evitar zonas donde no se pueda verificar el espesor del hielo, acudir siempre en compañía de otras personas y portar dispositivos que permitan alertar a los servicios de emergencia. De acuerdo con New York City Emergency Management, prácticas como medir la capa de hielo antes de internarse sobre ella y estar atentos a sonidos de quiebre forman parte de las medidas preventivas sugeridas.

En el marco de este programa, los rescatistas practican repetidamente las técnicas para asegurar que, llegado el caso, la intervención no sólo sea eficaz sino también inmediata. El desafío consiste en reducir el intervalo de respuesta, ya que la exposición a temperaturas extremas puede producir hipotermia en apenas minutos, según alertas del National Weather Service.

Bomberos practican técnicas de aproximación y extracción en superficies congeladas, priorizando la distribución del peso y el uso de cuerdas para evitar rupturas del hielo.

Las autoridades destacan la función educativa de estos simulacros, orientada a sensibilizar a la comunidad respecto a los riesgos que implica transitar sobre hielo no consolidado. La campaña de prevención busca disminuir la incidencia de accidentes, fomentando tanto la responsabilidad individual como el conocimiento de las acciones a tomar ante una emergencia en condiciones invernales.

Finalmente, el entrenamiento ofrece a los bomberos la posibilidad de consolidar habilidades técnicas y mantener la preparación necesaria para afrontar eventos propios del período de frío, cuando la probabilidad de incidentes en el hielo crece en zonas urbanas donde los cuerpos de agua conviven con una mayor densidad poblacional.

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