Unas horas antes de atacar la sinagoga Temple Israel en West Bloomfield, Ayman Mohamad Ghazali envió una fotografía suya—vestido de negro y portando un rifle semiautomático tipo AR—editada con versículos coránicos alusivos al sacrificio y la venganza a un familiar que residía en Líbano, según informó un alto funcionario estadounidense al medio CBS News. Los investigadores confirmaron que la imagen, tomada y alterada antes del atentado del 12 de marzo, mostraba el arma utilizada en el asalto en Míchigan, en el que Ghazali irrumpió con su vehículo y comenzó a disparar en el interior del recinto.
El FBI informó a CBS News que el ataque está siendo tratado como “acto de violencia dirigido contra la comunidad judía”. Ghazali, nacionalizado estadounidense en 2016, residía y trabajaba en Dearborn Heights, Míchigan. Era originario de una localidad del sur del Líbano, una zona identificada por autoridades libanesas como enclave de Hezbollah.
El 5 de marzo, una semana antes del atentado, cuatro familiares suyos murieron en un bombardeo israelí con drones. Entre las víctimas se encontraban dos hermanos —según funcionarios libaneses consultados por CBS News— identificados como miembros del escuadrón de cohetes de Hezbollah. Funcionarios israelíes, citados por el mismo medio, sólo confirmaron públicamente la muerte de uno de ellos, Ibrahim Mohamad Ghazali, a quien catalogaron como comandante del grupo.
Según el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Ghazali ingresó legalmente al país en 2011 patrocinado por su entonces esposa, ciudadana estadounidense. Justo antes del ataque, Ghazali llamó a su exesposa y ella alertó a la policía sobre su “inestabilidad”, según reveló CBS News.
La secuencia del ataque en Temple Israel y sus consecuencias
El asalto tuvo lugar mientras el edificio, una de las mayores congregaciones judías del país, estaba en funcionamiento. Niños pequeños asistían a clases dentro de la sinagoga al momento del incidente.
No se registraron heridos entre los alumnos o el personal docente; sin embargo, un guardia de seguridad fue atropellado por el vehículo conducido por Ghazali y quedó inconsciente, detallaron portavoces de las fuerzas de seguridad citados por CBS News. El impacto provocó un incendio que obligó a intervenir a equipos de emergencia, algunos de cuyos integrantes recibieron atención médica tras inhalar humo.
En respuesta al ataque, Jennifer Runyon, agente especial a cargo de la oficina del FBI en Detroit, relató ante la prensa que Ghazali permaneció dos horas en el estacionamiento antes de iniciar la ofensiva. Una vez que embistió el edificio, su vehículo quedó atascado en un pasillo, lo que impidió su huida.
En ese momento, se produjo un tiroteo con dos guardias de seguridad y, acto seguido, Ghazali utilizó el arma para acabar con su propia vida.
Preparativos y adquisición de materiales previos al atentado
Como parte de la investigación, se determinó que, antes del ataque, Ghazali adquirió fuegos artificiales por un valor superior a USD 2.000 en una tienda local, según determinaron los investigadores.
Aunque la compra se realizó en una temporada inusual para ese tipo de artículos debido a la proximidad del Ramadán y la ausencia de celebraciones nacionales, el director ejecutivo de Phantom Fireworks, Bruce Zoldan, contó a CBS News que el atacante justificó la adquisición diciendo que “era para celebrar el fin del Ramadán”. Este comportamiento previo fue uno de los elementos incluidos en la investigación del caso.
La imagen enviada por Ghazali y posteriormente obtenida por la cadena de noticias estadounidense incluía en su parte superior el versículo coránico, traducido del árabe: “Entre los creyentes hay hombres que han sido fieles a lo que prometieron a Dios. Algunos han cumplido su promesa, y otros esperan. Jamás han cambiado”.
En la parte inferior, el texto hacía referencia explícita a la “venganza”.
Repercusiones y respuestas de las autoridades
Tras difundirse los detalles del ataque y los antecedentes del atacante, aumentaron las medidas de seguridad en lugares de culto en Estados Unidos, especialmente en la región de Míchigan. Portavoces del Departamento de Seguridad Nacional y de organizaciones judías locales manifestaron su preocupación ante la persistencia de amenazas vinculadas a escaladas de violencia en el conflicto de Medio Oriente.
El FBI intensificó la vigilancia y la cooperación con organismos estatales, mientras que representantes de diversas comunidades religiosas solicitaron mayores recursos preventivos y nuevas estrategias de protección.
Por su parte, fuentes policiales estadounidenses confirmaron que se mantienen líneas activas de investigación respecto a posibles vínculos de Ghazali con grupos del exterior, aunque hasta el momento no se han identificado conexiones directas operativas.