El último informe de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) advierte que varias zonas urbanas de la Bahía de San Francisco experimentan un hundimiento del suelo superior a 10 mm por año. Esta velocidad incrementa el impacto de la subida del mar y eleva el riesgo de inundaciones en el corto y mediano plazo.
En áreas como San Rafael, Foster City y Bay Farm Island, el nivel del mar podría superar los 45 cm para 2050, más del doble de lo previsto si solo se considerara el aumento por mareas. Infraestructuras estratégicas, como el Aeropuerto Internacional de San Francisco, se encuentran bajo una amenaza creciente de inundaciones severas.
El fenómeno presenta variaciones: algunas zonas muestran elevación del terreno y otras, subsidencia, lo que obliga a diseñar soluciones específicas para cada caso.
Factores que explican el hundimiento acelerado
Los análisis de la NASA y la NOAA, basados en imágenes satelitales y mediciones de radar obtenidas entre 2015 y 2023, identifican como causas tanto procesos naturales —como la actividad tectónica—, como acciones humanas, en particular la extracción de aguas subterráneas y la compactación de suelos en terrenos ganados al mar. Esta combinación de factores es la que produce el fenómeno conocido como subsidencia.
Según Marin Govorcin, científico del Jet Propulsion Laboratory de la NASA: “En muchas partes del mundo, como el terreno reclamado bajo San Francisco, el suelo está descendiendo más rápido de lo que el mar sube”. Este ajuste dinámico entre el suelo y el nivel del mar ya llevó a la comunidad científica a concluir que las estimaciones de riesgo basadas únicamente en mareas resultan insuficientes, dada la rapidez con la que el terreno baja respecto al mar.
Así, la investigación dirigida por la NASA subrayó que existen sectores que se hunden con mayor rapidez, mientras otros experimentan una elevación, y remarcó la necesidad de adaptar las políticas para cada caso.
¿Qué consecuencias tiene para la población y la infraestructura?
La conjunción de subsidencia y elevación del mar incrementa las amenazas para barrios vulnerables y para obras clave de transporte, servicios y vivienda. El vecindario Canal, en San Rafael, integrado mayoritariamente por familias de bajos ingresos, ya padece inundaciones frecuentes durante las mareas altas.
Especialistas como Kristina Hill, investigadora y profesora de la Universidad de California en Berkeley, una de las principales universidades públicas de Estados Unidos, sugieren que esta zona debería considerarse un “caso testigo” para diseñar estrategias de adaptación, dada su exposición y vulnerabilidad.
El Aeropuerto Internacional de San Francisco es otro de los puntos críticos identificados. La superposición del hundimiento y el aumento del mar proyecta escenarios de episodios de inundación mucho antes de lo anticipado por los modelos tradicionales.
Las estimaciones de las autoridades locales, basadas en estudios técnicos presentados a instancias de la Comisión de Conservación y Desarrollo de la Bahía, advierten que los costos de las intervenciones necesarias para proteger carreteras, viviendas y servicios básicos podrían superar los USD 110 mil millones durante los próximos 25 años.
En este sentido, los análisis concluyen que la velocidad con la que avanza el fenómeno supera lo previsto y requiere respuestas urgentes.
Dónde se hunde y dónde se eleva la tierra
No todas las áreas costeras de California siguen la misma tendencia. Los satélites lograron detectar zonas de elevación en lugares como Long Beach y Santa Bárbara, donde la recarga de acuíferos y la inyección de fluidos para actividades petroleras han revertido el descenso del suelo en los últimos años.
En cambio, en el área de la Bahía de San Francisco, la subsidencia predomina, especialmente en terrenos artificialmente compactados o recuperados al mar.
En el centro del estado, la extracción intensiva de aguas subterráneas provoca descensos de hasta 20 cm anuales. Estas fluctuaciones también afectan los acuíferos en zonas como Santa Clara, Santa Ana y Chula Vista, lo que genera incertidumbre sobre la evolución futura del terreno y resaltando la importancia de un monitoreo constante basado en tecnología satelital avanzada.
La advertencia de los científicos —“Partes de San Francisco y Los ángeles se están hundiendo en el mar, lo que significa que la subida del nivel del mar será aún peor”— resume la gravedad de la situación.
Qué se está haciendo y qué falta por hacer
La actualización permanente de modelos predictivos, junto a la integración de mediciones satelitales en tiempo real, se consideran herramientas esenciales para la gestión costera en California. El último informe de NASA advierte sobre la “necesidad crítica” de revisar los criterios de evaluación y fortalecer los planes de adaptación urbana e infraestructura.
Instituciones como la Comisión de Conservación y Desarrollo de la Bahía ya iniciaron el procesamiento de estos hallazgos en la planificación, pero reconocen que los recursos y medidas actuales siguen siendo insuficientes para anticipar el ritmo real de transformación.
Los científicos recomiendan que las ciudades se preparen para escenarios mucho más extremos y enfoquen soluciones específicas en las áreas más vulnerables. En palabras recogidas por la NASA: “Es clave saber exactamente dónde se está hundiendo y dónde se está elevando la tierra para planificar de manera eficaz”.
Perspectivas a futuro
El hundimiento acelerado de San Francisco y de las ciudades cercanas redefine el calendario de riesgos climáticos en la región. La combinación de fuerzas naturales y actividades humanas incrementa la urgencia de contar con información precisa, actualizada y de invertir en obras resilientes de adaptación.
El consenso científico apunta a que el margen de actuación disminuye rápidamente y que, si no se adoptan medidas decididas, el impacto sobre la vida diaria y la economía será mucho más grave de lo previsto.